Alfredo Arias rompió el silencio que se había autoimpuesto una vez que salió de Universidad de Chile en agosto del año pasado. El entrenador uruguayo se había negado sistemáticamente a hablar sobre su paso por el elenco azul, que tan solo duró unos meses y que tuvo muchas polémicas, la más importante, sin duda, la marginación de Johnny Herrera, el último gran ídolo del club.

En conversación exclusiva con En Cancha desde Colombia, donde actualmente dirige a Deportivo Cali y se encuentra recluido en su casa, tras la decisión del gobierno de ese país de decretar cuarentena nacional por la propagación del coronavirus.

Con un tono más tranquilo de aquel que evidenció en su estadía por el “Romántico Viajero”, el charrúa reconoce algunos errores cometidos, pero a la vez reafirma decisiones trascendentales como la de haber excluido del equipo al capitán universitario. De paso, no deja de reconocer “la enorme valentía que mostró el grupo de jugadores que dirigí, por los cuales siento un enorme aprecio”.

Han pasado siete meses desde que se fue de Chile ¿Sigue pendiente del futbol nacional?

“Sí, trato de mirar todo lo que llega. De Chile me quedaron muchos amigos y tengo un gran aprecio y cariño desde mi época de jugador. Regresé como entrenador a Santiago Wanderers, donde nos trataron muy bien y luego vino el paso por la U, en que no nos fue muy bien”.

¿Le dolió partir de Universidad de Chile? Hasta ahora no había hablado de su salida del club.

“Siempre he sido de tratar de hablar en la cancha con mi equipo cuando dirijo y no hacerlo afuera. Me fui de Chile en silencio, dejé que otros hablaran, porque desde muy chico me enseñaron que el tiempo siempre termina poniendo las cosas en su lugar”.

¿Cuál es su análisis de todo lo que pasó en la U?

“La sensación fue que llegamos en un mal momento, la cosa estaba difícil por la efervescencia política que había en el club. Fíjate que nosotros llegamos y al otro día tuvimos que dirigir, cuando no queríamos. En ese mismo partido, al otro día, el presidente (Carlos Heller), que fue el que me mandó a llamar, tuvo que renunciar. Recuerdo que íbamos ganando allá contra Universidad de Concepción y no se puedo seguir por el tema de las bengalas. Al termino del partido, don Carlos me dijo que se iba, que me iba a apoyar, pero que tenía que renunciar”.

 ¿Qué pensó en ese momento?

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“A veces, en el deseo de actuar bien con las personas que a uno lo quieren, y Carlos siempre nos había querido, tratamos poner el pecho a las balas, pero a veces están son más fuertes y uno no puede hacerse el héroe. Pasado el tiempo, ahora creo que desde que se fue Carlos Heller, no debí seguir, porque con su salida, todo lo que viniera, no iba a ser para bien”.

¿Y cómo evalúa el paso en lo futbolístico?

“Yo creo que nosotros nos recuperamos. Terminamos clasificando a dos fases de la Copa Chile, que prácticamente son las que permitieron a la U llegar a Copa Libertadores, ya que después, casi no jugaron más. La Unión no se presentó y le ganaron a Cobresal. Llevábamos cinco partidos invictos en el campeonato. Después del receso, nos confirmaron en el cargo y al regreso, otra vez el ambiente estaba difícil. Recuerdo que fuimos a la cancha de Palestino y ahí también ocurrió un problema gravísimo en la tribuna. Nos empataron casi en la hora y se empezó a decir que yo renunciaba. Que quede claro, no estoy culpando a nadie, al contrario. El responsable de todo soy yo, porque los jugadores fueron enormemente valientes, se entregaron mil por mil; siempre salieron a tratar de ganar; el club nos brindó todo, la gente que trabaja ahí es maravillosa y tienen una hinchada espectacular, pero creo que la cosa no estaba para nosotros”.

¿Era difícil trabajar en medio de los constantes rumores de despido o renuncia?

“Todos los días se hablaba de que había que renunciar. Nos fuimos con la clasificación en dos fases de Copa Chile y cinco partidos invictos, pero ya está”.

El factor Johnny Herrera

¿La decisión de sacar de la titularidad a Johnny Herrera es la que termina quebrando definitivamente su relación con los hinchas?

“Sin duda. Herrera, es un ídolo de la U y de su gente. Seguramente lo será aún más cuando se retire. Pero lo dije en el momento y lo vuelvo a decir, yo soy técnico, no para poner y sacar de acuerdo al nombre del jugador, yo tomo decisiones técnicas y puedo equivocarme. Sin duda, sacar al ídolo de la institución no iba a generar simpatías, pero si hubiese querido hacerlo más fácil, lo mantenía y ya está. Sin embargo, tengo una forma de actuar en la vida. De lo que me siento tranquilo es que jamás contesté, nunca hablé mal de nadie. Cada uno vive con su propia conciencia y la mía está tranquila de que jamás voy a hablar de un jugador mío. Tengo el mayor de los respetos por el jugador de fútbol Herrera, porque sé que es y seguirá siendo un ídolo de la U, pero la decisión se tomó y eso nos generó antipatías”.

