En esta época existe una marcada predisposición a compartir… “una buena conversa”, mucho mejor si es “con buenos amigos y buenos mostos”. Estando o no de vacaciones, prima en verano una natural tendencia a “la buena onda”… donde “los tontos graves” tienen poca cabida.

Por lo mismo, llama la atención que este año la cosa no sea tan así. Algo especial se respira en el ambiente que nos dice: “…estamos viviendo una extraña contradicción, una suerte de paradoja, que contraviene el sentido común y que se nos revela con meridiana claridad…” ¡Oh paradoja! Por un lado se percibe un “estado de normalidad”… y al mismo tiempo, se percibe un estado de “angustia latente”.

Explicarse esta curiosa paradoja y tratar de responder la pregunta que todos se hacen… ¿qué va a pasar en marzo?, o intentar “profetizar” los próximos meses… no es algo fácil; es una compleja tarea, incluso para los más aventajados analistas y los más visionarios augures; es como tratar de armar un complicado rompecabezas donde cada pieza es, a su vez, otro rompecabezas… donde faltan piezas claves, sobran difíciles acertijos y complicados enigmas.

El Festival de Viña del Mar -y lo que ocurra en sus cinco noches- es, sin dudas, una de las piezas clave en este confuso puzle. Unos pesimistas presagian el caos total: “hay que ver lo que ha pasado en otros festivales, lo que pasó en el recital del estadio de la Florida, lo que las redes sociales anuncian para la noche de Mon Laferte… etc., etc”.

Otros, algo más optimistas, apoyados en ejemplos como la PSU, la carrera de autos “Formula E”, piensan que se producirán incidentes, pero que al final de cuentas “…el Festival se realizará con relativa normalidad…”.

Se complican los pronósticos ante la dificultad de descifrar el “acertijo”: ¿cuál será la actitud de la oposición frente a los hechos de violencia que se sucedan en marzo? Esto porque, así como hay algunos de ellos que piensan que los actos de terrorismo terminan favoreciendo la opción “Rechazo”, también hay quienes los promueven y quienes creen que hay que mantener el doble estándar:… ¡unos los condenan y otros los apoyan….!

Otro gran “enigma político”, para armar este rompecabezas, es saber si la opinión pública terminará acostumbrándose a estos actos vandálicos, asumiendo que son… “algo con lo que hay que aprender a vivir” y, por lo tanto, pasen a formar parte de su frágil normalidad…. ¡cosa que, en parte, ya sucede! (si tiene dudas… piense en la Araucanía).

Después de intentar descifrar este rompecabezas y de escuchar este verano, con cierta normalidad y angustia, ¡ya nada me sorprende…! Advierto a mis fieles y preocupados lectores que no es lo mismo decir “¡nada me sorprende!” que decir “¡nada me interesa!”.

Por lo tanto… ¡es hora de interesarse…! Nadie, por compleja que sea la situación, tiene el derecho de eximirse de su responsabilidad política y, con ello, sepultar para siempre la Libertad que tanto nos costó construir…

/Cristián Labbé Galilea