El escenario económico se complejizó aún más para Chile. De eso no hay dudas. El alza del dólar de $15,52 y que lo empinó hasta los $842,37, que se suma a la caída del petróleo de 24,6% (US$ 31,13 por barril) y del cobre de 3,5% situándose en US$ 2,48 por libra configuraran un nuevo panorama para el país. Sin embargo, al profundizar un poco más en si estas fluctuaciones en el neto son positivas o negativas para el país, el saldo es positivo. Esto principalmente medido a través de los términos de intercambio.

“Si se pondera por el peso del petróleo sobre las importaciones y el cobre sobre las exportaciones, los términos de intercambio mejoran cerca de un 13% en lo que va del año. De los cuales cerca de un 6% lo hizo solo hoy (ayer)”, afirma Felipe Alarcón, economista de EuroAmerica

Esto se debe principalmente debido a que Chile importa casi la totalidad del petróleo, en cambio, las exportaciones de cobre son cerca del 45%, por ello, el saldo es positivo.

El economista de LyD, Tomás Flores acota que “de mantenerse estos bajos precios hay una ganancia para Chile dado que el impacto en el cobre ha sido moderado”. Misma visión entregó el economista jefe de Bci, Sergio Lehmann: “Somos una economía importadora de casi la totalidad de los combustibles que consumimos, por lo que su fuerte caída, que ha sido acompañada por un retroceso contenido en el precio del cobre, nos favorece en materia de términos de intercambio”. ( Ver entrevista)

Otro efecto que ven los economistas es que la disminución del petróleo provocará un impacto en los precios de las bencinas. “La caída del precio, de mantenerse, es superior al aumento del valor del dólar, por ello, el precio de la bencina podría caer durante 25 semanas consecutivas”, afirma Flores.

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