”.Este programa llegó a sus hogares gracias al financiamiento del Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Gobierno de Chile y del Consejo Regional”.

Quiero referirme a dos conflictos que están viviendo millones de familias derivadas de la cuarentena, aparte del problema calamitoso que nos ha traído la pandemia del COVID-19, existe ese mundo subyacente de las Intra e inter-relaciones familiares, que indudablemente está siendo afectada de distintas formas, positiva en algunos casos y desastrosas en otras.

VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

  • Si ya las vacaciones son y han sido siempre motivo de conflicto en las familias disfuncionales o derechamente “quebradas”, no hay que poner mucha imaginación para inferir lo que esta ocurriendo en ese mundo subyacente de las relaciones familiares, ahora que “estamos obligados” a convivir las 24 horas del día, hecho no presente en las vacaciones;
  • La diaria presencia de todos en la vida de cada cual, no podemos negar, está llevando la problemática latente o abiertamente presente a graves conflictos;

El siguiente link da cuenta y retrata las cifras terribles del aumento de la violencia intrafamiliar con la cuarentena , llegando incluso a mas del 100% en estas semanas.

El Ministerio de la Mujer y Equidad de Género en Chile, reportó, un aumento del 70 por ciento en las llamadas realizadas por mujeres a una línea telefónica de orientación sobre violencia intrafamiliar, durante el primer fin de semana bajo cuarentena decretado en el país a raíz de la crisis sanitaria generada por el coronavirus.

  • La información salió a la luz como parte de un estudio entregado por la ministra de la cartera, Carolina Cuevas, quien implementó un plan de contingencia que contemplaba un reforzamiento especial en los turnos del Fono Orientación 1455, para proteger a las mujeres que reportaran ser objetos de violencia intrafamiliar.

El fin de semana antes de la cuarentena, se recibieron 532 llamados, mientras que, en igual periodo, una semana después, la cifra ascendió a 907:

  • “Este aumento significativo de las llamadas es también un reflejo de que hay una necesidad de pedir orientación y ayuda en tiempos donde las mujeres estamos más tiempo en nuestras casas, posiblemente con nuestras parejas”, explicó Cuevas.
  • Por otra parte, aquellas otras, en dónde reina la comprensión, empatía, altruismo, esta “paralización” del mundo por la cuarentena, ha sido un encuentro lleno de intimidades y amor;

Al respecto podemos decir que:

  • La falta de madurez emocional;
  • Lo exiguo del afecto que han recibido las últimas generaciones y;
  • Lo insuficientemente contenidos que vienen;
  • No habiendo sido por lo tanto entrenados para dar y recibir, -hemos dicho que los seres humanos somos fruto de la experiencia y el aprendizaje-;
  • La escasa tolerancia a las frustraciones, porque en su proceso del desarrollo, recibieron todo lo quisieron en lo material, pero poco sustento en el desarrollo integral de su personalidad;
  • Porque ya sabemos que la frustración es el alimento del que se nutre la agresión;
  • Tenemos esta crisis de violencia, que, si bien es cierto, en mayor proporción , es del hombre hacia su mujer, no podemos ignorar que existe un gran porcentaje de hombres agredidos primero psicológicamente por sus mujeres, y en otros casos, también físicamente.
  • Por ahora, mientras la familia primero, y el Estado no tomen cartas en el asunto, para enmendar el horizonte perdido, solo queda recurrir a las instancias protectoras, esto es, la denuncia a los órganos competentes.

Somos una sociedad, la occidental:

  • Una sociedad violenta;
  • Agresiva;
  • Auto-destructiva;
  • Poco empática
  • Injusta
  • En suma, somos una sociedad depredadora.

Por lo tanto, tal como lo escribí en mi reciente columna , referente a el “defecto socialmente modelado”  https://www.radiosantiago.cl/archivo/126254 , somos una sociedad enferma, con los valores trastocados, y la violencia intrafamiliar es uno de sus síntomas.

