Donald Trump está considerando la posibilidad de imponer una cuarentena forzosa en partes de Nueva York y Nueva Jersey para frenar el brote de coronavirus en Estados Unidos. El Presidente dijo a un grupo de periodistas que habló este sábado con Andrew Cuomo, gobernador de Nueva York, y con Ron Desantis, el de Florida, antes de salir de la Casa Blanca para enviar un barco hospital de la Marina con destino a Nueva York desde Norfolk, Virginia.

“Nos gustaría ver a Nueva York en cuarentena porque es un punto caliente. Nueva York, Nueva Jersey, tal vez uno o dos lugares más, como ciertas partes de Connecticut”, dijo. “Estoy pensando en eso ahora mismo. Puede que no tengamos que hacerlo, pero existe la posibilidad de que en algún momento dictemos una cuarentena, de corto plazo, por dos semanas”.

Minutos más tarde, Trump ratificó la idea en su cuenta de Twitter. “Estoy considerando dictar una cuarentena en los puntos calientes que se están desarrollando, Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut. Se tomará una decisión, en uno u otro sentido, muy pronto”, escribió.

Cuomo firmó el 20 de marzo pasado una orden ejecutiva que impuso el confinamiento de hecho de casi toda la población de Nueva York. La norma estableció que solo pueden permanecer abiertos los negocios esenciales, obligando a quienes están empleados en cualquier otro rubro a trabajar desde sus casas.

Más allá de sumar el apoyo del gobierno federal para el cumplimiento de la cuarentena, la medida de Trump estaría destinada especialmente a impedir que los habitantes de esos estados se trasladen al sur, especialmente a Florida. “No queremos que pase eso”, afirmó el presidente.

Cuomo estaba dando una conferencia de prensa al mismo tiempo que Trump hacía sus comentarios. En ella anunció que en las últimas 24 horas se reportaron 209 muertes en Nueva York, lo que eleva el número total de decesos en el estado a 728. Con 7.000 casos adicionales, la suma de contagios llega a 52.000.

Cuando le preguntaron por los dichos de Trump, el gobernador se mostró sorprendido y molesto. “Hablé con el presidente sobre la llegada del barco, no sobre ninguna cuarentena”, dijo Cuomo. “No he tenido esas conversaciones, ni siquiera sé lo que eso significa”.

“No sé cómo eso podría ser legalmente exigible. Desde el punto de vista médico, no sé qué es lo que se lograría. Ni siquiera me gusta cómo suena”, agregó.

La tensión entre Trump y Cuomo por el manejo de la pandemia va en aumento desde hace varios días. El dirigente demócrata había cuestionado la falta de cooperación del gobierno federal, al que le reclamaba el envío de equipamiento médico.

Trump aprobó el viernes una serie de medidas para aumentar la participación federal en la fabricación de productos cruciales en la lucha contra el coronavirus. Al hacerlo, advirtió a los gobernadores que no lo hagan enojar.

“Quiero que estén agradecidos”, dijo Trump después de que la Casa Blanca anunciara que utilizaría los poderes concedidos bajo la Ley de Producción para la Defensa a fin de ordenar a General Motors que fabricara respiradores artificiales. “Hemos hecho un gran trabajo”, se defendió.

Pero el problema no es solo con Cuomo. El mandatario republicano dijo que instruyó al vicepresidente Mike Pence a no llamar a los gobernadores de Washington o Michigan —dos lugares muy afectados— por sus críticas públicas. “Si no tratan bien, no llamo”, dijo Trump.

Previamente, había develado un paquete de acciones ejecutivas para apoyar la capacidad de los estados de responder a la pandemia, incluida la autorización para que el secretario de Defensa, Mark Esper, llamara a una cantidad no especificada de reservistas federales para ayudar con la respuesta. Desde hace más de una semana, Trump se muestra renuente a aplicar la Ley de Producción de Defensas, incluso después de invocarla él mismo, porque las compañías ya hacían lo que él quería y no necesitaban esa presión para obligarlas a cumplir.

Los gobernadores del país han incrementado su presión para que el presidente haga más para aumentar los suministros. Desde Nueva York hasta Washington, le han suplicado invocar esa norma para obligar a las empresas a fabricar equipo crítico y para ayudarlos a obtener productos como mascarillas y agentes de prueba.

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