A bordo del Buque Piloto Pardo de la Armada, el Presidente Sebastián Piñera conmemoró, en las costas de Talcahuano, Región del Biobío, los 10 años del fatídico terremoto y tsunami que el 27 de febrero de 2010 azotó la zona centro sur de Chile.

En el marco de esta actividad, el Mandatario reforzó el llamado a condenar los hechos de violencia que han afectado nuestro país desde el estallido social del 18 de octubre de 2019 y a la unidad del país.

El Presidente, durante su discurso donde recordó a las víctimas de la tragedia, realizó una comparación entre lo ocurrido hace diez años y lo que vive hoy el país.

“El terremoto y maremoto del 27/F golpearon duramente el cuerpo de nuestra nación. Pero fortalecieron el alma de nuestro pueblo. Y por eso, demostramos tanto coraje, fuerza, sentido de misión compartida, generosidad, perseverancia, voluntad, de la cual todos nos sentimos muy orgulloso”, comenzó diciendo.

“Lo que hemos vivido en estos últimos cuatro meses -agregó el Mandatario- también ha golpeado duramente el cuerpo de nuestro país. Pero no podemos permitir que debilite el alma de nuestro cuerpo, el alma de nuestra sociedad. Y por eso como Presidente de todos los chilenos, democráticamente elegido, nunca me voy a cansar ni voy dejar en convocar a todos nuestros compatriotas de sacar lo mejor de cada uno de nosotros en los momentos difíciles que estamos viviendo”.

El Presidente continuó sus palabras asegurando que “necesitamos hoy más que nunca unidad, necesitamos hoy más que nunca condenar sin ninguna duda y ambigüedad la violencia y los violentistas, para poder recuperar el orden público, la seguridad ciudadana y el Estado de derecho. Porque la violencia solo destruye, causa dolor y solo daña el alma de nuestro país”.

Piñera en ese sentido destacó la necesidad “de unidad para poder impulsar agendas tan importantes como la agenda social, las pensiones, la salud, los ingresos. La agenda corta, los abusos y los privilegios, para poder asumir también los desafíos de este proceso constitucional que estamos viviendo como país, para revivir el espíritu del diálogo y los acuerdos. Y la historia nos demuestra que es con diálogo y acuerdos cuando avanzamos, y es con violencia y enfrentamiento cuando retrocedemos. Para poder fortalecer nuestra democracia”.

Finalmente sostuvo que “convoco y llamo a todos mis compatriotas a recoger lo mejor del espíritu del 27/F, a sacar lo mejor de nosotros mismos y a no dejar que un puñado de violentistas, que no respetan a nada ni a nadie; que no quieren ni se rigen por las reglas de la democracia, terminen imponiendo sus términos”.

“Por supuesto que podemos pensar distinto, pero la grandeza de una nación es cuando, a pesar de que pensamos distinto, somos capaces de caminar y construir juntos. Y esa es la gran misión y desafío que tenemos por delante”, concluyó el Presidente.

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