El fin de semana recién pasado tres robos de vehículos bajo el método conocido como la “encerrona” llenaron páginas policiales. Las víctimas fueron el rostro de prensa de Meganoticias Juan Manuel Astorga, el coleccionista Juan Yarur y una persona ajena al mundo público.

Carabineros informó que el periodista fue atacado mientras circulaba por Avenida Costanera con la salida Vespucio, y que Yarur, cuando participaba de una actividad en Vitacura, donde desconocidos atacaron a su chofer que lo esperaba.

El tercer hecho de similares características fue el más violento: la víctima fue interceptada por un grupo de cerca de cuatro delincuentes que lo golpearon en la cabeza con la empuñadura de un arma de fuego.

“Son ilícitos que se realizan en un período corto de tiempo, pero por las características que nos manifiestan los denunciantes no sería la misma banda”, dijo entonces el capitán Ignacio Ramírez, oficial de ronda de la prefectura de Santiago Andes.

Las encerronas son tipificadas como robo con intimidación, y si bien no es un delito nuevo, pues se trata de una mutación del denominado “portonazo” sí se está repitiendo. Y ahora en escenarios como las autopistas urbanas.

“Ocurren en cualquier lugar y a cualquier hora”

Antes de 2010, los vehículos robados eran, principalmente, aquellos que estaban estacionados en la vía pública, los cuales eran abiertos por delincuentes. Pero la tecnología que los fabricantes comenzaron a aplicar comenzó a complicarles el negocio.

Es por esto que comenzaron a surgir los llamados “portonazos”, delito consistente en abordar a un automovilista al momento de ingresar a su domicilio. Allí, a punta de pistolas y amenazas, les quitaban su vehículo.

Pero con el pasar de los años, específicamente, desde 2019, los portonazos comenzaron, sin desaparecer, a mutar a las “encerronas”, delito que ha tomado mayor fuerza con varios incidentes en las últimas semanas.

La subcomisario jefe de la Oficina de Análisis de la Jefatura Nacional Contra Robos y Focos Criminales, Macarena Ortega, señaló que la “encerrona” “es una mutación del portonazo, que a su vez parte porque los vehículos que están ingresando al país tienen mayor seguridad”.

“Antes, los delincuentes se robaban los autos estacionados en la calle, pero ya ahora tuvieron que empezar a optar por otras metodologías, en las que hay intimidación, uso de armas. Hacen que el conductor se baje, se suben al auto y posteriormente huyen del lugar”, explicó.

Los últimos hechos que han salido a la luz parecieran tener un común denominador: se realizan en autopistas o lugares escondidos. Aunque la subcomisario enfatiza: “Ocurren en cualquier lugar y a cualquier hora. Pero sí hemos visto que se da mucho en autopistas, porque así es más fácil huir”.

“En las autopistas hay lugares que son sumamente estrechos y los delincuentes aprovechan eso, que hay poca visión. Entonces se colocan por delante y otro por atrás, obligando a la víctima a reducir la velocidad”, explicó.

Sobre el uso de los vehículos robados, la subcomisario detalló que “los ocupan posteriormente para otras cosas, para hacer tour delictual y cometer otros delitos, los pueden blanquear o venderlos por piezas”.

Agregó que “en muchas ocasiones los usan para ostentar, porque son vehículos de alta gama. Hemos visto que muchos suben fotos a redes sociales desde el interior de los autos”.

Respecto del perfil de quienes realizan este tipo de robos, señala que se trata de “bandas organizadas que generalmente usan a menores de edad que son inimputables para cometer el delito como tal”.

Los “portonazos” comenzaron en Chile entre 2012 y 2013, mientras que el fenómeno de la “encerrona” se dio con fuerza el año pasado. No obstante, la modalidad clásica de esperar fuera de domicilio para robar sigue dándose.

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