Italia es el país de Europa que más se está viendo afectado por la expansión del coronavirus. Fue el primer país del Viejo Continente en reportar un infectado, es el que tiene más infectados y fallecidos y también ha sido el primero en seguir el ejemplo de China y poner en marcha una serie de medidas de contención del virus que incluyen limitar el desplazamiento si no es por motivos justificados o la cuarentena para personas infectadas o con síntomas.

Estas medidas no son meras recomendaciones. Es necesario alegar motivos de salud, de trabajo o de extrema necesidad para moverse por el país, ha sido paralizada la actividad de la mayoría de centros sociales y culturales, salas de conciertos, estadios deportivos y auditorios y el horario de bares y restaurantes se ha acortado hasta las 18:00 horas y es necesario informar de los síntomas de salud que se experimentan y del contacto que se haya podido tener con personas en riesgo de generar un contagio.

Sin embargo, tras el anuncio de estas medidas el pasado sábado, en principio para las zonas afectadas en el norte y posteriormente a todo el país, varios medios han especulado con que los italianos no se vayan a tomar muy en serio las precauciones. En concreto, New York Times destacaba este domingo a su carácter desenfadado y a la furbizia (en castellano, picardía), una palabra que alude al tópico de que los italianos saben desentenderse con desparpajo de aquello que no quieren hacer.

 Más allá de los clichés sobre la indolencia mediterránea, la legislación italiana es clara acerca de las consecuencias de incumplir las medidas de seguridad sobre el coronavirus. De hecho, se considera delito desobedecerlas y cometerlo supone exponerse a un amplio rango de multas o incluso a penas de cárcel en aquellos casos en los que se ponga en riesgo la salud o la seguridad de otros, según publica Il Sole 24 Ore.

El diario financiero transalpino explica cuáles son las sanciones que estipula el Código Penal italiano para quienes contravengan las órdenes del Gobierno respecto al coronavirus, unas sanciones para las que no existen circunstancias atenuantes ante la situación de crisis sanitaria que vive el país:

  • Desplazarse por el país sin motivo justificado: se considera una violación del artículo 650 del Código Penal y se castiga con multas de hasta 206 euros o con hasta 3 meses de prisión.
  • Mentir para alegar motivos justificados para desplazarse: el artículo 361 del Código Penal establece que alegar motivos falsos de salud, trabajo o necesidad en el autocertificado que permite viajar se equipara al delito de presentar un certificado falso a un funcionario y se castiga con penas de 1 a 6 años de cárcel.
  • Incumplir o violar la cuarentena si se tienen síntomas de coronavirus: se considera una violación de las medidas de la autoridad y puede derivar en delitos por lesiones o por intento de lesión intencionada. El tipo de delito, y la pena correspondiente, dependerá de los efectos que haya tenido romper la cuarentena. Si se infecta a una persona anciana o que forme parte de los grupos de riesgo, se considera homicidio con el agravante de dolo, la fórmula legal para la mala fé, y comporta una pena de prisión de un mínimo de 21 años de cárcel. En caso de que se provoquen lesiones o convalecencias de más de 40 días a personas fuera de los grupos de riesgo, la pena se reduce a un rango entre 3 y 7 años de cárcel.
  • No informar al entorno o las autoridades de que se está infectado o se ha mantenido contacto con personas en riesgo de haber sido infectadas: se considera delito de lesiones con dolo y las penas variarán, como en el punto anterior, de las posibles consecuencias de salud de esa conducta.
  • Provocar contagios infectando fuentes de agua, alimentos u otros bienes de consumo: está estipulado como delito contra la salud pública con dolo en el artículo 452 del Código Penal y acarrea penas de prisión de entre 3 años y cadena perpetua, dependiendo de las consecuencias sanitarias de esta conducta.

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