Claramente, lo más probable, es que otra de las consecuencias de la cuarentena, será:

  • Un alto índice de separaciones, ya que, al tornarse insoportable el convivir estos días, gatillará en forma explosiva la ruptura de todas aquellas relaciones que ya caminaban al borde del abismo.
  • Por otra parte, nos encontraremos con un aumento significativo de embarazos deseados y no deseados, generando una nueva problemática a las familias disfuncionales;
  • Sobretodo en las relaciones neuróticas que un día se aman y otras se odian, como consecuencia de los puntos señalados anteriormente .

Esta cuarentena hará emerger, como nunca antes en la historia de nuestra sociedad, que, en nuestras relaciones afectivas, de la índole que sean:

  • Una persona puede vitalizar o desvitalizar a otro.

Alguna vez escribí en una de mis columnas:

  • La sanidad de una relación, se mide o se expresa por la felicidad de sus integrantes;
  • La armonía, la complicidad e intimidad se da solo en una relación sana y todo lo que ella puede aportar.

Instamos a las familias a evitar los quiebres, nuestra sociedad les necesita sanas y fuertes, esperamos sean capaces de aceptar que no somos perfectos, si perfectibles y pueden aprovechar este suceso para que cual ave fénix, emerjan de sus cenizas

SEGUNDA PROBLEMÁTICA

Sin embargo, el tema que quiero tratar en profundidad, afecta a la juventud y a los adultos jóvenes al interior de la familia, y, por ende,  todo lo que está aconteciendo en cuarentena sólo es un agravante de las ya deterioradas relaciones padres-hijos y hombre-mujer.

Todo esto a partir que desde que el mundo progresó en lo económico, más la reducción de las horas de trabajo diario y semanal, recuerdo que se hablaba del nuevo conflicto social y el campo laboral que se requeriría en el mundo, me refiero a:

  • El ocio y el tiempo libre, primero como una problemática social y;
  • Luego como el gran negocio del futuro, ya que las personas iban a necesitar llenar este tiempo con actividades

Pues bien, de eso hablaré hoy, pero dirigido a un gran conflicto con o sin cuarentena, “El juego patológico”, es decir, la ludopatía y el ludópata:

  • Aquello que fuera de las paredes del mundo familiar se nos representa como un drama en los casinos, en la hípica, en los deportes y en los juegos de azar;
  • Intramuros, se nos representa en adolescentes y adultos jóvenes, encerrados en sí mismos, tras la ilusión de ganar y derrotar, fase tras fase, un juego desarrollado consciente o inconscientemente para atraparlos en un acto compulsivo sin fin.
  • He presenciado, seres que antes que ser y cumplir como padres y pareja, en lo afectivo y sexual (con su esposa o pareja) , prefieren encerrarse a jugar obsesivamente y/o a presenciar uno tras otros programas deportivos.

En estos hogares:

  • No hay intimidad;
  • No existe un afectividad sana y normal;
  • No hay vida sexual o tiene una mínima expresión;
  • Se ingieren los alimentos mecánicamente, cada uno en su pieza, sin capacidad de convivir con el otro.

Está claro nuestro objetivo, desgraciadamente no lo leerán los actores principales de este drama, precisamente porque preferirán seguir y/o estarán jugando, pero desde ya, hacemos un llamado de atención a los que, si pueden y deben hacer algo al respecto:

  • Los pares, es decir el miembro de la pareja “abandonada”, exigiendo lo que les corresponde recibir del otro (pareja-), amor, sexo, atención, deferencia, empatía;
  • Facilitando a sus hijos lo que aparentemente nadie tiene para compartir con amor…TIEMPO;
  • Y/o rescatando a sus hijos del juego patológico, entendiendo que requiere una intervención profesional.
  • Estamos efectivamente hablando de un “Trastorno Mental”

 

EL JUEGO Y SUS CONCOMITANCIAS

  • Hay casos policiales, de connotación pública en nuestro país, en los últimos años donde el dinero mal adquirido producto de una apropiación indebida ha sido dilapidado compulsivamente en los casinos;
  • Dueñas de casa que despilfarran el poco dinero que poseen, en los tragamonedas.

EL JUEGO EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

El juego por placer, ocio u objetivos monetarios tiene miles de años de antigüedad y ha estado presente en casi todas las culturas:

  • Babilonios;
  • Etruscos;
  • Egipcios;
  • Chinos;
  • Indios Precolombinos;
  • Griegos;
  • Romanos tenían múltiples juegos de azar.

