Las bolsas vivieron una jornada de histeria que hizo recordar los peores momentos de la crisis financiera. Las caídas fueron pronunciadas en prácticamente todas las plazas del mundo, debido al pánico que genera el impacto del coronavirus tras la agudización de la situación en Italia y también el quiebre en el mercado del petróleo, que provocó un desplome en sus precios.

De esta forma, el MSCI Acwi, índice que agrupa a las bolsas de economías desarrolladas y emergentes, cayó 7,07%, su peor jornada desde octubre del 2008.

En el plano local, el mercado se acopló a la tendencia global, donde los mayores efectos se vieron en el tipo de cambio. En concreto, el dólar experimentó un fuerte salto frente al peso chileno y superó con holgura la marca histórica de $828 del 28 de noviembre pasado, en medio del estallido social.

La divisa estadounidense cerró este lunes sus cotizaciones en $842,37, su mayor nivel nominal histórico. Se trata de un alza de $15,52 en relación al cierre del viernes, lo que supone el mayor avance diario desde el pasado 6 de enero ($15,87). Eso sí, a media jornada, el dólar llegó a ubicarse sobre los $846,7, según datos de Bloomberg.

La cotización se produjo en un lunes negro para los mercados tras el quiebre entre los países productores de petróleo. El precio del barril, de hecho, experimentó su mayor retroceso diario desde la Guerra del Golfo. El WTI cerró en US$31 su menor nivel desde febrero de 2016. Se trata de una caída diaria de 24,6%. En tanto, el Brent apuntó un desplome de 24,1% y se ubicó en US$34,4, su peor desempeño diario desde 1991.

Y en ese contexto, el cobre no ayudó. El principal soporte del peso chileno y mayor producto de exportación del país experimentó un desplome de 2,51% a un valor US$ 2,487 la libra en el mercado spot en la Bolsa de Metales de Londres. Mientras, que en su valor a tres meses registró una caída de 1,97%.

Peor día desde 2008

Mientras los inversionistas intentaban dimensionar el impacto económico del coronavirus, la Opep abrió un nuevo foco de riesgo.

Ante esto, la aversión al riesgo se incrementó, lo que derivó en una ola de ventas en las bolsas globales.

Las miradas se instalaron en Wall Street, ya que el S&P 500 inició el día con un desplome de 7%. Esto obligó a suspender las operaciones por 15 minutos, una medida adoptada por última vez precisamente en la crisis que azotó al mundo en 2008.

La situación no mejoró en el transcurso de la jornada. El Dow Jones cerró con una caída de 7,8% y el S&P500 retrocedió 7,6%, las mayores bajas desde octubre y diciembre de 2008, respectivamente. El sector energético fue de los más golpeados, precisamente por la caída del petróleo. En ese rubro destacó la baja de las acciones de Exxon, que sufrieron un desplome de 12,2%.

Y en medio de los temores por el desplome del petróleo, los analistas no lograron digerir el apoyo que anunció la Reserva Federal. El banco central estadounidense elevó la cantidad de dinero que está dispuesto a inyectar en el mercado, en un contexto de creciente presión para que los bancos centrales tomen medidas para evitar una crisis crediticia global.

La entidad comandada por Jerome Powell prevé aumentar el volumen de las operaciones de recompra (repos) esta semana, según detalló previo al inicio de las operaciones.

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