La grasa abdominal es, probablemente, la parte de nosotros que menos nos gusta. No solo eso, también es una de las más complicadas de quitar a la hora de empezar un plan de adelgazamiento, y si queremos marcar un envidiado ‘six pack’ ya ni hablamos. Por mucho que te mates a hacer abdominales y cenes ensalada no parece que consigas imitar los cánones romanos y griegos de belleza. Esto se debe a que el vientre es uno de los principales puntos de acumulación de grasa, tanto en hombres como en mujeres.

Además, los abdominales, por mucho que lo creas, no son siempre la mejor opción. Como es natural que quieras perder la grasa del abdmen y, además, puede provocar problemas de salud (aumenta el riesgo de presión sanguínea, alta, enfermedades cardiovasculares o diabetes de tipo II), aquí van los mejores consejos para que este verano puedas lucir el cuerpo que siempre has deseado.

1. Come más fibra

Lo habrás escuchado miles de veces, pero ahí va una más: los alimentos con alto contenido de carbohidratos refinados y azúcar en realidad no alivian el hambre, por lo que terminas yendo a por más. Sin embargo, aquellos que tienen fibra como pueden ser el pan integral, la avena, verduras, frutas o legumbres siempre te llenarán más, porque ayudan a disminuir la digestión.

Según informa ‘Prevention’: un estudio de 2015 publicado en ‘Annals of Internal Medicine’ demostró que aquellos que tienen dificultad para seguir una dieta estricta perdían peso de una manera efectiva simplemente aumentando la ingesta de fibra. La recomendación para adolescentes, jóvenes y adultos es de 20 a 35 gramos al día.

2. Camina todos los días

Es cierto que si llevas un estilo de vida sedentario, por culpa del trabajo, a veces es complicado encontrar tiempo para hacer ejercicio. Sin embargo, andar es gratis y una opción saludable, cómoda y sencilla para perder peso. Piensa todo lo bueno que tiene: reducirás posibilidades de accidente cardiovascular en un 30%, y no solo eso, también la posibilidad de sufrir depresión, según los estudios. Además, fortalecerás tus huesos (cuatro horas de caminata por semana pueden reducir tus posibilidades de fractura de cadera hasta en un 43%) y mejora la salud de tu corazón, evitando sufrir infartos y obesidad.

Aquellos que tienen dificultad para seguir una dieta estricta perdían peso de una manera efectiva simplemente aumentando la ingesta de fibra

Uno de los estudios más grandes realizados sobre la relación entre caminar y perder peso es el publicado en 2008 en el ‘Journal of Physical Activity & Health’, el cual concluyó que las mujeres con edades comprendidas entre los 18 y 40 años necesitan caminar 12.000 pasos diarios (aproximadamente 9,5 kilómetros) para ver cambios efectivos en la báscula. Mientras tanto, los hombres se pueden permitir una distancia menor, según el estudio, de alrededor de 8,5 kilómetros. Así que desempolva las deportivas y sal de casa.

3. Limita el estrés y duerme bien

No es nada nuevo, en muchas ocasiones el estrés nos hace comer más, porque es una forma de paliar la ansiedad que sentimos. Seamos sinceros, a veces es mucho más fácil ingerir alimentos para sentirnos mejor que tratar de afrontar los problemas. Por eso es importante que sepas reconocer las situaciones que te producen estrés para poder evitarlas, y si es imposible (por ejemplo, si están relacionadas con el trabajo), lo mejor que puedes hacer es luchar de otras formas contra ellas: haciendo ejercicio, meditación, reconociendo lo que no puedes cambiar o durmiendo bien.

En cuanto al descanso, que también es fundamental. Contrariamente a lo que podías creer, dormir demasiado no es bueno para la salud, pero hacerlo en poca cantidad es aún más perjudicial. Un estudio de 2017 realizado en Reino Unido descubrió que las personas que dormían cinco horas o menos comían 285 calorías adicionales al día siguiente, en comparación con las que dormían siete o más. Además, las que tuvieron un descanso breve optaron por alimentos grasos y con calorías vacías. El estrés y dormir bien van de la mano, así que opta por relajarte y llevar una correcta higiene del sueño.

4. Adiós al alcohol

Es duro, lo sabemos, pero nadie dijo que sería fácil. Además, para presumir hay que sufrir. Te sabes la teoría: para perder peso simplemente tienes que consumir menos calorías, pero eso puede ser difícil cuando la sensación de hambre comienza a aparecer. ¿Qué hacer entonces? Lo mejor es que te liberes de las calorías vacías, y eso incluye el alcohol o, por supuesto, las bebidas azucaradas. A veces ambos se mezclan, lo que es una bomba de relojería.

Según un estudio, las personas que duermen cinco horas o menos suelen comer 285 calorías adicionales al día siguiente

Beber en exceso puede sobrecargar el hígado, porque prioriza el procesamiento del alcohol sobre otros nutrientes y luego almacena las proteínas o los carbohidratos como grasa en el cuerpo. El alcohol tiene calorías innecesarias, por lo que, si no puedes cortar de raíz y quieres comenzar a reducir su ingesta, algunas investigaciones recomiendan alrededor de una bebida al día para las mujeres y dos para los hombres. Aunque ten en cuenta que algunas engordan más (y por supuesto son más perjudiciales) que otras.

5. Bebe agua con limón

Si sueles leer esta sección con asiduidad, ya sabrás que el metabolismo es el proceso que lleva a cabo tu cuerpo para convertir los alimentos que consume en la energía que necesita. Cuando más rapido funcione (metabolismo acelerado, como se suele decir) más delgados estaremos. Una buena idea en estos casos es beber agua con limón, que proporciona una gran cantidad de beneficios a la salud que impactan directamente en la grasa del vientre.

Es buena idea, eso sí, que la tomes con el estómago vacío, por eso el mejor momento es cuando te despiertas por la mañana. Ayuda a desintoxicar el hígado para que funcione mejor, reduce el apetito, elimina los sedimentos de grasa y, en otras palabras, mejora el metabolismo antes mencionado.

6. Haz pesas

Hablábamos del metabolismo, y las pesas también tienen mucho que ver en esta función. Cuanto más músculo tienes más calorías quemarás, porque el músculo es más activo metabólicamente, aunque mucha gente a la hora de adelgazar comete el error de centrarse únicamente en hacer cardio. Según un estudio publicado en ‘Harvard School of Public Health’, una rutina de levantamiento de pesas de 20 minutos puede combatir y reducir la grasa abdominal.

7. Nada de azúcar

Lo sentimos. El azúcar es una sustancia en la que las calorías están muy concentradas y prácticamente no tiene ningún valor nutricional. Solo provocará que acumules kilos de más, sino que también la grasa tendrá a almacenarse más rápido en el vientre.

Además, el azúcar aumenta los niveles de insulina, que está relacionada directamente con la obesidad. Esto también puede conducir a sufrir resistencia a esta hormona, lo que repercutirá en un almacenamiento adicional de la grasa abdominal.

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