La búsqueda de excitación, el ataque al tedio ha estado en la base del juego en todos los tiempos.

LUDOPATÍA

Pero hay una forma de jugar que es un problema:

  • Ha destruido a familias enteras, llevándolas a la ruina emocional, económica y personal. De hecho, un amigo, dilapidó más de tres mil millones de pesos, si, leyó́ bien, casi 5 millones de dólares apostando a los caballos o actividades relacionadas a ellos.

Me refiero a la Ludopatía que según definición de Diccionario de la lengua española RAE es:

  • Adicción patológica a los juegos electrónicos o de azar y el ludópata sería por definición aquel que sufre de ludopatía.

Los factores de riesgo para los ludópatas están en:

  • La hípica;
  • Los casinos;
  • Los juegos online, sean estos “inocentes” o los de apuestas;
  • Todo tipo de juego que implique “apostar”.

Quien quiera entretenerse en estos días de cuarentena les recomiendo leer a uno de mis favoritos, me refiero al escritor ruso Dostoievski -que se declara ludópata- y que retrata magistralmente en “El jugador” las implicaciones psicológicas del juego y cómo puede llegar aquejar a los hombres.

LOS PADRES V/S INTERNET; REDES SOCIALES Y LOS CELULARES

Los padres no saben que hacer ante la compulsión de sus hijos por el juego online que provoca:

  • Daños psicológicos;
  • Cerebrales y;
  • Que es altamente adictivo, de tal forma, que hoy vemos a innúmeros estudiantes fracasar por los motivos que presento a continuación:

El juego online ya no es aquel juego “inocente”, en la cual se conectaban en grupos o solitariamente a jugar.

  • Existen hijos que ocupan las tarjetas de crédito o débito de sus padres para jugar online.

TRANSGREDIENDO LAS CONFIANZAS

Advertimos desde ya, que la compulsión a jugar con el dinero de los padres, pronto estará instalada en nuestra sociedad en forma masiva.

  • Para muchos podría ser el primer acto, su “entrada” al mundo delictual, y lo que es peor, con una inmunidad total, sin ser denunciado, ya que , pese que, al cometer este acto, que estaría bajo la figura penal de “uso malicioso de instrumento mercantil”, no es denunciado por sus padres.
  • Esto porque no existe la obligación de denuncia entre familiares.
  • No olvidemos que desde los 14 años es responsable penalmente si un tribunal lo declara imputable, pero, que siempre el padre es responsable civilmente de los actos señalados.

TIPOS DE JUEGOS POR INTERNET

Entre los juegos que existen encontramos:

  • Juegos gratis;
  • Juegos gratis en un comienzo, pero que, para seguir jugando, se necesitan micro-transacciones o que incorpores a alguien nuevo a jugar;
  • De allí, los mensajes en Facebook  “una solicitud”, significa que alguien quiere seguir jugando y para no pagar, trata de incorporar nuevos jugadores, si nadie responde , debe pagar;
  • Juegos donde primero pagas 60 dólares y luego, es gratis de por vida,
  • Juegos gratis. Pagar no da ventajas, es más bien estético, esto es pago para personalizar y “embellecer” mi juego;
  • Gratis o de paga, pero donde el pagar te da ventajas;
  • “Pay to Win”, (“Paga para ganar”); es un juego en el que pagar dinero real te confiere ventaja en el juego;  
  • Otros

PREVALENCIA

La prevalencia en la población general del juego patológico es de entre el 2 al 3%.

  • El juego online, o juego por internet en la población joven está en un 10% y aumentando.
  • Las cifras mundiales nos dicen que entre el 10% al 15% de la población que posee un teléfono celular, sufre de una adicción a jugar.
  • La internación en clínicas psiquiátricas especializadas en adicciones crece cada vez más por tal situación en todo el mundo.

