Al día de hoy, Biden tiene 627 delegados a su favor, contra 551 sumados por Sanders. Ambos muy lejos aún del número mágico de 1991 delegados que les daría la nominación. La carrera sigue el próximo martes cuando en seis Estados habrá en juego 394 delegados, 125 de los cuales salen de un sólo Estado: Michigan.

Si uno sólo de los candidatos ganara todos los delegados en juego el próximo martes –un hecho imposible-, no le alcanzaría para asegurar la nominación. Pero sí para marcar las pautas de cómo se sigue jugando.

Hace cuatro años fue precisamente en la primaria de Michigan que Bernie Sanders empezó a formar el “milagro” frente a Hillary Clinton. Si bien Sanders no ganó la nominación en 2016, estuvo muy cerca de hacerlo pese a que nadie creía que podia hacerle frente a Clinton. Ganar Michigan implicaba que su discurso populista había calado en el medio-oeste industrial de los Estados Unidos y presagiaba que otros Estados le seguirían. Esa es la gran importancia de Michigan, la de ser un ejemplo de lo que puede pasar en toda una región caracterizada por tener una gran clase obrera. Ganar Michigan indica que los candidatos pueden llegar a conquistar a los blancos suburbanos trabajadores, un segmento muy necesario para ganar la elección general.

Pero en política 4 años son una eternidad y hoy la realidad es diferente. La última encuesta llevada adelante por el principal periódico de Detroit (la principal ciudad de Michigan) le da una ventaja en intención de voto de 7 puntos a Joe Biden. El sondeo fue hecho antes del Supermartes y los entendidos indican que con los resultados favorables la intención de voto debería ser mayor. Además, a diferencia de Clinton, Biden suele tener un amplio apoyo entre trabajadores obreros de áreas suburbanas, como los que abundan en Michigan. Si Biden llegara a ganar por una diferencia de más de 10 puntos el mensaje pudiera ser contundente.

Desde la campaña de Bernie Sanders lo saben y no piensan quedarse de brazos cruzados. La estrategia cambió tras el Supermartes y ese cambio empieza por Michigan. Desde ayer están al aire en ese Estado comerciales en los que Sanders aparece junto al ex Presidente Barack Obama, y otros en los que se ataca directamente a Joe Biden.

Los comerciales hablando negativamente del contrincante son comunes en la política estadounidense. Pero son una rareza para Sanders quien hasta ahora no los había utilizado. A estos se suma una dura rueda de prensa ofrecida ayer por el candidato en la que destacó como hecho negativo la participación de Biden en la firma de tratados de libre comercio y los recortes en seguro social.

Sin dudas Joe Biden está atravesando un momento de mucha popularidad tras el Supermartes y el apoyo ofrecido por Michael Bloomberg. Un momento diferente al de Bernie Sanders que, pese a que se especulaba con que recibiría apoyo de Elizabeth Warren después de que ésta suspendiera su campaña, no ha recibido apoyo de ningún colega. Pero si algo enseñó la resurrección de Biden es que en esta primaria la última palabra no está dicha y en menos de una semana la realidad puede cambiar.

Siguientes pasos a prestar atención

Michigan es la próxima gran batalla, pero una vez pasada vienen nuevos platos fuertes. El martes 17 de marzo hay elecciones primarias en 4 Estados grandes que suman 617 delegados, incluído Florida que otorga la nada despreciable cifra de 219 delegados.

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