El estallido social, y luego la crisis sanitaria, llevaron a las compañías del rubro de la construcción a revisar sus planes para este año. Y las decisiones no tardaron en llegar. Primero, paralizaron las compras de terreno, luego congelaron el inicio de proyectos nuevos y, últimamente, redujeron su dotación. Todo esto, anticipando la fuerte caída en las ventas de viviendas que ya se espera para este año.

El mal momento -aseguran en la industria-, se originó tras la crisis social del 18 de octubre, pero se vio acrecentado por la propagación del Covid-19. Esto, produjo la postergación de iniciativas, producto de la menor confianza empresarial y las condiciones más restrictivas de acceso al crédito para financiamiento.

Según datos de iConstruye -plataforma digital ligada a la Cámara Chilena de la Construcción-, el inicio de proyectos nuevos cayó 48% en marzo en relación al mismo mes del 2019. Ese mes, un total de 47 iniciativas comenzaron obras, versus 91 de marzo del año anterior. Sumando todo el primer trimestre de este año, la disminución fue de 45% versus 2019.

Pero en abril la actividad se frenó prácticamente en seco: en lo que va de este mes sólo tres obras nuevas se han iniciado, mientras que el promedio de la industria desde 2019 es de 58 por mes. El impacto que la emergencia sanitaria está teniendo en el sector de la construcción es mayor al que tuvo la crisis social y las cifras así lo avalan.

De hecho, en noviembre del año pasado, tras el estallido social, se iniciaron 25 proyectos nuevos, lo que significó una caída de 46%. En diciembre, la cifra de obras nuevas aumentó a 38, mientras que en enero y febrero, se elevó a 56 y 49 iniciativas, respectivamente.

Más sobre Coronavirus

/gap