La evidencia nos muestra que estamos probablemente viviendo el colapso histórico del experimento de la Nueva Mayoría. Una coalición que se armó con nada menos que siete partidos, sin afinidad ideológica y básicamente tras una carta ganadora de las elecciones. El poder ante todo, aunque sea vendiendo el alma al diablo. La coalición se sometió así a un gobierno demasiado incompetente con un programa tardío en base a slogans e ideologismos y lleno de promesas populistas imposibles de cumplir. Todos los ministros relevantes ya fueron removidos de sus cargos mostrando su poca competencia, pero dejando errores que perdurarán en el tiempo.

Bachelet nunca fue capaz de liderar y ordenar su propio gobierno y menos su invento de coalición. Además, sentó juntos en la mesa a quienes no debió nunca sentar como el PD y el PC. Sumó además al MAS y la IC que complican todo y aportan poco. La amplia mayoría en el Congreso le dio aire de triunfos al inicio al aprobar los proyectos con una aplanadora. Pero las reformas estaban tan mediocremente pensadas que fracasaron una y otra vez, lo que acarreó un desprestigio enorme del gobierno que arrastró a toda la coalición.

Así fue esto ratificado por el deplorable resultado de la opinión pública a través de las encuestas. El conglomerado se fue deteriorando sistemáticamente. Para estas elecciones, el PPD y el PS simplemente no tienen candidatos propios ni siquiera a las primarias. Ambos partidos están tremendamente segmentados internamente. La DC está aún más segmentada internamente y no solo ha levantado una candidata que no pasa de ser simbólica sino que ni siquiera sabe si quiere ir a las primarias o a la primera vuelta. La confusión es total.

Si me clavas el cuchillo me matas, si me lo sacas me muero. Ir a las primarias es un suicidio político absurdo. Sería la DC contra los otros seis partidos, y pasaría lo de Orrego en que muchos DC votarían por Guillier para acomodarse a tiempo. Si por otro lado va a la primera vuelta, no solo no tiene chance alguna, sino que podría marcar quizás 6 a 8 puntos -que están muy lejos de los 30 que tuvieron alguna vez-, o incluso los 13 que creen tener hoy. Los líderes de la DC se farrearon el partido en su matrimonio con la izquierda.

Pero para Guillier las cosas tampoco están fáciles. Si Goic va a la primera vuelta, más los candidatos independientes como MEO, Parisi, y Bea Sánchez con el Frente Amplio, éste podría tener apenas un 20%, lo que sería un fracaso estrepitoso. Peor aún, no es completamente descartable que en ese escenario incluso salga tercero. Es un candidato débil, sin contenidos, y que comete demasiados errores. Todo esto se complica aún más con las decisiones de las listas parlamentarias, que serán el golpe definitivo a la coalición.

La reciente declaración personal de Goic de ir a la primera vuelta ha traído una revuelta en la DC bacheletista, y probablemente no se lo van a permitir. Eso significa el fin de su campaña, en cuyo caso Guillier termina corriendo solo, pero con enormes detractores dentro de la coalición. A mí no me sorprendería que en ese escenario Guillier tampoco pudiera seguir en la carrera cuando quede en total evidencia su debilidad.

El PC, MAS, e IC estarían más cómodos en el Frente Amplio. La DC estará mucho más cómoda con Ciudadanos, el PRI, Evopoli y hasta Amplitud, además de un sector de RN. El PPD debiera fusionarse con el PS, pero las fracciones internas lo harían un caos. Las cosas van de mal en peor, a la par con los resultados del gobierno.

La Nueva Mayoría fracasó rotundamente en su proyecto político. No fue capaz de gobernar para generar desarrollo, y ni hablar del crecimiento. Y lo peor, no fue capaz de generar nuevos líderes relevantes como siempre tuvo. En esa línea quizás el PC es el único que sí lo ha hecho. Hoy la Nueva Mayoría está entregada a un candidato mediocre, sin ideas propias, sin experiencia de gestión, y menos de liderazgo. El Frente Amplio espera tranquilo el reventón para recoger a los caídos, al igual que los partidos de centro con la DC.

El tiempo de la Nueva Mayoría en los hechos ya terminó, a pesar de los últimos estertores para mantenerse unidos. Pero no tienen liderazgos para ello, y Guillier tampoco es capaz de ello. La historia tiene la palabra.