Los móviles vienen con su cargador pero, ¿qué pasa cuando necesitamos uno adicional o si el que venía con él deja de funcionar? Tendemos a recurrir al más barato que se cruce delante de nuestros ojos, pero lo cierto es que podemos estar perjudicando la longevidad de nuestro smartphone. Cada móvil tiene su cargador, que no quiere decir que estemos atados al original de la marca, pero antes de lanzarse a comprar cualquiera es conveniente tener en cuenta varios puntos.

No solo es una cuestión de precio o procedencia del cargador, ya que sea comprado en Amazon, Aliexpress o en el bazar de la esquina, es una cuestión de una combinación de características que ha de cumplir el cargador para que cumpla su función al completo, optimizando el tiempo de carga y sin dañar la batería. Así, la primera característica a tener en cuenta es la potencia.

Más potencia de lo debido

Para no acabar con un cargador que entregue más potencia de la debida, la recomendación clásica es acudir al cargador original y fijarse en su potencia, normalmente situada al lado de un ‘Output’ y en formato 5V / 1A o similar. Escogiendo un cargador de esa misma potencia no tendremos ningún problema, aunque sí que nos podemos estar limitando. Un claro ejemplo es el iPhone 11, que viene con un cargador de cinco vatios y un amperio, cuando admite hasta 18 vatios, más del triple. Por eso, es conveniente que consultes la ficha técnica de tu móvil en la web de su fabricante, para conocer la potencia máxima que admite.

Pero en la potencia no acaba la elección del cargador, ni mucho menos. La carga rápida, ya tan extendida, añade una dificultad a la hora de comprar el cargador, y es que hay distintos sistemas de carga rápida. Los cargadores que soportan un sistema no son obligatoriamente compatibles con otros, por lo que no vale simplemente con comprar un cargador de carga rápida, hay que comprar uno compatible con el sistema de carga de nuestro móvil. La mayoría de ellos usan el QuickCharge de Qualcomm o sistemas compatibles (SuperCharge de Huawei o Adaptative Fast Charging de Samsung), aunque por ejemplo los iPhones necesitan un adaptador de corriente compatible con USB-PD y los Oppo, OnePlus y Realme requieren del suyo propio.

La carga rápida e inalámbrica, sin abusar

Igualmente, aunque la carga rápida puede llevar a tu móvil a un 50% de batería en cuestión de minutos, lo cierto es que no es del todo recomendable recurrir siempre a la carga rápida. ¿Por qué? Porque por mucho que recurras a un cargador y un cable original, estás cargando la batería a un ritmo muy alto, que hará que su vida útil se acorte. Por eso, si vas a dejar el móvil cargando toda la noche, es preferible que lo hagas con un cargador de velocidad normal, para preservar la batería de tu móvil.

Y hay una manera muy sencilla de tener en un mismo cargador carga a ritmo normal y rápida: con un cargador de varias tomas. Muchos de los cargadores con varios USB ofrecen distintas velocidades, por lo que en función de las necesidades que tengas en cada momento puedes recurrir a un puerto o a otro, para cuidar la batería de tu móvil o darle un chute rápido.

Foto: Unsplash.

Además de elegir bien el cargador, es preferible no abusar de la carga rápida o inalámbrica para cuidar la salud de la batería

Algo similar ocurre con los cargadores para coche, que en muchos casos cuentan con dos tomas distintas. Igualmente, los coches más nuevos (y no tan nuevos) cuentan directamente con tomas USB, así que con conectarles un cable es suficiente para poder cargar un móvil. Eso sí, si quieres carga rápida tendrás que recurrir sí o sí a un cargador de toma de mechero, porque el puerto USB del coche no te dará más de cinco vatios.

Como ya se ha podido apreciar, elegir un cargador para un móvil puede no ser una tarea sencilla, por todas las aristas que hay. Pero más fácil resulta elegir un cargador inalámbrico, porque todas las marcas usan el estándar Qi, aunque no muchos móviles son compatibles todavía con este tipo de carga. Al igual que con la carga rápida, la inalámbrica también produce un mayor desgaste de la batería, en su caso por la energía que desprende el cargador, que no se recoge al completo por el móvil y puede provocar una mayor temperatura que la carga convencional.

La degradación no es un mito

Ya hemos mencionado que utilizar cargadores rápidos o inalámbricos a la larga perjudica la duración y salud de las baterías, pero hay otros mitos que arrastramos desde hace años sobre las baterías de los móviles que no son ciertos. Así, por ejemplo no hay ningún problema porque un móvil esté conectado a un cargador más horas de las necesarias, porque cortará la recepción de energía una vez haya alcanzado el 100% de la carga.

Atrás quedan también otras creencias, como la necesidad de descargar y cargar al completo un móvil recién estrenado, o que es mejor no ponerlos a cargar hasta que la batería se aproxime al 0%. Tampoco es una contraindicación usar el móvil mientras se carga, no afecta a su funcionamiento de ninguna manera. Lo que sí que es realmente cierto es que las baterías se degradan con el paso del tiempo.

Si tienes curiosidad por conocer cómo de deteriorada se encuentra la batería de tu móvil, puedes saberlo. Si tienes un iPhone, basta con que acudas a Ajustes -> Batería -> Salud de la batería, mientras que en Android tendrás que instalar una aplicación como CPU-Z y acudir al apartado Battery. Si la salud empieza a bajar del 80%, quizás sea hora de plantearse un cambio de batería, que en muchos casos te hará pasar por talleres, ahora que casi todos los móviles la tienen integrada.

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