El Barça jugó con orgullo y solvencia un partido de trámite: ganó al Alavés en Mendizorroza en un encomiable ejercicio de dignidad futbolística. Lejos de dejarse llevar o de tomarse un respiro, con la Liga perdida y la Champions en el horizonte, el equipo de Setién jugó una gran primera parte, en la que marcó tres goles, y cerró la goleada con dos goles más en el segundo acto.

Rodeado por las dudas, el Barça comparecía en Vitoria para disputar un partido incómodo, pero aprovechó la ocasión para sacar a relucir su mejor versión. El Alavés, es cierto, no fue un rival demasiado exigente, pero el Barça se reivindicó pensando en la Champions.

Jugó un partido completo; con profundidad, puntería y amplitud, y sin grandes problemas defensivos. Neto estuvo bajo los palos, pero el brasileño apenas tuvo trabajo en la última jornada del campeonato.Desde el pitido inicial, el Barça se aplicó como un buen alumno. Dispuesto a redimirse del mal trago de perder la Liga de mala manera ante Osasuna, el equipo tuvo criterio y compromiso. Buscó sin complejos la portería rival, sobre todo en una primera parte sobresaliente. Antes del primer cuarto de hora, el Barça ya había estrellado tres balones en la madera: primero Riqui Puig, luego Arturo Vidal y después, Messi.

CUESTIÓN DE TIEMPO

El gol era cuestión de tiempo. Llegó en el minuto 23, cuando Messi progresó por la banda derecha para asistir a Ansu Fati, excelente en el desmarque y la anticipación. En un gesto, Ansu dejó clavado a Laguardia y remató a gol. Es el más joven del equipo, pero ya es casi un imprescindible: es un delantero de banda, con desborde y velocidad, pero también de área, con instinto goleador. Ha completado su primera temporada en Primera con siete goles, a sus 17 años.

Con el marcador a favor, el Barça descorchó el partido sin demasiados problemas. Jugó con comodidad y solvecia, gustándose por momentos. Algunos jugadores aprovecharon el escenario para reivindicarse y mostrar lo mejor de su catálogo, en especial los jóvenes: Ansu, siempre refrescante y comprometido, pero también Riqui Puig, extraordinario, plenamente consolidado en el primer equipo.

Y por supuesto, Messi, que no necesita reivindicarse ni demostrar nada. Suyo fue el segundo gol del equipo, tras combinar con Riqui, que tuvo la pausa necesaria para esperar la incorporación del argentino. Messi dribló con un gesto seco a Laguardia y batió a Roberto al palo corto. El gol le asegura, en la práctica, el Pichichi: su séptimo trofeo como máximo goleador del campeonato. Nadie tiene más.

MESSI Y LOS BECARIOS, UNA MEZCLA INTERESANTE

El buen ‘feeling’ de Messi con Ansu y con Riqui fue lo mejor que dejó el partido de Mendizorroza, resultado aparte: si el equipo tiene que refundarse, hacerlo a partir del talento del argentino y de la ilusión de los chavales parece una buena idea.

Luis Suárez, que había tenido un arranque de partido plagado de imprecisiones, se desquitó poco antes del descanso. Se movió bien en el área, al filo del fuera de juego, para rematar de cabeza un pase de volea de Jordi Alba.

SUSTO DE LENGLET Y GOL DE SEMEDO

La segunda parte arrancó accidentada, con una ocasión clarísima del Alavés desperdiciada por Pere Pons y la lesión de Lenglet: el francés notó molestias en el adductor y se fue directo a la grada. No está la situación como para arriesgarse a lesiones o recaídas. Entró Semedo en su lugar,  Arturo Vidal acabó jugando de central y el centro del campo fue para Busquets, Riqui y Sergi Roberto, hasta que De Jong sustituyó a ‘Busi’.

Hubo tiempo para redondear la goleada: Semedo se incorporó al ataque, recibió un pase de Riqui en la frontal y encontró un hueco para rematar a puerta. Su disparo, seco y cruzado, sorprendió a Roberto.

Tras el 0-4, ambos equipos parecieron firmar una tregua. Había más ganas de dar la Liga por cerrada que de seguir compitiendo. Braithwaite entró para jugar sus últimos minutos de la temporada (no está inscrito para la Champions), pero fue Messi quien volvió a pedir la palabra, marcando el quinto gol. Remató al primer toque un pase templado de Jordi Alba desde la banda izquierda.

UN ALIVIO PARA SETIÉN

Se despide el Barça de la Liga con una digna goleada. Si solo estaba en juego la imagen y el buen nombre del equipo, los pupilos de Setién aprobaron con nota: un respiro para el propio Setién, que ve reforzada su posición de cara al compromiso de Champions ante el Nápoles: próxima escala, el 8 de agosto.

/Escrito por Javier Giraldo para Sport de Barcelona