El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, advirtió este lunes que la gente ha relajado las medidas contra el coronavirus y exhortó a reforzarlas nuevamente, tras un nuevo brote en un departamento fronterizo con Brasil.

El pequeño país sudamericano de 3,4 millones de habitantes, que ha sido erigido como ejemplo de éxito en el control de la pandemia que alcanza su pico en la región, llegó a tener apenas 12 casos activos de Covid-19 el jueves pasado. Pero un brote surgido en el departamento de Treinta y Tres subió la cifra este fin de semana a 37 contagiados.

“Le voy a hablar a todo el país: nos relajamos un poco”,
 dijo Lacalle Pou en conferencia de prensa desde la capital homónima del departamento afectado, a donde viajó para determinar nuevas medidas de contingencia.

“Con lo que está pasando hoy retrocedimos algunos casilleros (…), nos obliga a poner pausa, a ir para atrás todo lo necesario. La verdad es que lo hacemos con pesar, pero es nuestro deber”, agregó.

El mandatario anunció que las clases presenciales en escuelas y liceos, que se reiniciaron el 1 de junio en casi todo el país, quedarían suspendidas en la capital departamental hasta el 3 de julio.

También informó de la instalación de cinco puntos de control sanitario en ingresos y salidas de la ciudad y dijo que se harán pruebas de Covid-19 a unas mil personas, en su mayoría vinculadas a personal de la salud, epicentro del brote.

Treinta y Tres, departamento ubicado unos 300 km al noreste de Montevideo con alrededor de 50.000 habitantes, registró 18 nuevos casos de coronavirus entre el viernes y el domingo, y espera para hoy el resultado de otros 33 tests.

Entre el 11 y el 17 de junio, Uruguay tuvo cuatro días sin registrar nuevos casos de covid-19 y apenas sumó un caso las jornadas restantes.

“Estuvimos festejando un caso, estuvimos festejando cero caso, y resulta que de un día para el otro tenemos 18 nuevos. Esto nos da la clara señal de que esto no está ganado, que no está ni cerca”, apuntó Lacalle Pou.

El mandatario dijo que, con los números que había hasta la semana pasada, pensó que sería posible levantar la emergencia sanitaria “en un mes y medio o dos”, pero que con este retroceso esa alternativa quedará para más adelante.

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