Con sus 512 km de diámetro, Pallas es el tercer objeto más grande del cinturón de asteroides, el gran anillo de rocas entre Marte y Júpiter, y supone, él solo, cerca del 7% de la masa total de la región. Se trata del segundo asteroide descubierto por el hombre. Fue en 1802, y Heinrich Wilhelm Matthäus Olbers, el astrónomo alemán que primero lo vio, lo clasificó como planeta.

Resultado de imagen de Pallas, el objeto más violento de todo el Sistema Solar
Resultado de imagen de Pallas, el objeto más violento de todo el Sistema Solar

Pallas, desde luego, no es un asteroide como los demás. Su trayectoria a través del espacio es extraña si se la compara con las del resto de los objetos que le acompañan. De hecho, entra y sale continuamente del cinturón principal, y su órbita está muy sesgada en comparación con el resto de rocas y planetas del Sistema Solar. A diferencia de ellos, que orbitan en un mismo plano, llamado eclíptica, Pallas se desliza a menudo tanto por encima como por debajo de ese plano, seguido de una auténtica colección de pequeños objetos que acompañan al asteroide a todas partes.

Y ahora, una serie de nuevas imágenes, cuyo análisis se acaba de publicar en Nature Astronomy, ha mostrado cuáles son las consecuencias de ir “contracorriente”.

“A partir de estas imágenes -explica Michaël Marsset, astrónomo del MIT (Instituto de Tecnología de Massachussets) y autor principal del estudio- ahora podemos decir que Pallas es el objeto con mayor número de cráteres que conocemos en el cinturón de asteroides. Es como descubrir un mundo nuevo”.

Un tren de mercancías

Dentro del cinturón, los asteroides se mueven muy deprisa. Pero también tienden a seguir órbitas muy parecidas, lo que hace que muy pocas de las colisiones que se producen entre ellos tengan consecuencias catastróficas. Sería algo así como ir conduciendo a 130 km por hora justo al lado de otro vehículo que circula a 132 km por hora. Si los dos coches se tocan, se producirán algunos daños, pero probablemente no habría mayores consecuencias. Del mismo modo, muchos asteroides lucen cráteres que dan testimonio de colisiones pasadas. Y algunos de ellos pueden ser incluso grandes. Pero eso no es nada comparado con Pallas, que luce sobre su superficie una cantidad irracional de cráteres enormes.

Cada vez que Pallas atraviesa el cinturón de arriba abajo (o de abajo arriba), es como si un tren de mercancías cruzara en diagonal la carretera, arrasando todo lo que tiene delante y siguiendo después su camino como si tal cosa. Y eso ocurre dos veces en cada órbita que Pallas completa alrededor del Sol, cosa que lleva haciendo desde hace varios miles de millones de años.

Una pelota de golf

El resultado es que toda la superficie de Pallas está marcada. En las nuevas imágenes, parece casi una pelota de golf, llena de hoyos por todas partes. Según explica Marsset, Pallas experimenta dos o tres veces más colisiones que Ceres o Vesta, los dos objetos más grandes del cinturón de asteroides, y “su órbita inclinada es la explicación directa para un tipo de superficie que no vemos en ninguno de los otros dos grandes asteroides”. Desde luego, no debe de ser un lugar agradable de visitar.

Las fotografías, obtenidas con el instrumento SPHERE en el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral en Chile, muestran que Pallas tiene por lo menos 36 cráteres de más de 30 km de diámetro, incluyendo uno enorme de 400 km en su zona ecuatorial, causado por la colisión de un objeto que debió tener cerca de 40 km de diámetro.

Las imágenes también muestran que Pallas, como Ceres, cuenta con un punto brillante en su hemisferio sur. Los investigadores sospechan que puede tratarse de un gran depósito de sal. Debido a su más que violento historial, sin embargo, es seguro que no enviaremos sondas ni naves para comprobarlo.

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