Les dejo este link de la BBC, donde una madre hace un relato terrible de su experiencia con su hijo adolescente, intitulado:

 Cómo mi hijo pasó de jugar online a ser un ludópata que lo perdió todo” https://www.bbc.com/mundo/noticias-50005621

EL “CHUPETE” REEMPLAZADO POR UN MÓVIL

Es increíble, es ¡irritante!, pero a su vez, es la representación real de la incapacidad amatoria, que cómo he dicho tantas veces:

  • Es una muestra de nuestra esquizofrénica sociedad;
  • De la dicotomía, ver a padres, que, en reemplazo de su función de sostén afectivo de sus hijos, han sustituido el nocivo chupete, por un celular e inclusive, o más grave aún, ya les tienen un iPad o equivalente a bebés para que “no molesten”;
  • Vinculando en el cerebro del niño, que la gratificación es jugar o estar visualizando algo, y no la compañía humana y el compartir afectos con el “otro”  y;
  • Luego se quejan que a partir de cierta edad, quieran estar solos, encerrados…. jugando por internet.

LAS CIFRAS

LOS NIÑOS

Por lo tanto, la responsabilidad recae totalmente sobre los padres, ya que, si buscamos información en Chile, nos encontramos con :

  • El 60 % de los niños de 12 años tiene celular de acuerdo a una investigación elaborada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia UNICEF;
  • Uno de cada cinco utiliza la red más de dos horas al día.

LOS ADOLESCENTES

  • En cuanto a los adolescentes, el 80% entre 13 y 18 años tiene celular, lo que aumenta la incidencia del juego por internet por la falta de control parental.
  • Entrevisté a algunos adolescentes y reconocieron que diariamente invierten cerca de 4 horas diarias en jugar.
  • Eso significa, 28 horas semanales;
  • Es decir, un día entero, + cuatro horas a la semana invertidas en esta alienante actividad.

Grave, gravísimo , parte de este tiempo transcurre durante las noches, agregando un nuevo gran conflicto:

  • Trastornos del sueño;
  • Baja de productividad intelectual.
  • Los fracasos académicos tienen una gran reverberación en estos hechos.

Aquí se nos presenta otro problema que por razones de espacio no podemos analizar hoy, se trata de:

  • La falta de autoridad de los padres sobres sus hijos.
  • ¿Entonces? Pues nos encontramos en un callejón sin salida.

MOTIVOS

¿Cuales son los motivos que llevan a algunos a jugar y/o apostar compulsiva e irracionalmente?

El noventa y seis por ciento (96%) de los casos de adicción al juego patológico, dicen las investigaciones al respecto, están asociados con otros trastornos mentales tales como:

  • Angustia social –timidez-;
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH);
  • Trastorno obsesivo compulsivo;
  • Psicosis;
  • Emocionalidad negativa;
  • La impulsividad;
  • La personalidad evitativa;
  • La personalidad esquizoide;
  • También los deportistas de élite suelen sufrir alguno de estos trastornos, lo que indica que podríamos estar hablando de individuos con un alto nivel de auto-exigencia intrapersonal y personalidad obsesiva;

 

NORMALIDAD V/S PATOLOGÍA

Existe un juego “normal” donde las apuestas están bajo un nivel de control y dicho en términos psicoanalíticos:

  • El yo tiene absoluto control de los impulsos conscientes e inconscientes;
  • En caso contrario, cuando este yo es débil y no puede cumplir cabalmente su función presidencial de la personalidad;
  • Estamos entonces frente a un conflicto, que surge debido a un insuficiente control del yo ante sus tendencias inconscientes;
  • Nos encontramos también con que existe alguno de los trastornos mentales mencionados anteriormente;
  • Caemos entonces en procesos autodestructivos, los que nos lleva a plantearnos finalmente, la existencia del juego “patológico”.

MAS SOBRE LUDOPATÍA

Definido como un “Trastorno del control de los impulsos” por los sistemas de clasificación diagnósticos, posee innúmeras similitudes con los trastornos por dependencia de sustancias, por lo que las estrategias de intervención que se utilizan, derivan de la experiencia clínica en el tratamiento de las drogodependencias.

  • En la actualidad puede decirse sin ningún género de dudas, que el juego patológico es un grave problema social que afecta a miles de personas en nuestro país y que provoca en los afectados importantes problemas personales, familiares, laborales, académicos y económicos.
  • Hay casos policiales, de connotación pública en nuestro país, en los últimos años, donde el dinero mal adquirido producto de una apropiación indebida, ha sido dilapidado compulsivamente en los casinos; o,
  • De dueñas de casa que despilfarran el poco dinero que poseen, en los tragamonedas.

