“Le entregaría la administración del fútbol chileno a la UC”. La frase está lejos de ser de un hincha de Cruzados. Por el contrario, es del líder de un equipo contendor. La semana pasada, el presidente de O’Higgins, Ricardo Abumohor, dijo esas palabras en Radio Infinita. Y bastaron minutos para que su par en la UC, Juan Tagle, comenzara a recibir una seguidilla de WhatsApp contándole lo sucedido. Es que si bien la situación no era común en medio de un deporte donde la competencia es lo primero, hizo sentido… mal que mal, hoy Cruzados es el líder indiscutido del campeonato, con dos triunfos previos al hilo. Y, para muchos, el modelo que se debiera seguir, en medio de una actividad que, a lo menos, está aproblemada.

Exactos diez años han pasado de aquel 4 de diciembre de 2009, cuando el club deportivo Universidad Católica debutó en la Bolsa. Hace una década nació Cruzados SADP. A diferencia de sus pares, no surgió de una quiebra, fue voluntad de la Fundación Club Deportivo Universidad Católica impulsar la apertura, lo que anuló cualquier ápice de tensión. Hace diez años, perdían $300 millones mensuales y su caja no superaba los US$7 millones. Habían recaudado US$25 millones en la apertura, pero US$18 de ellos fueron a parar al club deportivo; se quedaron con el delta. Sus proyecciones -reconoce Tagle- eran que, siguiendo ese ritmo, quebrarían en dos años. Hoy, diez años después, todos sus indicadores están en récord: ventas que superaron los $13.400 millones a septiembre, y una utilidad inédita que al noveno mes del año pasado acumulaba $4.342 millones -lo que más habían ganado eran $220 millones en 2013-; mientras Colo Colo mantiene cifras negativas por $408 millones y la U sigue igual tendencia, con pérdidas que ascienden a $2.564 millones. “Cerramos la década más exitosa”, subraya Tagle. Todo, con una fórmula que -a juicio de Abumohor- pasa por ser “un club que hace las cosas de una manera distinta”.

La autosustentabilidad

La primera decisión que tomó el directorio de Cruzados en 2010 fue clara: debían ser autosustentables.

Si bien la rama de fútbol siempre había sido deficitaria, el club deportivo lo había cubierto con venta de terrenos en San Carlos de Apoquindo; activos a los cuales ahora la SADP no podría recurrir, porque no eran de ellos. Cruzados había firmado un contrato de concesión con la Fundación Club Deportivo Universidad Católica para explotar las instalaciones por 40 años, renovables, además del pago de un arriendo, por lo cual los únicos activos de Cruzados eran y son los jugadores -“que no podíamos poner en prenda”, dice ríendo Tagle-.

Tampoco estaba la intención de recurrir a préstamos de los accionistas para cubrir déficits, y menos el financiamiento bancario. Hoy, de hecho, Cruzados no tiene deudas con el sistema financiero; sus pasivos dicen relación con los contratos que tiene con la fundación. “Nos comprometimos a ser superresponsables en el manejo de las finanzas, lo que en algún minuto fue criticado por los hinchas, aludiendo a que éramos poco ambiciosos, lo que dista de la realidad. Somos ambiciosos, pero teniendo claro que tenemos nuestros flujos”, sostiene Tagle.

Y así se empezó a delinear su fórmula de acción. Si en 2010 perdieron $2.891 millones, ya en 2011 tal cifra había bajado a una merma de solo $343 millones, y pese a que tuvieron varios años marcados por cifras negativas, éstas ya estaban lejos de los balances de un comienzo. Ello, de la mano, eso sí, de campañas muy poco exitosas. El equipo de la UC no supo de triunfos durante cinco años. Y más críticas sumaron de los hinchas, pero siguieron.

Hoy, quienes conocen el club, aseguran que tal consistencia tuvo mucho que ver con no tener un controlador. Actualmente, la principal accionista es Cecilia Karlezi -con un 21% a través de Inversiones Santa Filomena y Auguri-, que cuenta solo con dos directores de los once que están en la mesa. Cruzados está lejos de las figuras protagónicas que caracterizan a sus pares, como Carlos Heller -en la U- o Aníbal Mosa -en Colo Colo-. Eso hace que el directorio esté obligado a avanzar vía consensos. “Siempre se ha tenido que buscar consenso y equilibrio en la toma de decisiones. Ha habido tres presidentes -Jaime Estévez, Luis Larraín y Juan Tagle-, pero nunca ha existido un grupo controlador”, sostiene el timonel actual. Y añade: “El no tener un presidente controlador que sea dueño y señor, sino que, por el contrario, tener que compartir con el directorio o con las comisiones respectivas todas las decisiones importantes, ha sido parte de la fórmula que nos ha dado resultado, y hemos logrado en 10 años tener un club muy sano financieramente”.

El directorio de Cruzados tiene once miembros. De ellos, nueve son de la SADP, uno de la Universidad Católica, y uno de la fundación. Hasta el año 2016, esta última tenía dos y eran quienes ratificaban al presidente, sin que existiera representación de la PUC. Sin embargo, ese mismo 2016 optaron por abrirle un cupo, que hoy ostenta Hernán de Solminihac. Y no solo eso, es ese representante el que aprueba la designación del presidente, con la finalidad de salvaguardar una situación extrema en que asumiera alguien muy distante a los valores de la PUC. “Nos interesa mucho mantener el vínculo con la universidad como la alma mater que debe inspirar a estas dos organizaciones”, afirma Tagle.

La administración también ha tenido una particularidad: se centra en dos cabezas.

