El pasado 16 de marzo, en medio de la propagación del covid-19 en el mundo, el Consejo del Banco Central se reunió de manera extraordinaria y redujo la Tasa de Política Monetaria de 1,75% a 1%. ¿Las razones? De acuerdo a la minuta de dicha reunión, publica hoy por el ente rector, “todos los consejeros coincidieron en que se estaba lidiando con un escenario que poseía un grado de incertidumbre extraordinariamente alto, pocas veces visto”.

Así, de acuerdo al documento que narra lo conversado ese día al interior de la cita a la que también asistió el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, “se destacó lo inusual del shock que se estaba enfrentando. Por un lado, aún estaban en desarrollo los efectos de la crisis social iniciada en octubre pasado (…) y por otro, en las últimas semanas se había iniciado una crisis sanitaria global asociada al coronavirus, que se estaba convirtiendo en el principal factor detrás de los cambios en el escenario mundial y local”.

De hecho, se destacó que Chile pasó rápidamente a la fase 4 del brote, “lo que conllevaba una serie de restricciones que tendrían efecto inmediato en el desempeño de la economía. La complejidad del evento sanitario aumentaba por la dificultad de estimar sus efectos, pues era tan inusual que estaba provocando una reacción de incertidumbre no solo muy elevada, sino que ampliamente generalizada en todo el mundo”.

En ese sentido, en la conversación entre los consejeros “se resaltó que un número importante de bancos centrales estaba tomando medidas significativas para mitigar los efectos adversos de la crisis”.

Sin embargo, se recordó que el Banco ya había adoptado un paquete de medidas importantes tras el 18-O, de ahí que, de tomar nuevas decisiones, “estas debían tener presente lo que ya se había implementado”. Asimismo, se mencionó que la mayor preocupación en el corto plazo era la necesidad de preservar el buen funcionamiento del canal de crédito.

Análisis y decisión de política monetaria

Considerando que todos los consejeros “coincidieron en que se estaba lidiando con un escenario que poseía un grado de incertidumbre extraordinariamente alto, pocas veces visto, que se extendía desde la economía real al sistema financiero”, todos ellos opinaron que “la actual situación requería una respuesta de política clara, multidimensional y coherente entre sí”.

Por otro lado, destacaron que “era necesaria la protección y profundización del estímulo monetario, de forma de enfrentar la severa contracción que tendría la economía en los próximos meses y contrarrestar su impacto deflacionario, que se venía amplificando por una caída en el precio del petróleo a nivel mundial”.

Además, se dijo que era necesario “promover el flujo de crédito y refinanciamiento al sector privado, que se iba a ver severamente testeado en los próximos meses, y donde se quería evitar daños permanentes en la hoja de balance que provocaran quiebres de empresas, un alza rápida en despidos, y efectos persistentes sobre la economía y el sistema financiero nacional”.

Así, todos coincidieron que se debía ampliar el estímulo monetario y, además, todos votaron a favor de adoptar un conjunto de medidas extraordinarias para hacer frente a las repercusiones del covid-19.

Tanto el presidente del Banco Central, Mario Marcel, como el vicepresidente, Joaquín Vial, y el consejero Pablo García, votaron por reducir la TPM en 75 puntos base, hasta 1%. Por su parte, los consejeros Alberto Naudon y Rosanna Costa votaron por bajar la tasa en 50 puntos base, hasta 1,25%.

Las razones de las propuestas de reducción de la TPM

De acuerdo a los que optaron por reducir la TPM a 1%, el argumento se basó en que “las circunstancias actuales hacían necesario actuar con algo de mayor premura, por lo que una reducción de esta magnitud no provocaría mayores inconvenientes en los mercados internos”.

“De hecho, mencionaron que tras el anuncio de una reunión especial hecho esa mañana, los mercados apostaban por reducciones de la TPM de 50 o 75 puntos base, sin que se hubiera producido alguna reacción inesperada de otras variables, como el tipo de cambio”.

Por su parte, a juicio de Costa y Naudon, que plantearon una reducción a 1,25%, ” las importantes tensiones financieras por las que atravesaba el país -y que podían incrementarse tanto por lo que estaba ocurriendo en los mercados mundiales como por un recrudecimiento de las tensiones internas- podían desembocar en un escenario similar al de fines del año pasado, afectando significativamente el funcionamiento de los mercados, incluyendo el cambiario”.

Por ello, “creían que lo más prudente era avanzar algo más lento en la reducción de la tasa y con mayor decisión con el resto de las medidas que buscaban fortalecer la liquidez y fomentar el crédito”.

De cara a la Reunión de Política Monetaria que se celebrará mañana, cabe destacar que el 16 de marzo, según narra la minuta, “varios Consejeros señalaron que futuros movimientos de la TPM serían condicionales no solamente a la evolución de la macro, sino que también a la evolución de los mercados financieros”.

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