Según la leyenda, el Santo Grial, una de las reliquias más misteriosas, sagradas y míticas de la Cristiandad, fue la copa en la cual Jesús bebió en la Última Cena con sus discípulos, y también el recipiente en el que supuestamente José de Arimatea recogió la sangre de las heridas del Nazareno cuando murió en la cruz.

Desde entonces, su búsqueda se ha convertido en uno de los misterios más intrigantes de la historia. A continuación les presentamos 10 cosas que usted quizás desconocía sobre este mítico objeto sagrado:

1) Según la tradición cristiana, fuertemente influida por los escritos del monje cisterciense francés y doctor de la Iglesia San Bernardo de Claraval, José de Arimatea, un rico y recto comerciante judío que era seguidor de Jesucristo y que había comprado la tumba en la que se sepultó el cadáver del Nazareno cuando éste fue bajado de la cruz, se habría quedado con el Santo Grial, así como con la lanza de Longino, el arma que hirió el costado del Señor.

José de Arimatea habría llevado la copa sagrada y la lanza a Albión, antiguo nombre de Gran Bretaña, donde estableció su residencia, levantando una pequeña capilla en Glastonbury, lugar donde habrían quedado guardadas ambas reliquias, las cuales serían custodiadas en los siglos venideros por varios caballeros britanos, como Sir Pells y Sir Galahad, el más santo de los caballeros de la Mesa Redonda.

Esta versión sería confirmada por “La Vulgata”, una extensa obra en prosa escrita en francés, que se remonta a la primera mitad del siglo XIII.

2) Ni la Biblia ni ninguno de los textos y evangelios apócrifos se refieren detalladamente en sus páginas al Santo Grial. Sólo en el Evangelio de Mateo se comenta que, durante la Última Cena, Jesús bebió con sus discípulos de una copa: “Del mismo modo, tomó el cáliz y se lo dio a sus discípulos diciendo: ‘Tomad y bebed todos de él’…”.

3) La primera gran referencia que se conoce sobre el Santo Grial data de unos 1.100 años después de Cristo, cuando el autor francés Chrétien de Troyes publicó en 1776 su obra épica “Perceval o el cuento del Grial”. Esa obra, la más enigmática de la producción literaria de este autor y que quedó inacabada, contiene la primera mención escrita del Santo Grial y en ella se habla de la visita de Perceval —quien aspira a ser caballero del Rey Arturo— al castillo del Rey Pescador, en el cual le es mostrado una copa o grial. Dentro del mismo hay una especie de oblea sagrada que, milagrosamente, alimenta al herido padre del Rey.

4) La obra de Chrétien de Troyes marcaría el comienzo de la leyenda del Santo Grial, pero serían el poeta francés Robert de Boron y el bardo alemán Wolfram von Eschenbach quienes la desarrollarían de la manera que la conoció la Europa medieval.

Robert de Boron, en su obra “Joseph d’Arimathie” y “Estoire del Saint Graal”, fue el primer autor en dar al mito del Grial una dimensión explícitamente cristiana. De acuerdo a Boron, José de Arimatea usó la copa de la última cena para recoger las gotas de sangre que Jesús de Nazaret derramó en la cruz, y llevó la copa a Ávalon (identificado con Glastonbury, en Inglaterra), donde el Grial estuvo oculto hasta la llegada del rey Arturo y su caballero Percival.

5) La mítica Orden del Temple fue una de las más poderosas órdenes militares cristianas de la Edad Media y sus miembros serían conocidos popularmente como caballeros templarios, participando de una forma decisiva en las Cruzadas en Tierra Santa y manteniéndose activos durante algo menos de dos siglos, hasta que la orden fue oficialmente disuelta por el rey de Francia en el año 1307.

Según la tradición, los caballeros del Temple, que tenían como distintivo un manto blanco con una cruz roja dibujada sobre él y quienes establecieron redes financieras en todo el conjunto de la cristiandad, adquirieron grandes extensiones de tierra -tanto en Europa y Oriente Medio- y construyeron iglesias y castillos, habrían sido los depositarios de custodiar diversos secretos de la Iglesia, partiendo por la ubicación y posesión del Santo Grial.

6) Si bien Tradicionalmente el Santo Grial se asocia al cáliz, copa o vaso que usó Cristo en la Última Cena y posteriormente José de Arimatea para recoger la sangre de Jesús en la Cruz, después aparecerían otras interpretaciones que relacionaban al Santo Grial con la piedra filosofal alquímica e, incluso, con el supuesto linaje de Jesucristo.

