Qué vergüenza sentí al ver que la propuesta de igualdad para las mujeres no era más que un insulto a la capacidad y esfuerzos que hemos hecho tantas mujeres para ser respetadas como nos merecemos.

A nosotras que estudiamos codo a codo con nuestros compañeros hombres, hicimos turnos, salvamos vidas y nos equivocamos igual que ellos…

¿Para que al final pasara esto? Una nueva discriminación, en donde nos ponen primero en las listas, solo por el hecho de ser mujeres, no por nuestros logros.

La democracia es democracia, hablamos de igualdad y por lo tanto, no se debe exigir paridad solo porque sí, sino porque se lo merecen.

Si no, nuevamente entramos en un juego y posición de “pobrecitas” en donde nos ceden el cupo solo por ser mujeres, y todo lo que hemos trabajado y luchado a pesar de las discriminaciones, queda en cero, como algo regalado y no algo que en verdad nos merecemos…

Entonces, dada esta nueva lógica, me figuro que si salen 2 mujeres deberán hacer lo mismo, y ceder por lástima al hombre que perdió.

Las mujeres que han luchado, científicas, artistas, mujeres de letras y de tantas otras áreas, ganaron sus lugares por sus capacidades ¿o creen que Margot Duhalde, Eloísa Díaz, Gabriela Mistral y tantas mujeres fantásticas fueron grandes mujeres porque hombres les cedieron sus logros?

¿O creen que mujeres trabajadoras que hacen distintos trabajos manuales de fuerza, como por ejemplo las de la construcción, les gusta que las miren como incapaces y que deben ser privilegiadas?

Que equivocadas están aquellas que piensan que por ser mujeres son mejores o que consideran un logro que les digan “medicas” o abogadas”, como si eso las validara más como profesionales de lo que ya son, o que deben ser puestas en cargos que no merecen, solo por el hecho de ser mujeres.

El feminismo es que seamos vistas como iguales, tengamos las mismas oportunidades, se nos pague lo mismo y no nos miren en menos por ser mujeres.

Esto que se hizo en el Congreso nos separa más de nuestra dignidad, de la que tanto se habla últimamente.

No es que me regalen y me pongan en un privilegio, es que nos dejen ganarlo sin ser discriminadas por nuestro género, sino por nuestras capacidades y esfuerzos.

La palabra lo dice, PARIDAD, una relación de igualdad o semejanza, no una discriminación a los hombres.

Señoras y señoritas del Congreso, el hombre no es el enemigo, es su padre, abuelo, hermano, marido, hijo, nieto y nos debemos respetar y valorar por lo que somos.

Lo que pasó ayer, fue una vergüenza para las que nos respetamos y respetamos a los hombres como iguales.

Dra. Denise Bénard S

Médico UC Pediatra

Gastroenterólogo infantil