En poco más de 100 días, Mike Bloomberg gastó más de 500 millones de dólares de su fortuna en un quijotesco intento de llegar a la presidencia y que colapsó rotundamente el Supermartes, cuando ganó apenas un territorio: Samoa estadounidense.

Para la mañana del miércoles, Bloomberg abandonó la contienda y respaldó al exvicepresidente Joe Biden, diciendo que su continua presencia en un grupo cada vez más pequeño de aspirantes le habría complicado al partido derrotar al presidente Donald Trump en noviembre, lo que es su máxima prioridad. El empresario, con una fortuna aproximada de 61.000 millones de dólares, prometió seguir gastando para derrotar a Trump.

“Ingresé a la contienda presidencial para vencer a Donald Trump y, hoy, dejo la contienda por el mismo motivo: para vencer a Donald Trump”, dijo en un evento con su equipo de campaña y simpatizantes en un hotel de Manhattan.

 En un inusual despliegue de emociones, el exalcalde rompió en llanto al finalizar su discurso, diciendo que quedó “sorprendido por la cantidad de gente que estuvo conmigo hombro a hombro”
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