La organización “Boy Scouts of America” (BSA) se declaró en bancarrota ante la justicia del estado norteamericano de Delaware, acosada por cientos de denuncias de abuso sexual. Esta decisión le podría permitir paralizar procesos judiciales, y seguir en funcionamiento para hacer frente a las posibles indemnizaciones que deban entregar.

El presidente de los “Boy Scouts”, Roger Mosby, señaló a través de un comunicado que la entidad se preocupaba “profundamente” por las víctimas  y se disculpaba “sinceramente” por lo sucedido. Además, dijo que “a pesar de que sabemos que no hay nada que pueda deshacer el trágico abuso que han sufrido las víctimas, creemos que con el proceso podremos proveer con una compensación justa a los perjudicados“.

Evan Roberts, portavoz de la BSA, informó que los programas de la entidad “continuarán durante este proceso y durante muchos años por venir“, y que “los consejos locales no se declaran en bancarrota porque son organizaciones legalmente distintas y separadas”.

Los “archivos de la perversión”

Una de las pruebas más contundentes contra la BSA fue una investigación interna conocida como los “archivos de la perversión”, que identificó a 7.819 supuestos abusadores dentro de la institución entre 1944 y el 2016, que dejaron a más de 12 mil víctimas.

La profesora de la Universidad de Virginia Janet Warren, que investigó las listas durante cinco años, señaló que  fueran creadas para que los sospechosos no volvieran a ingresar tras ser expulsados de la organización. Incluso, los “Boy Scouts” mantenían un equipo que las revisaba continuamente para cotejarlas con los nombres de nuevas incorporaciones.

La voz de las víctimas

Otra de las consecuencias de la declaratoria de quiebra es que los “Boy Scouts” podrían acumular todas las demandas en su contra en un solo tribunal y tratar de llegar a acuerdos, contrarrestando una ola de denuncias que hay en su contra tras las modificaciones en las leyes de prescripción de delitos en estados como Nueva York, Arizona, Nueva Jersey y California.

El abogado Michael Pfau, en representación de más de 300 víctimas, señaló que era un día de “ajuste de cuentas” y que la justicia estadounidense “nunca antes había visto algo de este tamaño“.  En tanto, su colega Paul Mones criticó que haya sido el resultado de “décadas de ocultamiento de los abusos por los Boy Scouts y sus líderes”, y que “hay muchos hombres muy enfadados y resentidos que no permitirán que los Boy Scouts se escapen sin declarar cuáles son todos sus activos“.

La BSA ha declarado su intención de crear un Fondo de Compensación de Víctimas, que podría llegar a entregar más de mil millones de dólares a los afectados. Según cifras del diario “The Wall Street Journal”, la entidad y sus afiliados poseen un patrimonio evaluado en 5 mil millones de dólares entre propiedades y terrenos.

/gap