Para el 26 de abril serán 14 millones de personas que estarán habilitadas para votar a nivel nacional. Así lo informó ayer el Servicio Electoral (Servel), el que ya comenzó a preparar lo que ocurrirá en dos meses más, cuando se decida si se cambia o no la Constitución, y el mecanismo por el cual será modificada.

Pero no solo el Servel se prepara para los sufragios. El Ejército también entró en tierra derecha para alistar las votaciones, donde tendrán a cargo casi 2.500 locales de sufragio a nivel nacional, “en un contexto totalmente distinto a años anteriores”, afirmaron altos oficiales de las Fuerzas Armadas.

¿Por qué? Dos cosas: lo primero, creen que se podrían registrar algunas manifestaciones de rechazo a la presencia militar, lo que podría derivar en algunas agresiones. Por eso, ya se están estudiando los protocolos existentes para saber cómo actuar en caso de que eso ocurra. Lo segundo es que están preparados para que sea una votación más masiva que en años anteriores, y donde la mayoría de la gente sí quiere que se vote con normalidad, pues a todos los sectores les interesa que ese día se tome una decisión.

Con ese escenario, el Ejército está diseñando un plan interno para reforzar la presencia militar en los lugares de votación. Serán entre un 30% y un 50% más los efectivos que estarán en los locales de sufragio en comparación a las elecciones presidenciales de 2017.

En cantidad, serían más de 17 mil los efectivos, a nivel nacional, los que resguarden los centros de votación. El diseño, hasta ahora, considera en promedio la presencia de un oficial jefe de local, tres suboficiales y entre seis y ocho soldados de tropa en cada local de votación. Aunque también se tiene contemplado contar con “unidades de reserva” de 40 efectivos en caso de desmanes.

El tener a la mayor cantidad de dotación para ese día también contemplará hacer llamados internos a los alumnos de la Escuela o de Telecomunicaciones para reforzar los servicios de ese día.

Lo anterior, dicen, se explica por la preocupación sobre eventuales ataques a cuarteles. Es por eso que habrá un turno resguardando estos lugares.

Jefes de la Defensa

Los encargados para supervisar estos servicios también están designados. Los jefes de la Defensa por región serán 16 generales, donde la Región Metropolitana es considerada una zona clave.

Santiago estará a cargo del general de División Carlos Ricotti Velásquez, quien tendrá a su mando 529 locales de votación. El oficial es el jefe de la Guarnición de Ejército en la Región Metropolitana. Por ese cargo, a Ricotti le correspondería también asumir en un eventual nuevo estado de excepción en la región.

La no designación del general Javier Iturriaga del Campo -quien se hizo cargo del estado de emergencia de octubre pasado- como jefe de guarnición no está vinculada, dicen en el Ejército, con el papel que cumplió durante la crisis. Iturriaga dijo el 21 de octubre: “No estoy en guerra con nadie”, justo después de que el Presidente Piñera dijera que “estamos en guerra contra un enemigo poderoso”.

La explicación técnica es que siempre el jefe de la Guarnición es el encargado de la votación y también de un eventual estado de excepción. Sin embargo, Iturriaga ocupó ese último puesto, ya que había tenido experiencia como jefe de la Defensa en los incendios en Santa Olga, en 2017.

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