El plantel español llegó esta mañana a Nápoles para hospedarse de cara a lo que será el primer encuentro del martes 25 de febrero por los octavos de final de la Champions League.

El domingo 23 de febrero, miembros del Gobierno se pusieron en contacto con los directivos del Barcelona para hacerles entender que la delegación se vería obligada a realizar el control sanitario a su llegada a Nápoles. Algo que fue aceptado de inmediato.

En caso de haberse detectado que algunas de las personas tuviera síntomas de fiebre o la padezca, sería trasladada de inmediato al hospital más cercano y permanecería en cuarentena. Sin embargo, todos pasaron con éxito los controles.

El partido se jugará en un contexto extraño para el fútbol italiano, tras la suspensión de tres encuentros por Serie A el último fin de semana y la posibilidad de jugarse los próximos partidos a puertas cerradas.

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