La Vía Láctea es más grande de lo que se pensaba hasta ahora y tiene una anchura de 1,9 millones de años luz, según señala un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Durham (Reino Unido).

Foto: Telescopio sudafricano toma la imagen más clara del centro de la vía láctea. Foto: MeerKAT. EFE
Telescopio sudafricano toma la imagen más clara del centro de la vía láctea

Astrónomos de la Universidad de Durham calcularon el verdadero tamaño de nuestra galaxia observando el tirón gravitacional de galaxias vecinas más pequeñas y descubrieron que la anchura de la Vía Lactea se elevaba hasta los 1,9 millones de años luz, pero la mayor parte de ella está compuesta de materia oscura.

Según estos científicos, el disco real de la Vía Láctea, compuesto por estrellas, agujeros negros, planetas, lunas y otros objetos estelares es de 260.000 años luz de ancho, pero el resto de la Vía Láctea se compone del “halo de materia oscura” invisible, que es una vasta esfera de materia oscura que envuelve el disco galáctico que no se puede observar directamente y que, como no emite luz, su diámetro real era difícil de medir.

Gracias a la interactuación con otras galaxias

El nuevo estudio, liderado por la astrofísica de la Universidad de Durham Alis Deason, ha precisado que el diámetro de la Vía Láctea es de 1,9 millones de años luz, ha usado la forma en que la materia oscura interactúa con los objetos a su alrededor como punto de partida para ver si había una caída evidente en las interacciones hacia el borde.

El disco real de la Vía Láctea es de 260.000 años luz de ancho, pero el resto de la Vía Láctea se compone del “halo de materia oscura” invisible

Andrómeda, nuestro vecino galáctico más cercano, fue un foco importante para el equipo, ya que la Vía Láctea choca con la galaxia en 4.500 millones de años y ya tiene algunas interacciones gravitacionales. Esta galaxia está a unos 2,5 millones de años luz de la Vía Láctea en este momento, pero está cada vez más cerca. Las simulaciones permitieron a los investigadores modelar la forma en la que el halo de materia oscura de la Vía Láctea se vería e interactuaría con otros objetos. Fueron capaces de demostrar que más allá de la materia oscura halo la velocidad radial, es decir, la velocidad orbital de los objetos que se mueven alrededor de la galaxia, cayó notablemente.

Esas simulaciones, permitieron, junto a las observaciones de telescopio, descubrir que la velocidad de las estrellas y demás objetos que se encontraban a 950.000 años luz del centro de la Vía Láctea caía significativamente. Deason y su equipo refinaron sus cálculos con observaciones reales de galaxias enanas cercanas. Según el equipo de astrónomos que ha elaborado este estudio, este método podría emplearse también para encontrar los límites de otras galaxias y calcular la distancia entre ellas.

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