Al poco andar, en 2010, Cruzados nombró a quien fuera el gerente de Operaciones del club, Juan Pablo Pareja, como gerente general y, en paralelo, contrató al exjugador del club, José María (Tati) Buljubasich, como gerente Deportivo. Este último -reconocen en el club- fue una figura clave para avanzar en lo que hoy es la UC. Buljubasich opera como el nexo entre el cuerpo técnico, los jugadores y el directorio; trasciende al presidente y al entrenador; y es quien conoce las políticas del club y defiende los principios fundamentales, como el promover que haya más jugadores formados en casa en el plantel profesional. Hoy, entre un 50% y un 60% del equipo viene de su propia cantera. En febrero del 2019, Colo Colo lanzó su plan 6040, que aspiraba a que el 60% de su primer equipo fuera formado en casa recién al 2025. Para la UC eso ya es una realidad.

“Normalmente el fútbol es superpresidencialista, y en eso hemos tenido que educar a algunos entrenadores que vienen de afuera, porque a ellos les gusta relacionarse con el presidente y de repente ha llegado algún técnico y empieza a llamarme por cualquier cosa, y le digo, no me llames a mí, tu interlocutor es el gerente deportivo”, confiesa Tagle. Colo Colo y la U han instaurado la misma figura, aunque les ha sido complejo consolidarla. Entre 2011 y 2019, Blanco y Negro ha tenido más de cuatro personas en ese puesto y las rencillas con los entrenadores respectivos no han sido aisladas; mientras que en la U, fueron tantas las dificultades, que eliminaron el cargo y ahora ese rol lo cumple una dupla de directores deportivos.

José María Buljubasich ha sido el único gerente deportivo de la UC. Esto, pese a que también ha pasado por períodos negros. Entre 2011 y 2015, la UC no obtuvo ningún título, y pese a la seguidilla de críticas de la hinchada que llamaba a sacar al Tati – “Queremos que dé un paso al costado, porque no estamos conformes con su trabajo”, decía un grupo de accionistas en la junta de 2015-, la dirigencia no cedió y lo mantuvo. Recién en 2016 volvieron a levantar la Copa. En 2017, la campaña fue insuficiente, lo que de nuevo volvió a poner a Buljubasich en la mira. Pero del 2018 a la fecha, todo cambió. Han sido campeones consecutivos y hoy son punteros indiscutidos, pese a que en el ámbito internacional siguen muy al debe.

Plan 2023

En la actualidad Cruzados no tiene ratios máximos definidos o alguna regla de déficit estructural que contenga sus finanzas. Y si bien Tagle reconoce que es algo pendiente que les gustaría implementar, sus lineamientos se sostienen en un plan que estructuraron hace ya dos años, y que sustenta sus presupuestos anuales, del cual no se apartan.

En 2018, Cruzados contrató a Vinson Consulting para elaborar, por primera vez, un plan estratégico a largo plazo. Ahí surgió el Plan 2023. Pese a que las proyecciones establecidas no son públicas, Tagle admite que conseguir la autosustentabilidad, apoyados en sus principales fuentes de ingresos, es parte de él. Hoy sus entradas se componen de lo que proviene de los sponsors e ingresos comerciales; venta de tickets y los retornos por derechos de televisión o CDF. Cada uno de ellos debiera aportar un 30% y ser suficientes para contener los gastos del club. Sin embargo, están también las ventas de jugadores. Tagle apunta a que esto último vaya en el corto plazo solo a ganancias. “Queremos llegar a que con los tres ingresos que son los ordinarios uno tenga el punto de equilibrio y todo lo que es venta de jugadores sea la utilidad que la puedes reinvertir. Nosotros todavía necesitamos una parte de venta de jugadores para el punto de equilibrio”, explica Tagle, aunque sostiene que es cada vez menos.

A septiembre, el retorno por venta de jugadores había subido un 405%, de $371 millones a $1.876 millones, por la venta del 50% restante de Guillermo Maripán, y un bono por transferencia de Erick Pulgar. Además de un alza del 152% en los derechos de televisión por la participación que tuvieron en la fase de grupo de las copas Libertadores y Sudamericana, más el aumento en los repartos por el CDF.

Asimismo, la venta de tickets se incrementó un 38% por el avance en el número de abonados. Tienen más de 9.000 hinchas que pagan su asistencia anual, todo un récord si se piensa que hace un año, tal número era de 7.300. Esa situación ha presionado aún más la ampliación del estadio San Carlos de Apoquindo, cuya capacidad hoy es para 14.000 asistentes. La meta, reconoce Tagle, es llegar a los 20.000, además de tener dos pisos de palco a vender a compañías, así como también abrirlo a la realización de ciertos espectáculos, con un centro de eventos, conferencias, etc. “No hemos parado de trabajar. Estamos avanzando en todos los frentes”, asegura Tagle.

Cruzados contrató a tres empresas para ello. Está trabajando con la empresa de ingeniería WSP para avanzar en los permisos, en la búsqueda de la oficina de arquitectura y posteriormente en la contratación de la constructora. Además con Link Capital, que los está asesorando en el modelo de financiamiento. En total, se estima que son US$30 millones de inversión, los cuales serán costeados con deuda, pero amarrada idealmente a un contrato por 15 años que tendrá un sponsor que será la marca del estadio. Ese auspiciador está siendo buscado por la agencia de medios mundial Havas Group. La idea es tener el contrato cerrado este año, junto con ingresar el anteproyecto a la Municipalidad de Las Condes. Es que tienen una fecha tope: el nuevo San Carlos tiene que estar listo el 2023. Existe un compromiso con el gobierno para que sea parte de los Panamericanos de ese año, por lo que la construcción -enfatiza Tagle- debe partir el próximo año. Mientras, Cruzados avanza en paralelo para levantar su tercera copa consecutiva.

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