¿En el debate por una nueva Constitución -ante este tipo de pandemias- debiera replantearse y poner en el tablero el tema de un estado de excepción constitucional y revisar las atribuciones que tenga el Presidente?¿Qué pasa con los límites si se decide cerrar las fronteras ante pandemias nuevas y efectos transversales como el Cambio Climático? Constitucionalistas y expertos en derecho ambiental opinan.

La actual Constitución señala que “el ejercicio de los derechos y garantías que la Constitución asegura a todas las personas sólo puede ser afectado bajo las siguientes situaciones de excepción: guerra externa o interna, conmoción interior, emergencia y calamidad pública, cuando afecten gravemente el normal desenvolvimiento de las instituciones del Estado”. O sea, esto es gradual dependiendo de la gravedad del caso. Esta semana –en un intento por detener la propagación de casos de coronavirus- el Presidente Sebastián Piñera declaró estado de excepción constitucional de catástrofe en todo el país.

De acuerdo a la carta fundamental, esto otorga al Presidente poder restringir las libertades de reunión y locomoción, requisar bienes, establecer límites al ejercicio de derecho de propiedad, entre otras. Todo para lo necesario “para el pronto restablecimiento de la normalidad en la zona afectada”.

Constitución y legislación estarían “obsoletas”

¿La actual Constitución da abasto a los problemas que enfrenta el mundo actual en relación a estos estados excepcionales?

El profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Chile Francisco Soto opina que la Constitución actual “así como nuestra legislación se encuentra obsoleta para enfrentar los fenómenos globales que se vienen sucediendo en el mundo. Esto porque se ha elaborado de un modelo reactivo, que opera cuando los desastres son evidentes. Así funciona, por ejemplo, los estados de excepción constitucional, pero también la legislación privada como la referida a los seguros, la figura del caso fortuito, entre otras instituciones que nos permiten enfrentar emergencias”.

Para el coautor de La Constitución en debate: Un texto pensado para profesores, estudiantes y organizaciones sociales, (texto elaborado con estudiantes egresados) las modernas regulaciones sobre este tipo de eventos “se basan en la planificación y la anticipación. El problema es que nuestro modelo constitucional se estructura en la defensa irrestricta de un orden público económico que subordina la protección del medio ambiente y otros intereses colectivos a la propiedad privada”.

Consultada respecto a sí hechos específicos como una pandemia tipo coronavirus o el Cambio Climático deben ser parte de un debate en una eventual nueva Constitución al hablar de un estado de catástrofe, la abogada María Cristina Escudero indica que “no son parte del debate constitucional. Solo en lo que respecta habilitar al Ejecutivo a tener facultades para actuar cuando sea necesario. Y por lo tanto una discusión sobre cómo hacer nuestros estados de excepción”.

Escudero, quien integró el Comité de Sistematización de la etapa participativa del proceso constituyente impulsado por el gobierno de Michelle Bachelet, añade: “En todo caso, los poderes del Estado debieran tener las facultades suficientes (y las tienen en este momento) para controlar la situación sin un estado de excepción”.

Temor a un abuso de la autoridad

“Son temas bien complejos y hay un debate enorme sobre el tema de las crisis, de los estados de excepción que suspenden libertades y derechos y concentran el poder en situaciones de crisis, que es lo que estamos viendo hoy con el estado de catástrofe”, explica Claudia Heiss, directora de Ciencia Política de la Universidad de Chile.

Explica que hay unos pensadores liberales antiguos, “que sostuvieron que no había que poner normas de excepción porque iban a ser abusadas por los gobernantes. Y está detrás por ejemplo, de la idea de Estados Unidos que no tiene estados de excepción: tiene una sola norma pequeña para suspender el Hábeas Corpus en situaciones de guerra, pero en general no hay, no existe estado de excepción como los que tenemos nosotros. En cambio, hay otros que sostienen que es mejor regular la excepción porque justamente al estar regulada se evita que se abusen más todavía los poderes. Es un debate que tiene aristas filosóficas. Es complejo”.

Heiss, quien representó a Revolución Democrática en la mesa técnica que trabajó la reforma constitucional para el proceso que vive Chile en la actualidad, cree que esta pandemia puede transformarse en una lección.

“En particular en este caso es el rol de las Fuerzas Armadas en las situaciones de crisis. Porque nosotros tenemos los estados de excepción pensados para situaciones de guerra. Son estados de excepción con un paradigma bélico. Y la verdad es que en América Latina, en los últimos 20 años, la mayor parte de los estados de excepción que se han decretado no han sido para guerra, han sido principalmente para catástrofes naturales, para situaciones de desastre: inundaciones, terremotos, aluviones, pandemias”.

Por esta razón, señala que a futuro se podría “generar una agencia de emergencia que tenga más que ver a ese tipo de crisis que a crisis que tienen que ver con la violencia, o con el uso de la fuerza. Se supone que los estados de excepción son primariamente para estados de guerra. Ahora se usa mucho más para el control político interno, y se abusan también muchas veces en el nombre del estado de excepción para por ejemplo suprimir la protesta, la protesta social”.

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