“Estamos colapsados”, dice al teléfono Jessica López. La socia de la empresa de cortinas metálicas Cormet ha debido mantener su producción a tope durante los últimos meses. Si bien inicialmente, tras el estallido social del 18 de octubre, los llamados eran de empresas en estado de emergencia -“ir y reparar rápido”, explica-, durante el verano el foco ha estado en cambiar cortinas por unas más resistentes, sobre todo en locales que dan a la calle: con una lámina adicional, con cubrecandados, estructuras de protección, etc. Solo entre el martes y el miércoles pasado había recibido 15 pedidos para marzo.

La demanda ha crecido en tres veces frente a un período normal. “En este momento es solo hacer, esperamos ver los réditos en los próximos meses, porque la paga viene después”, cuenta. “Estamos a tope, trabajando en todo Chile, sobre todo en los lugares más expuestos. Nunca había visto esto”, agrega. No solo llegan nuevos clientes, su misma competencia le ha pedido comprarle ciertas piezas, porque los stocks también escasean. Muchas partes vienen de China, partiendo por la materia prima, por lo que el brote de coronavirus ha empañado el panorama.

Falta solo una semana para marzo, un mes que desde diciembre se avizora complejo: son múltiples las marchas que están en carpeta y si bien varias personas consultadas están optimistas y prevén que no se repetirá un nuevo octubre, el sector privado no quiere que los pillen de sorpresa. “No sabemos si va a pasar algo, pero obviamente queremos tener todo listo por si hay que activar alguna seguridad adicional”, dice un empresario. “No queremos estar tan expuestos como estuvimos en octubre”, agrega otro. De hecho, la misma matriz de Walmart en EE.UU. aseguraba esta semana a inversionistas que estaría monitoreando de cerca la situación de Chile. Mal que mal, la crisis le costó cerca de US$ 110 millones, según informó recientemente la multinacional esta semana.

Suben las asesorías y los guardias

Hace diez días, los guardias adicionales que resguardaban los malls de Cencosud dejaron de estar presentes. Desde noviembre, personal especializado de la empresa VIP se paseaba por Costanera Center y varios shoppings de la cadena. Hoy, están solo los clásicos de Prosegur, aunque los vidrios del principal mall de la cadena que dan a la calle siguen con protección. Si bien a simple viste pareciera que la normalidad volvió a la cadena, fuentes al tanto precisan que es solo una pausa. Está todo preparado para activarse nuevamente en marzo de ser necesario; de hecho, el comité de crisis -liderado por el gerente general, Matías Videla- también está en un receso por el verano, pero obviamente no se descarta que vuelva a operar si es que los saqueos y las amenazas vuelven a estallar.

Y ese panorama, se repite. “Las medidas de seguridad ya fueron definidas para los eventos de noviembre, y básicamente serán las mismas”, explica el gerente de una multitienda. Añade así, que estarán atentos al calendario político-social para poder tomar medidas proactivas, que probablemente se traduzcan en comités semanales, junto con tener un trato diferenciado para las zonas de mayor riesgo, sobre las cuales habrá un monitoreo permanente para optar por medidas diferenciadas de horarios de cierre, y reforzamiento de vitrinas y accesos. “Contamos con protocolos establecidos para la atención de cualquier incidente que pueda afectar a nuestros clientes y colaboradores; siempre con estricto apego a la ley y en colaboración con las autoridades”, complementan desde Oxxo.

En la puerta de Parque Arauco Kennedy aún está un guardia especializado de la empresa Defensa Cobra. Son 50 los trabajadores de esa compañía que, distribuidos en turnos de 13 personas, cuidan el mall de Las Condes. Están desde octubre y no tienen fecha de salida. Es que no solo están preparados para contener manifestaciones, sino que también realizan labores de inteligencia, en línea con detectar autos o personas sospechosas. Incluso, el gerente corporativo de finanzas de la cadena, Claudio Chamorro, señaló en enero a inversionistas que varias de las medidas de seguridad diseñadas continuarán. “Cambiamos incluso algunas formas en las que manejamos nuestros shopping centers”, subrayó. “Hasta el año pasado, en algunos casos, teníamos un center manager para dos shopping centers, ahora tenemos un center manager en cada uno”, añadió.

Desde la banca el panorama es similar. “Los bancos aprendimos duramente la situación durante octubre”, dice un ejecutivo del sector. Añade -sin precisarlas- que por ello se han ido tomando medidas para tener un mayor resguardo. Incluso, una entidad en particular optó por hacer que sus ejecutivos anduviesen con ropa sport, sin la marca de la empresa o la credencial, para evitar posibles funas, las cuales ya habrían vivido algunos trabajadores en el centro de Santiago.

Y eso, mientras la demanda por guardias y asesorías no cesa. “Desde octubre estamos asesorando a varias organizaciones para implementar estrategias preventivas y de reacción ante situaciones de riesgo. Esto, mediante formas de acción, procedimientos y entrenamiento de sus equipos de seguridad, acompañados de especialistas”, explica el gerente general de VIP Seguridad, Ralph Wladdimiro. Subraya que la demanda por asesorías se ha elevado un 450% en los últimos meses, mientras que las peticiones de guardias tácticos han aumentado un 170%. “Se ha notado un alza en la demanda, que ha ido en aumento”, complementa el gerente comercial de Vigía Seguridad Privada, Oscar Stevens. “En una primera instancia, nuestros clientes se reforzaron con mayor dotación, la cual han mantenido, y a la vez se sumaron nuevos clientes, incluso particulares, que solicitaron cámaras de seguridad”, agrega.

