Puede sonar a ironía, pero Nicolás Jarry tuvo suerte en su positivo. Hoy la ITF anunció públicamente la sanción de 11 meses de suspensión, tras presentar pequeñas trazas de estanozolol y ligandrol en un control de doping, dos agentes anabólicos reconocidos por sus efectos para fortalecer la musculatura. Pero pudo ser aún peor: las cápsulas que envió a analizar también arrojaron presencia de tamoxifeno (utilizado para tratar el cáncer de mama), osterine (utilizado para la osteoporosis), todas sustancias prohibidas.

El fallo entrega contundentes detalles. Por ejemplo, que su defensa se basó en que siguió el consejo de su médico (“un especialista en medicina deportiva”), quien le recetó cuatro suplementos a medida, cada uno con diferentes combinaciones de vitaminas, minerales y otros compuestos. Para crearlos fue al laboratorio Ortofarma de São Paulo, del que sospechó desde su positivo.

También entregó todos los antecedentes posibles. Entre ellos, una explicación de cómo en 2017, a través de su fisioterapeuta, Paulo Santos, conoció al médico que le recetó las vitaminas; la receta del 25 de octubre de 2019, para consumir cuatro distintos suplementos alimenticios; detalles de la prescripción de los suplementos a medida; y cómo su red de apoyo le entregó las cápsulas el 16 de noviembre del año pasado, mientras disputaba la final de la Copa Davis en Madrid.

El 4 de enero, cuando recibió la notificación de su positivo, Nico aún tenías los cuatro suplementos, fabricados el 26 de octubre de 2019 y que desde el 16 de noviembre estaba ingiriendo. Fueron estas las que entregó al Laboratorio de Investigación y Pruebas de Medicina Deportiva de Salt Lake City, Estados Unidos, para analizarlas. Y ahí se descubrieron aún más antecedentes.

El primer test probó el contenido de una cápsula de cada suplemento, detectando estanozolol en una, osterine en dos y tamoxifeno en una. El ligandrol no se detectó. Por eso, la defensa de Jarry pidió analizar todas las cápsulas, determinando en tres de los suplementos la presencia de éste.

De inmediato la ITF se contactó con el laboratorio para pedir antecedentes. Desde Sao Paulo solicitaron detalles de los suplementos de Jarry y la ITF se los proporcionó, sin embargo, no se recibió más respuesta de la farmacia. Ante la negativa, debieron contactarse con la directora del laboratorio, Christiane Ayotte, que reconoció que, dados los resultados de las pruebas, se podría explicar por la presencia de los metabolitos de estanozolol y ligandrol. Pese a ello, cuestionó que Jarry no haya dado positivo por osterine ni tamoxifeno, aunque reconoció que la cantidad de contaminante en cada cápsula podría variar considerablemente.

Negligente, no inocente

Además, el fallo del caso establece que Nicolás Jarry sí fue culpable. Aunque con los antecedentes expuestos pudo demostrar su tesis, hubo un hecho que lo perjudicó. Pese a que en el control del 19 de noviembre, que inicialmente lo acusó, aseguró estar consumiendo etorecoxib, diclofenaco’ y ‘Vitamina B’, en su otra muestra analizada, la del 16 de diciembre, no declaró nada. “Dice que un oficial de control de dopaje le indicó que no era necesario”, se lee en el documento.

“La ITF está preocupada por la omisión del Jugador de los suplementos a medida en los DCF para estas dos muestras, y enfatiza que todos los aspectos siempre deben completarse con precisión, incluida la casilla que solicita una lista de medicamentos y suplementos tomados en el anterior siete días”, recalca el fallo, cuestión por la que finalmente lo castigaron 11 meses.

/Eduardo Méndez Garín