Cuando Hernán Rojas (62) vio por televisión las imágenes del “portonazo” que sufrió el futbolista Marcelo Salas la noche del 17 de abril pasado, el auto que usaron los delincuentes para realizar el delito le pareció conocido.

El suyo le había sido robado el pasado 28 de marzo y desde ese entonces no sabía de su paradero.

Dos días después de ver esas imágenes en un noticiario, un carabinero lo llamó diciéndole que su Mercedes Benz SE400 estaba en la 19ª Comisaría de Providencia.

Allá, un efectivo le confirmó que el vehículo había sido usado para cometer el delito contra el ex delantero de la selección chilena, consigna “El Mercurio”.

Sin embargo, esa no era la primera vez que Rojas iba a una unidad policial para ir a buscar su auto, el cual había comprado el año pasado.

Porque su historia comienza el viernes 24 de marzo, cerca de las 22:30. Esa noche, iba llegando a su casa en Recoleta junto a su esposa y su nieto de siete años. Cuando su mujer se bajó del vehículo para abrir el portón, un individuo con su rostro cubierto le colocó un cuchillo en el abdomen. Otras tres personas lo acompañaban. Luego de momentos de tensión y amenazas -donde incluso los delincuentes sacaron del auto al menor- decidió entregar el vehículo.

Carabineros llegaron al lugar y les tomaron declaración. Rojas les dijo que tenía una de las capuchas que usaron los delincuentes. “Dijeron que no era necesario, que no servía para nada”, comenta.

Robo en comisaría

Cuatro días después, recibió un llamado a su celular. Era un carabinero de la Tenencia Lo Velázquez, en Renca, quien le informó que su auto había sido recuperado y que “está muy bien estacionado”.

Esa última expresión, a Rojas, médico de profesión, le quedó dando vueltas. Pidió a su hija que concurriera a retirar el vehículo. Cuando ella estaba esperando hacer los trámites de rigor, los carabineros le informaron que había sido robado nuevamente. Ello, a pesar de que estaba estacionado al frente de la guardia de la unidad policial. Las explicaciones que le dio un teniente, según el facultativo, es que justo hubo un accidente y la atención de los efectivos se enfocó en eso. Y el vehículo simplemente desapareció por segunda vez.

Resignado, el doctor Rojas reflexiona e intenta explicarse cómo pudo ocurrir este insólito hecho. “Una tesis es que los delincuentes vivían cerca de donde dejaron el auto, por eso estaba bien estacionado. No es que lo habían abandonado”.

La frustración El miércoles 19 de abril, Rojas fue a buscar su Mercedes Benz a la comisaría, esta vez en Providencia. “Todo esto me frustra, me amarga (…) nuestro país está llegando a un límite; va en un rumbo que me parece negativo en el tema de la delincuencia”.

Consultado Carabineros, el Departamento de Comunicaciones informó que el mando de la Prefectura Santiago Occidente “dispuso de una investigación con el objetivo de determinar fehacientemente cómo ocurrieron los hechos, además de establecer eventuales responsabilidades administrativas”.

En tanto, la Fiscalía Centro Norte dijo que abrieron una investigación penal por el robo afuera de la comisaría.

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