La cifra de víctimas mortales del coronavirus Covid-19 del estado de Nueva York sigue creciendo día a día. Esta viernes el gobernador Andrew Cuomo dio su informe diario en el que se detallan los peores números desde que el brote asola la ciudad del esta norteamericano: 134 muertos en 24 horas, que lleva el total a 519. Por lejos, es el estado más afectado en los EEUU.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo (REUTERS/Jeenah Moon)
El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo

El funcionario detalló también que hubo 7.737 casos nuevos, lo que eleva a más de 44 mil el total de positivos, y las estimaciones de Cuomo indican que necesitará al menos 40 mil camas más para atender a los pacientes en los próximos días. Por ellos ha pedido ayuda al gobierno federal para construir cuatro hospitales de campaña, además de los respiradores que pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte para los pacientes en peor estado.

Horas antes compareció ante la prensa el alcalde de la ciudad de Nueva Yrok, Bill de Blasio, quien realizó esta mañana un pronóstico alarmante sobre el avance del coronavirus en la gran manzana. “Más de la mitad de los habitantes de la ciudad se infectará con coronavirus en última instancia”, dijo en una entrevista con el programa “Good Morning America”, que se emite por la cadena ABC News.

Con más de 20 mil casos y más de 400 muertes, es la ciudad más afectada por la pandemia en Estados Unidos. La situación es dramática, aunque el vaticinio del funcionario indica que “para más del 80% de los infectados será de muy poco impacto, pero para el 20% será duro, y para algunos de ellos será fatal”.

De Blasio había utilizado su cuenta de Twitter el jueves para expresar su preocupación por la propagación del virus en su ciudad. “Los próximos meses van a ser dolorosos y estresantes para nuestro sistema de salud como nunca antes”, escribió.

Los hospitales de Nueva York batallan desesperadamente por aumentar el número de camas y redoblar la atención en su lucha contra el coronavirus en este estado del noreste de Estados Unidos, que se convirtió en epicentro de la pandemia en el país.

Al principio de la crisis, los pacientes eran en su mayoría ancianos o ya tenían dolencias, según un terapeuta respiratorio que trabaja en un gran hospital en Queens, en la ciudad de Nueva York. “Ahora tienen 50, 40, 30 años”, agregó este empleado del Centro Médico Judío que declinó identificarse. “No escucharon las consignas de no salir, o de protegerse y lavarse las manos”.

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