El auténtico reconocimiento del juego patológico se sitúa en 1980 cuando la American Psychiatric Association (APA) la introdujo bajo la denominación de “juego patológico” en su Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-III).

La Organización Mundial de la Salud (OMS), la incluyó como una categoría diagnóstica a partir de la décima revisión diagnóstica.

Antes de la aparición del DSM-III, los autores que estudiaban este trastorno se referían a él con distintos nombres:

  • Juego neurótico;
  • Juego compulsivo;
  • Juego excesivo;
  • Juego adictivo;
  • Juego patológico.

Tanto la APA como la OMS consideran el juego patológico como un “Trastorno del control de los impulsos”:

  • La persona que padece este trastorno se va haciendo de forma crónica y progresiva incapaz de resistir el impulso de jugar, y lo clasifican junto a otros trastornos en un epígrafe general denominado “trastornos en el control de los impulsos no clasificados en otros apartados”.

Otros autores, y el psicoanálisis, señalan su proximidad psicopatológica con otros trastornos, como:

  • Los afectivos;
  • El espectro de los trastornos obsesivo-compulsivos;
  • La dependencia de sustancias.

Como grupo, los trastornos del control de los impulsos comparten una serie de características:

  • Dificultad para resistir un impulso, deseo o tentación de llevar a cabo algún acto que es dañino o perjudicial para el propio individuo o para los demás.
  • El individuo puede ofrecer o no una resistencia consciente a dicho impulso, y la realización del acto en sí puede o no ser premeditada y planificada;
  • Antes de cometer el acto, en general el sujeto percibe una progresiva sensación de malestar emocional, en forma de tensión o activación interior;
  • Durante la realización del acto, el individuo experimenta placer, gratificación o liberación;
  • Esta característica supone, por sí misma, que el acto es egosintónico, ya que concuerda con los deseos conscientes inmediatos del sujeto (en contraste con los síntomas compulsivos);

Después de realizar el acto, pueden o no aparecer sentimientos negativos tales como:

  • Arrepentimiento;
  • Autorreproches;
  • Culpa;
  • Vergüenza o remordimientos cuando se consideran sus consecuencias.

Podemos entonces, aseverar sin ningún lugar a dudas, que el juego patológico es un trastorno mental, sujeto a determinados criterios diagnósticos.

Pero, esta problemática, -el juego-, se puede exteriorizar desde algunas formas que no constituyen un trastorno mental y esto sucede cuando:

JUEGO SOCIAL

  • Tiene lugar entre amigos o compañeros;
  • Su duración es limitada;
  • Con pérdidas aceptables que se han determinado previamente;

JUEGO PROFESIONAL

En este caso, tampoco nos permite clasificarlo de patológico, ya que:

  • El juego no es una actividad lúdica, sino una forma de ganarse la vida;
  • Los riesgos son limitados y la disciplina es un elemento primordial;
  • Algunos individuos presentan problemas asociados al juego, pero no cumplen todos los criterios para el juego patológico, y por último tenemos el:

JUEGO PROBLEMÁTICO

En este encontramos después de un somero análisis, que efectivamente se evidencia un aumento en:

  • La cuantía de las apuestas y en la frecuencia de estas;
  • El tiempo dedicado al juego.

Incluso es probable que el sujeto incremente su implicación en el juego coincidiendo con algún acontecimiento vital estresante, como, por ejemplo:

  • Durante la elaboración del duelo de una pérdida significativa como separación o muerte de un ser muy querido;
  • Malos rendimientos académicos ;

Todos sabemos que enfrentar graves crisis en el curso de nuestras vidas tales como:

  • El fallecimiento de un ser querido;
  • Las separaciones;
  • La pérdida del trabajo;

nos conducen a desórdenes adictivos, sexuales u otros, mientras recuperamos nuestra homeostasis o nuestras reivindicaciones que nos sacan de dolor, en el largo, -para algunos– camino de la “elaboración del duelo”:

