Resulta difícil por no decir imposible, que los Carabineros puedan restablecer el orden público como ha quedado demostrado después de 4 meses en que el Gobierno ha sido incapaz de detener la violencia con que anarquistas, delincuentes, narcotraficantes y agitadores chilenos e infiltrados pretenden desbaratar nuestro régimen democrático.
Es irracional tener que enfrentar a un potencial superior dado las restricciones que se les impone a los Carabineros por el tema de DDHH; por lo que es comprensible que los Carabineros estén renunciando a exponer sus vidas ya que van a un sacrificio sin destino y sin ningún apoyo gubernamental. Por el contrario, han sido abandonados a su suerte y expuestos a demandas judiciales.
En vez de darle prioridad a la defensa del país, estamos estúpidamente enfrascados en el dilema de cómo votar en un sufragio igualmente estúpido y mal intencionado sobre la posibilidad de una nueva Constitución que allane el camino hacia una dictadura de corte comunista.

Hernán Romero Mery