La inflación de Chile aumentó más de lo que todos los analistas esperaban en febrero, desafiando las apuestas de que el Banco Central reducirá su tasa de interés de política monetaria este mes para estimular una economía dañada por las protestas y una recesión global.

El IPC acumuló una subida de 3,9% en los últimos doce meses, apenas por debajo del límite superior del 4% del rango objetivo del Banco Central y también la cifra más alta desde julio de 2016.

En comparación con enero, los precios se incrementaron 0,4%, informó el viernes el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Los resultados pueden complicar las perspectivas del Banco Central mientras se prepara para celebrar su próxima reunión de tasas el 31 de marzo. Por una parte, enfrenta presión para impulsar una economía azotada por meses de protestas antigubernamentales y que podría verse afectada aún más por el brote de coronavirus.

Por otra parte, los encargados de política monetaria no deberían apresurarse a recortar las tasas tras la sorpresa de la inflación de febrero, según el ex presidente del Banco Central, Roberto Zahler.

“No me parece razonable bajar la tasa de interés por parte del Banco Central”, apuntó Zahler en una entrevista con la radio Pauta Bloomberg, y señaló que un recorte podría elevar las presiones sobre los precios al provocar que el peso se debilite aún más. “Lo más adecuado sería hacer algo de política fiscal más expansiva”.

Mayor declive

El Gobierno del Presidente Sebastián Piñera está lidiando con un resurgimiento del malestar social que comenzó con manifestaciones contra un aumento de la tarifa del metro en octubre antes de convertirse en un movimiento social mucho más grande.

Para complicar aún más las cosas, el brote de coronavirus ha paralizado la demanda en China, el principal socio comercial de Chile y un comprador clave de sus exportaciones de cobre.

En medio de la agitación, el peso chileno se ha debilitado aproximadamente un 14% en los últimos seis meses, la mayor disminución entre las 24 monedas de mercados emergentes rastreadas por Bloomberg. Una moneda más débil puede alimentar la inflación al elevar el precio de las importaciones.

Los costos del transporte subieron un 1,3% en el mes de febrero, mientras que los alimentos y las bebidas no alcohólicas aumentaron un 0,7%, según el INE. La inflación subyacente, que no incluye los precios de los alimentos y el combustible, se situó en 0,4% mensual.

Retroceso hacia el objetivo

El Banco Central prevé un máximo de inflación anual cercano al 4% a mediados de año y tanto los operadores como los economistas esperan que retroceda hacia el objetivo del 3% en diciembre. Factores como el débil crecimiento económico y el alto desempleo ayudarán a controlar los precios.

Aun así, las “feas” cifras de inflación en febrero implican que cualquier recorte de tasas tendrá que esperar, según el economista internacional senior de Pantheon Macroeconomics, Andrés Abadía.

“En general, este es un mal informe de inflación con tato la general y subyacente enfrentando presión al alza debido al efecto rezagado de los disturbios sociales y la venta masiva del peso en los últimos meses”, escribió Abadía en un informe. “Las tasas de interés permanecerán en espera hasta el segundo trimestre. Esperamos dos recortes de tasas de 25 puntos base en el segundo semestre del año”.

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