Los autores Peter Redgrove y Penélope Shuttle, por ejemplo, sostienen que la imaginería del Grial esconde en realidad un símbolo de la matriz femenina y del ciclo menstrual. Para ellos, el término “Santo Grial” debe entenderse en el sentido de Santa Sangre, es decir, como la supuesta descendencia física de Jesús, que se trasladó a las Galias y continuó allí. El Santo Grial, para estos autores, sería entonces el portador de la sangre de Cristo, pero no en el sentido simbólico de un recipiente, sino de su descendencia, es decir, los portadores de su linaje o sangre.

7) Durante siglos, los cazadores del Santo Grial han especulado que una de las reliquias más importante de la Cristiandad podría corresponder a uno de los cálices que hoy se encuentran en iglesias y museos de todo el mundo.

Entre los “candidatos” a ser la copa sagrada de Jesucristo se encuentra el Santo Cáliz de Valencia, conservado actualmente en un relicario en la catedral de esa ciudad española. Curiosamente, en la propia página web del templo se afirma que “tanto por los datos arqueológicos como por el testimonio de la tradición y los documentos que se poseen, es completamente verosímil que este hermoso vaso estuviera en las manos del Señor en la víspera de su Pasión”.

El otro pretendiente es el llamado Sacro Catino, un cuenco hexagonal de color verde brillante que se encuentra en la catedral de Génova y que fue considerado durante un tiempo el verdadero Grial, aunque hoy algunos estudiosos estiman que más bien se trata de una copia del mismo. Otro “candidato” es el Cáliz de Doña Urraca, que lleva más de mil años en la Basílica de San Isidoro, en León, España.

Sin embargo, para los especialistas, tal como se sostiene en el argumento de la famosa película “Indiana Jones y la última Cruzada” (1989), ninguna de las copas anteriores parece ser el recipiente sagrado en el que un menesteroso carpintero y predicador judío del año 32 A.D. bebería con sus compañeros igualmente humildes.

Otras leyendas sostienen que el Santo Grial podría estar en Glastonbury, Inglaterra, junto a un río donde la sangre fluye roja, o en un lugar ignoto escondido por los caballeros templarios durante las Cruzadas.

8) El 23 de octubre de 1940, el jerarca nazi Heinrich Himmler, líder de las temidas SS, visitó la abadía benedictina de Montserrat, cerca de Barcelona, en busca, al parecer, del Santo Grial, relacionando la montaña de Montserrat con el mítico Montsalvat de las leyendas del caballero Parsifal (o Percival), según el poema del siglo XIII de Wolfram von Eschenbach y la ópera de Wagner de 1882.

Himmler llegó al monasterio acompañado de dos docenas de oficiales nazis y del general alemán Karl Wolff, experto en esoterismo y ciencias ocultas. Himmler habló con el monje benedictino Andreu Ripol -el único religioso del lugar que sabía hablar alemán- preguntándole por el Grial o el Santo Cáliz, y la relación del monasterio con Perceval o Parsifal. Ripol, según sus memorias, le respondió al jerarca nazi que no tenía conocimiento que aquellos temas tuvieran relación con el monasterio.

9) El historiador y escritor inglés Grigor Fedan lanzó una curiosa teoría sobre el Santo Grial, afirmando que, en vez de ser la humilde copa de un carpintero, sería en realidad el único evangelio escrito por el mismísimo hijo de Dios.

“La copa es sólo un símbolo para las enseñanzas reales de Jesús, escritas por él mismo. Se llamó así con el objetivo de evitar la persecución que sufrían los cristianos en aquel momento. Estas enseñanzas en un primer momento se escondieron en la Biblioteca de Alejandría, en Egipto, el mayor almacén de conocimiento de la Antigüedad. En el siglo IV D.C. este evangelio fue trasladado a una localización secreta en las montañas de Tibesti, las más grandes del Sahara, en Chad. Posteriormente, los caballeros templarios hicieron copias de este Evangelio, que fue ocultado antes de que la orden fuese disuelta en el siglo XIV. Probablemente haya un ejemplar enterrado bajo la pequeña capilla de Rosslyn, a escasos 15 kilómetros de Edimburgo, en Escocia, y los masones podrían tener otra copia. El original, escrito por Jesús, se habría atesorado en algún lugar sagrado, por su valor místico más que práctico”.

10) Hace un tiempo, un anticuario inglés, obsesionado con encontrar el Santo Grial, ofreció públicamente una recompensa de un millón de libras esterlinas (equivalente a 1.180.000 euros) a quien localizara la fabulosa reliquia. Nadie, por descontado, pudo cobrar la millonaria suma.

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