Igualmente, Hernán Caputto mantuvo su decisión. Herrera solo volvió en el último partido ante Iquique, pero el club no le renueva y el jugador también habló mal del DT que lo sucedió a usted. Parece que usted algo de razón tenía.

“Cuando digo que el tiempo pone las cosas en su lugar, no me refiero específicamente a Herrera. Hablo de las actitudes de las personas. Yo creo que cumplí con lo que mi pidieron cuando me llevaron a la U y con el rol de tomar decisiones técnicas. Más allá no hay nada, porque no invadí ese campo. Nadie puede decir que hablé de un jugador mío, no va a ocurrir ni en esta entrevista, ni en ninguna otra. A Herrera lo respeto mucho, se lo dije a él, pero yo era el técnico de la U en esos momentos y quería que el equipo ganara. Por eso tomé una decisión que no iba a traer simpatías para nadie”.

¿Cómo vio a Fernando De Paul cuando le toca asumir la titularidad? Le pregunto porque mucha gente también le cayó a él y daba la impresión que al primer error iban a pedir el regreso de Herrera. Así pasó después del partido contra Colo Colo.

“Pusimos a De Paul y creo que el equipo estuvo siete partidos invictos. Le fue bien, con nosotros tuvo esa fortuna que debía tener. Él tenía que asumir reemplazar a un ídolo con todo lo que significaba y la efervescencia que había en todo el club. Son situaciones difíciles, pero no es la primera vez que pasa. A De Paul le tocó entrar por una figura muy querida y al hincha le tocó ver esta situación, en la que seguramente me odiaron. Yo no guardo rencor con nadie, soy un agradecido de Chile y de la U, especialmente de su gente, que siempre fue al estadio. El hincha cumple su rol y el técnico, tiene que cumplir el suyo”.

Considerando todo lo que ha dicho. ¿Se arrepiente de no haber terminado antes su paso por la U?

“Es que uno hace el análisis de cada paso que ha tenido y los errores que se cometen. El primer error fue que yo debí hacer lo que quería hacer después de ir a Chile a arreglar, que era volver a Uruguay, dejar que al equipo lo dirigiera otra persona y luego ser presentado como se hace siempre. Pero me pidieron que dirigiera ese partido y con las ganas que yo tenía de estar ahí, accedí a lo que me pidió Carlos. El segundo error es que cuando él renuncia, yo no debí seguir. Esas cosas uno las ve con el tiempo más tranquilamente. Yo debí decir que me iba junto con el presidente que me había traído hace dos días”.

En cuarentena y viviendo una revancha

Actualmente, Arias pasa sus días en Cali recluido, pero estudiando, leyendo, viendo mucho fútbol y manteniendo el trabajo a distancia con sus dirigidos. En dicha ciudad el DT es querido y respetado, pues ha vuelto a poner al Deportivo en los primeros puestos. Se ubica en la novena posición, pero con un partido menos que el resto. De ganarlo, quedará segundo a un punto del líder, Atlético Nacional.

¿Cómo vive desde lo personal esta cuarentena nacional decretada por el coronavirus?

“Nadie sabe si los pasos que se dan son correctos. Lo único que podemos hacer es quedarnos en la casa, lavarnos las manos y no mantener contacto para que el virus se aisle. Ojalá que como seres humanos reaccionemos para bien y pensemos no solo en nosotros, sino también en el de al lado, que puede ser una persona mayor o con menos defensas. Es a ellos a quienes realmente les afecta todo esto”.

Les llegó la suspensión en un mal momento. Están teniendo una gran campaña con el Deportivo Cali. 

“Pensando egoístamente, se podría pensar que todo lo malo le pasa a uno, pero esto es algo global y hay que enfrentarlo de manera muy consciente. Nosotros estamos trabajando con nuestro PF, Ignacio Berriel y el cuerpo médico. Se está entrenando con el grupo de manera diferenciada a través de aplicaciones y toda una tecnología. El mundo evolucionó a esa comunicación a distancia e involucionó a la comunicación cercana. Creo que de todo se aprende y se mejora”.

¿Cómo es la competencia colombiana? Llegó a dirigir a un club muy importante de ese país

“Acá en Cali hay dos equipos grandes: Deportivo y América. Nosotros llegamos y en dos semanas estábamos compitiendo en una competencia muy dura y con otros grandes como Junior de Barranquilla, Atlético Nacional, Tolima, Once Caldas…es un campeonato diferente a los de Sudamérica donde los títulos se los pelean dos o tres equipos. Llevamos nueve partidos y estamos invictos con un partido menos, que de ganarlo, quedaríamos arañando la punta”.