Una joven chilena fue parte de las 22 mujeres rescatadas durante los operativos realizados en el sur de Florida contra la trata de personas registrada en la zona con motivo del Super Bowl, evento realizado el pasado 2 de febrero en Miami.

Según informa el medio local Miami Herald, en total se detuvo a 39 personas. Cinco de ellas fueron acusadas de tráfico -tres por delitos federales y dos acusadas de violar la ley de Florida-, mientras que el resto, también sospechosos de ser cómplices o derechamente traficantes, fueron arrestados por cargos relacionados a este último delito, como lavado de dinero o posesión de drogas.

“Sobrevivientes de trata y expertos nos habían advertido previamente que nuestra comunidad atraería a los traficantes de personas, quienes buscarían aprovechar el impacto económico y la afluencia de visitantes producidos por el Super Bowl”, señaló la fiscal del Estado de Miami-Dade, Katherine Fernández Rundle.

“Es por eso que unimos fuerzas con agencias locales, estatales y federales y organizaciones comunitarias para enfrentar esta amenaza con éxito como un solo equipo”, agregó.

Las víctimas son mujeres de entre 15 y 38 años, provenientes de distintos condados de Miami, de otros 11 estados de Estados Unidos, y cuatro países extranjeros: Rusia, Israel, Chile y Argentina.

Por su parte, el agente especial a cargo de Investigaciones de Seguridad Nacional en Miami, Anthony Salisbury, tildó de “un éxito” la operación. “Una de las cosas más gratificantes que hacemos es ayudar a alguien a salir de una situación atroz. También identificamos organizaciones potenciales”, acotó.

Las agencias policiales se enfocaron en el Super Bowl de principios de mes debido a la convergencia de 100.000 visitantes en Miami.

“El Super Bowl atrae a la gente al ambiente de fiesta”, dijo Salisbury. “Vimos tanta actividad de tráfico en una semana que normalmente vemos en el transcurso de siete u ocho meses. Fue tan palpable “, añadió.

El agente indicó además que el analizar datos en torno al comando de tráfico del Super Bowl resultó ser efectivo, pudiendo expertos en tecnología monitorear las comunicaciones en las redes sociales, que es la plataforma favorita de los traficantes.

“Pudieron analizar, manipular y revisar datos en las redes sociales, identificar banderas rojas. Cuando recibimos alertas, fusionamos esa información con la inteligencia de otras agencias (…) Es algo que nunca habíamos hecho antes”, concluyó.

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