El volante nacional Marcelo Díaz, confesó en una transmisión junto a los hinchas de Racing Club, que cuando comenzó la cuarentena por el coronavirus lloró con mucha nostalgia en un momento en el que se sintió solo.

La última vez que lloré fue cuando empezó la cuarentena, una semana después más o menos. Desde que falleció mi hermano cuando tenía 16 años me puse una armadura para no llorar, una coraza para no sentir sufrimiento. Y la pelota siempre ha sido mi refugio, siempre la llevé bien, entrenando, viendo a mis compañeros”, apuntó el futbolista.

Con la cuarentena llegó un momento en que me sentí muy solo, no sentí ese refugio que habitualmente tengo, y en un baño de jacuzzi me agarró melancolía y me largué a llorar con mucha nostalgia. Necesitaba liberarme de esa contención que me había puesto yo mismo”, añadió.

Ya más distendido, Díaz comentó el recordado episodio del plátano que se comió en pleno partido con Independiente, en el que terminó marcando el gol del triunfo.

“No, no pensé ni siquiera que me iban a ver comiendo la banana, pero tuvo tanta repercusión porque minutos después el que hace el gol fue el que se había comido la banana… No tiene una lógica ni explicación”, apuntó.

Se creó algo tan lindo, que toda la vida se va a recordar como el clásico de la banana. En la cancha no pensé que eso iba a suceder. Me la comí porque necesitaba energía, no había en el banco y Augusto Solari salió corriendo a traerme una”, cerró.

Finalmente, consultado por su equipo ideal para jugar baby fútbol, respondió: “Al arco a Claudio Bravo, uno de los mejores. De defensa a Nery Domínguez, me encanta cómo juega. Al medio a Charles Aránguiz. Con dos delanteros, Iago Aspas, con el que jugué en el Celta, y lo pongo a Alexis Sánchez“, cerró.

/Eduardo Méndez Garín