En el día del trabajador, mis saludos a quienes con esfuerzo, con sacrificio, diariamente van construyendo un camino para llevar adelante a su familia y poder satisfacer las necesidades básicas, como es la salud, la vivienda, la educación y también ir llenando peso a peso,  mes a mes y año a año, una alcancía que nos permita tener un ahorro para cuando llegue el duro momento de la vejez y que ésta sea con la mayor dignidad posible.

Hoy vemos que todos sugieren cambios al sistema previsional vigente, pero hay que considerar que éste tema no es nuevo, han habido señales desde hace más de 10 años, en diferentes comisiones, que sólo han quedado en sugerencias y que ningún gobierno ha hecho propio los problemas que se vendrían próximamente.  Hoy después de 35 años de éste sistema previsional, donde han pasado 7 gobiernos, aún persiste las pensiones indignas.

En el tema previsional, Chile se ha convertido en el país de las comisiones, de los bonos, de los posibles incentivos, pero en la práctica nada concreto, y priman  decisiones populistas y que no abordan en definitiva la problemática del por que tenemos pensiones miserables y las soluciones no llegan porque la división es tan grande, las desconfianzas aumentan y no permiten mirar más allá de las elecciones con la finalidad de asegurar el poder, esto es algo transversal por todos los sectores.

Sin trabajo, no existe cotización, sin cotización no existe pensión, sin aumentar el 10% no mejorará la futura pensión. Según estudios se requiere como mínimo un 20% de cotización mensualmente para ver incrementada las pensiones. El problema no es quien administrará la cotización adicional, sino cuanto llegará efectivamente a la cuenta individual de cada afiliado. Sin embargo, tal vez sería mejor una AFP Estatal, que se rigiera con las mismas condiciones que las privadas, a un organismo estatal, que si no tuviese una mejor rentabilidad, las personas pudieran elegir no mantenerse en ella, cosa que no estaría autorizada.

Para las políticas públicas, no basta con la “intuición de hacer esto u lo otro”, no basta con decir “tuve el convencimiento que no era bueno”, eso es populismo, así no se  construyen acuerdos y menos en época de campaña presidencial. Se requiere un consenso y decisión de afrontar de raíz el problema de los pensionados que exigen tener mejores pensiones y no ilusiones que sólo son palabras al viento.

 

Margot Guerrero Bruner

Asesora  Previsional

Corredor de Seguros

www.margotpensiones.com

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