  • Corresponde a las enfermedades psicológicas reactivas, es decir, relacionadas directamente a la situación estresante o traumática vivida;
  • Dejo en todo caso establecido, que esta elaboración del duelo, no puede superar el año y medio, ya que, pasado este plazo, estaría significando, que la situación gatilló conflictos inconscientes que estaban latentes;

Por ejemplo, mi hermana menor, Cristina, luego de la muerte de mi padre, al preguntarle después de cierto tiempo como se sentía, me menciona una frase de mi padre, una muy cierta e inteligente, llena de gran conocimiento del ser humano y sus verdades:

  • “Hija, después de mi muerte no quiero que me llores demasiado, ya que si así fuera, eso significaría que algo no estuvo bien entre nosotros mientras yo estuve vivo”. Querido padre descansa en paz.

OTROS ENFOQUES

Algunos autores definen en los siguientes puntos el juego patológico:

  • Frecuente y creciente preocupación por el juego o por obtener dinero para jugar, con tendencia a rememorar experiencias lúdicas del pasado;
  • Jugar con frecuencia mayor cantidad de dinero o por un período de tiempo más largo en relación con lo previsto;
  • Necesidad de incrementar el volumen o la frecuencia de las apuestas para conseguir la excitación deseada;
  • Intranquilidad e irritabilidad en caso de no poder jugar o al intentar reducir o dejar el juego;
  • Pérdidas repetidas de dinero debidas al juego y reiteración en la conducta de juego con el propósito de recuperar las pérdidas;
  • Repetidos esfuerzos infructuosos por abandonar o reducir el juego;
  • Aumento de la conducta de juego ante dificultades psicológicas o sociales;
  • Persistencia en el juego (incapacidad de abstención) a pesar de la imposibilidad de pagar las deudas crecientes o a pasar de otros problemas significativos (sociales, ocupacionales, legales), que la persona sabe que son incrementados por el juego;
  • Sacrificio de obligaciones familiares, sociales, académicas u ocupacionales para poder jugar.
  • Aquí podemos identificar a los adolescentes que “olvidan sus labores estudiantiles”, enfrascándose en forma compulsiva por horas y horas en juegos por internet con amigos o condiscípulos.
  • Otros han señalado que el verdadero elemento reforzante en el juego patológico no es externo (el incentivo económico), sino interno, y estaría constituido por el estado de excitación que el juego es capaz de provocar en el sistema nervioso central;
  • De forma tal, que una vez experimentado, llevaría al jugador a buscarlo de nuevo a pesar del deterioro social y personal en el que se acaba involucrando.
  • El juego fomenta la “ilusión de control” por parte del sujeto y la percepción de sí mismo como elemento capaz de intervenir en sus resultados;
  • A la vez que se van desarrollando una serie de pensamientos irracionales relacionados con el juego.
  • A este proceso contribuyen además otros aspectos, verbigracia, la presunta participación en el funcionamiento de las máquinas tragamonedas del sujeto a través de unos botones que tiene que pulsar y que le hacen creer de manera errónea en que su habilidad en el manejo de esta actividad interviene en su capacidad para obtener un premio;
  • Cuanto más se implica un jugador en un determinado juego, más pensamientos irracionales se suscitan en relación con él;
  • Los jugadores regulares tienen más pensamientos irracionales que los jugadores ocasionales, al margen del tipo de juego, y esto los lleva a asumir más conductas de riesgo.
  • Cuando el jugador gana, se refuerzan sus creencias sobre la posibilidad de seguir ganando.
  • Cuando pierde, sobre todo en las primeras apuestas, el jugador ha aprendido que a veces se pierde y tiende a pensar que se encuentra en esa situación, pero que “la racha” va a cambiar.
  • Otro pensamiento irracional o distorsionado en los jugadores patológicos se refiere a que tienden a recordar las ganancias de forma selectiva y a sobrevalorarlas;
  • Mientras que infravaloran las pérdidas y las olvidan o les dan alguna explicación .

