En el gobierno esperaban una eventual baja en la clasificación de riesgo del país, considerando los acontecimientos políticos, sociales y económicos que ha vivido el país en los últimos meses, agudizado en los últimos días por el difícil escenario económico internacional.

Hoy, sin embargo, recibieron con sorpresa la noticia: la clasificadora Fitch mantuvo la calificación “A” para la economía chilena, ajustando la perspectiva desde “estable ” a “negativa”.

Desde el Ministerio de Hacienda celebraron la medida. Afirman que “es importante recuperar el crecimiento económico, y cumplir con la responsabilidad fiscal y la reducción del déficit fiscal estructural, lo que es coherente con la implementación de la agenda social en curso, las proyecciones de crecimiento de la economía, la ejecución de planes de estímulo fiscal transitorio para reactivar la economía, así como, la estabilización de la deuda pública en el mediano plazo”.

Desde el sector empresarial, en tanto, vieron con buenos ojos la definición, porque de alguna manera “la firma le cree a Chile en las medidas que ha adoptado” y la proyección se ajusta a la compleja y volátil crisis internacional que golpea también al país, y a la situación interna que vive Chile, y que ha implicado un contexto de menor crecimiento económico, mayores déficits fiscales y deuda pública, además de la persistencia de focos de violencia.

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