Desde la Asociación de Empresas de Seguridad Privada y Transportes de Valores (Aseva) -que reúne a las principales firmas del rubro, como Securitas y Prosegur- y de la Asociación Chilena de Alarmas y de Seguridad (Achea), coinciden con el análisis. Estiman que la demanda ha aumentado entre un 10% y un 20%, concentrada principalmente en instalaciones comerciales y de producción, servicios estratégicos, espectáculos y eventos de gran afluencia de público, domicilios particulares y locales comerciales. “La sociedad se mantiene con una alta preocupación y en ese sentido las empresas en general están tomando acciones de resguardo en mayor o menor medida”, sostiene el secretario general de Aseva y de Achea, Antonio Montero. Añade que marzo debiera ser “de alta actividad y contingencia”.

En el intertanto, ya hay otras compañías del rubro que trabajan en modificaciones a los contratos. Ximena Rocha, gerenta general de la empresa de seguridad MaclinSecurity, relata que a raíz de la crisis de octubre sus finanzas se han deteriorado. La empresa se ha encargado del resguardo de tiendas como Starbucks, Victoria’s Secret, Guess, Wrangler, entre otros, y según señala, el cierre de centros comerciales que tienen esos locatarios, hizo que algunas marcas le descontaran el pago por esos días. Hoy, dice, pretende agregar en los contratos el hecho de que el cierre del mall no altere su facturación.

Coordinándose vía WhatsApp

Los restaurantes han sido uno de los sectores más golpeados en los últimos meses. Los barrios Bellavista y Lastarria han visto de frente cómo sus ventas se deterioran. En Patio Bellavista al menos dos locales han bajado la cortina, mientras que en Lastarria, el emblemático Liguria está cerrado “hasta nuevo aviso”, se lee en su web. Y si bien los municipios respectivos han dado facilidades, como rebajar el cobro por las terrazas, al igual que los mismos centros gastronómicos en los que están -Patio Bellavista les ha disminuido el arriendo mensual-, hoy miran marzo con cautela. Muy pocos se atreven a hablar en on por temor a las funas. “Soy uno de los pocos sobrevivientes, porque muchos ya cerraron”, dicen en un local de Lastarria, cuyas ventas han estado un 30% abajo durante el verano. “Estoy comprando menos cosas, menos vino, porque no quiero tener muchos productos en bodega, ya que quiero ver cómo viene marzo”, subraya.

En Emporio La Rosa dicen tener un protocolo listo. Además de cerrar más temprano los viernes, si hay mucho ruido, van a la Alameda a ver qué está pasando, y si Carabineros ya está disolviendo las manifestaciones, bajan la cortina. “Lo vamos viendo día a día”, explican.

Lo mismo se replica en el centro comercial Galería Lastarria. Su supervisor, Juan Carlos Medel, cuenta que en marzo activarán lo mismo que ya habían impulsado en los meses previos. “Contratamos más seguridad para intentar mantener abierto. La idea es seguir funcionando hasta que realmente sea necesario cerrar”, indica. “Si es necesario cerrar, se cierra, pero esa decisión la vamos tomando en terreno”, agrega.

El presidente de la Asociación Chilena de Gastronomía (Achiga), Máximo Picallo, precisa que ya han tenido varias reuniones con el gobierno y las municipalidades, para ir avanzando en medidas de ayuda para los restaurantes más afectados. “Todos tenemos la preocupación de lo que va a pasar en marzo”, manifiesta. Pero, añade, “creo que estamos mejor preparados, no nos va a pillar de sorpresa como en octubre”. De hecho, el también dueño de Elkika Ilmenau cuenta que en muchos sectores se han creado grupos de WhatsApp. “Acá en el sector de Providencia con Tobalaba tenemos uno bastante activo, entonces si vemos que se está juntando gente en el Costanera Center, se manda información por el grupo”, dice. “Hoy tenemos una red de comunicación que no teníamos en octubre, estamos mejor comunicados con los vecinos”, subraya.

La administración de Patio Bellavista también ha avanzado en optimizar su seguridad. “Desde octubre hemos reforzado las medidas de seguridad, para lo cual contamos con una empresa externa que complementa el trabajo que hacemos como Patio Bellavista, y gracias al cual hemos podido entregar en estos cuatro meses las condiciones necesarias para operar”, destaca el director general del complejo, Álvaro Jadue. Y agrega: “Para marzo, el foco es mantener las mismas medidas, evaluar cómo va el escenario y, en caso de ser necesario, reforzarlas aún más para garantizar la seguridad”.

Es que -sostienen varias fuentes del sector- los resguardos no solo han venido de la mano del estallido social, sino también del alza de la delincuencia. Hoy, por ejemplo, los trayectos desde el aeropuerto o de los mismos hoteles se han convertido en foco de agresión a turistas. En diciembre, dos turistas fueron asaltados a la salida del hotel The Ritz-Carlton, mientras que el sábado ocurrió algo similar con una extranjera en el Mandarin Oriental Santiago. Desde este último lugar, explican: “La situación de incertidumbre actual está siendo continuamente monitoreada y los mencionados protocolos ajustados a la necesidad del momento. Así mismo, mantenemos informados a nuestros huéspedes y empleados para que se mantengan alerta en caso de visitar o pasar por lugares que puedan ser conflictivos”.

Dado este escenario, incluso ya hay agencias de turismo que prevén enfrentar el próximo mes con escoltas para blindar sus transfers y proteger a sus clientes; ello, mientras varios locales y compañías esperan poder sobrevivir a marzo.

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