NEUROBIOLOGÍA

  • Desde que la ludopatía empezó́ a reconocerse como un trastorno patológico, se empezaron a desarrollar diversas líneas de investigación neurobiológica en un intento de conocer sus mecanismos etiopatogénicos, destacando la investigación para esclarecer las bases neuroquímicas del trastorno.
  • Una línea de investigación desarrollada a partir de las afinidades nosológicas del juego con otros trastornos en el control de los impulsos, que suponen la implicación de mecanismos serotoninérgicos;
  • Las teorías que señalan como fundamentales el arousal (nivel de activación) y el rasgo temperamental “búsqueda de sensaciones”, que sustentan la hipótesis de una alteración del sistema noradrenérgico;
  • Las hipótesis que hacen hincapié́ en la relación de la ludopatía con los trastornos adictivos, y que señalan la implicación de las vías dopaminérgicas;
  • Otras hipótesis con implicaciones etiopatogénicas como la que considera la ludopatía como un trastorno del estado de ánimo, o la que la incluye en el espectro obsesivo-compulsivo;
  • Existe en los últimos años, otra línea de estudio, la genética, que intenta esclarecer el posible papel que algunos factores genéticos pueden tener como predisponentes en el desarrollo del juego patológico.

Desde mi punto de vista y experiencia, para comprender las verdaderas razones:

  • Hay que conocer profundamente la historia vital de nuestro apostador;
  • Sus conflictos inconscientes;
  • Sus predisposiciones neurobiológicas y genéticas .

Se ha considerado que la “excitación” provocada durante el juego sería la “droga” del jugador.

  • En este sentido una de las características que puede ser fácilmente demostrada en el jugador patológico es la necesidad de aumentar la magnitud o la frecuencia de las apuestas para conseguir la excitación deseada, lo que podría ser atribuido al desarrollo de la tolerancia;
  • Por ejemplo, se ha encontrado que, en los jugadores adictos, la frecuencia cardíaca se reduce después de jugar, en comparación con jugadores ocasionales, que muestran mayor excitación y ritmo cardíaco alterado;
  • Se ha invocado estos resultados, como una medida objetiva de tolerancia en la ludopatía y por ende la necesidad de aumentar riesgos.

Además de estos criterios se ha señalado que la implicación progresiva del jugador patológico en las conductas relacionadas con el juego:

  • Una mayor dedicación de tiempo ya sea en el propio juego o en conseguir dinero para éste o para pagar las deudas;
  • Provoca la eliminación de otras áreas de intereses y actividades que hasta entonces eran consideradas importantes para el individuo.

Como ocurre con otras conductas adictivas el jugador patológico persiste en su comportamiento a pesar de las consecuencias negativas y los conflictos que éste provoca en el ámbito;

  • Personal;
  • Familiar;
  • Laboral;
  • Académico y;
  • Social del individuo, que por lo general se encuentran profundamente afectados.

Es responsabilidad de todos preocuparnos si vemos que en nuestra familia hay alguien que desborda emocionalmente en la frecuencia de jugar por internet, y/o los montos de sus apuestas, ya que el camino para ellos está trazado de antemano:

  • La pérdida de sus bienes;
  • La ruina económica para su familia y;
  • En el caso de los estudiantes, la pérdida de su año académico por sus actos compulsivos.

LUDÓPATAS FAMOSOS

Existe una larga lista de famosos, entre actores, cantantes, deportistas que se suman a este gran problema, que son conocidos por su afición a las apuestas, al póquer, con pérdidas patrimoniales importantes y en algunos casos, definitivamente con pérdidas totales.

COROLARIO 

Desgraciadamente, en los dos casos reseñados, la salida solo pasa por un tratamiento efectivo, no existe otra posibilidad.

  • Para los padres, un llamado de atención a algunos de los puntos que he señalado como causal del arribo al juego patológico, entre ellos la timidez.
  • La falta de capacidad para relacionarse con otros seres humanos hace que nuestros hijos se refugien en el juego patológico, y ellos parecen no entender que existe una salida, que la incapacidad puede vencerse siempre, que la furia contenida se puede liberar y ser libres de aquellos conflictos inconscientes que mantienen lazos invisibles de incapacidades reales, pero menos poderosas de lo que creen.

A todos espero que esta columna les aclare parte del camino por recorrer, y les comparto está frase para su reflexión… “Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad… lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino”. Carl Jung

Victor Sforzini Sepulveda

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