Cuando se decidió tener un nuevo sistema previsional, hace 40 años atrás, se suponía que era algo que podríamos todos acceder a tener mejores pensiones, y cuyo único objetivo era qué en manos de Sociedades Anónimas, tendríamos un mejor sistema previsional.

Dicho lo anterior, este nuevo “sistema de pensiones, del D.L. 3.500 del año 1980” y que empezó a funcionar a través de las Administradoras de Fondos de Pensiones, se hizo efectivo desde junio de 1981, y sigue vigente en nuestro país, con giro único de administrar los dineros de los trabajadores que se incorporaban voluntariamente, en primera instancia, y en forma obligatoria a partir de unos años después, los cuales se denominan “afiliados”.

Como el sistema previsional no permite que las personas puedan hacer retiros de sus fondos previsionales, algunas personas han concurrido a los tribunales, para solicitar que interfieran y dictaminen, qué en casos específicos de enfermedades catastróficas, pudieren tener derecho a utilizar parte de esos ahorros, que son de cada trabajador, para enfrentar situaciones dramáticas de enfermedades, lo cual ha sido nuevamente rechazado.

Lamentablemente, esta situación no se ha estudiado por parte de los legisladores, porque si bien es cierto, estos ahorros obligatorios están destinado únicamente para la futura pensión de las personas que ahorran obligatoriamente, no es menor el hecho de utilizarlos ante situaciones específicas como es una enfermedad terminal, y no teniendo los recursos para ello.

Si bien es cierto que, no se puede desvestir a un santo para tapar a otro, y como en nuestro país las pensiones son y seguirán siendo miserables, se debería flexibilizar y analizar cada situación en particular, sobre todo en casos específicos de enfermedad, porque no deja de ser paradójico que si se debe ahorrar toda una vida y ésta se encuentra en una etapa terminal, como no poder hacer uso de su propio dinero, para afrontar esos gastos de una enfermedad catastrófica y terminal.

Estamos todos claros que, el tema de las pensiones, es muy sensible porque a todos en algún momento llegaremos a la vejez, en diferentes condiciones, y queremos que ese esfuerzo diario y por muchos años, de trabajo al sol, con frio, con lluvia, con desgaste físico o mental, por dar un mejor vivir a nuestras familias, tenga un sentido que signifique poder vivir, el resto de nuestra vida, con una pensión que pueda satisfacer nuestras necesidades básicas, si tener la necesidad de depender de nuestros hijos o de terceras personas.

Ninguna persona está libre de una enfermedad grave y terminal, por lo mismo, es de esperar que en algún momento, los legisladores y el gobierno de turno, analicen esta situación y modificar el artículo que corresponda, para dar solución a personas enfermas que solo quieren poder retirar una parte de sus ahorros, para vivir dignamente esos últimos días de su vida, que poco a poco se va apagando.

 

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

www.margotpensiones.com

/gap