Las familias afrontan durante su devenir diferentes crisis. Esto lo experimentan en su totalidad como una familia “disfuncional” o en cualquiera de sus integrantes con alguna patología, sin que tengan la “capacidad” de percibir la mayoría de las veces, sus verdaderas razones y causales, por lo cual, no saben buscar las soluciones apropiadas a la situación.

En la presente columna, expondré, de acuerdo a lo que nos dicen las investigaciones y la práctica diaria, en el ámbito de:

  • La psicología;
  • La psiquiatría;
  • El psicoanálisis y;
  • La teoría de la comunicación, en tanto y en cuanto, al título de nuestra columna.

Entre las más significativas, más no únicas causales, podemos señalar :

  • Los padres son para los niños, sin discusión alguna, las figuras más preponderantes de sus vidas;
  • Lo relevante que son las relaciones e interacciones afectivas que el niño ha sostenido y han mantenido con él aquellos que han conformado su medio ambiente;
  • Es de vital importancia conocer y comprender la forma como estas interacciones familiares, determinan quiénes seremos en el quehacer y devenir de nuestra condición de seres sociales, sexuales y afectivos;
  • Todo esto, a partir de un constructo lingüístico que establecerá el discurso que nos representará ante los otros y ante sí mismo.

Los “Otros” y su Significancia

Sin embargo, todos aquellos con quienes hemos coexistido en los primeros años, pueden también, llegar a tener un rol determinante en nuestro crecimiento, que finalmente, nos explicitarán el desarrollo de los desórdenes psicológicos en nuestra etapa adulta, en los mismos ámbitos de:

  • La sexualidad;
  • La afectividad;
  • La autoestima.

Conclusión Primera

A partir de la observación de las interacciones familiares erigidas, y posteriormente analizadas e interpretadas desde una perspectiva diacrónica, podemos comenzar a conocer en parte, las razones y los motivos que nos permiten mantener cierto equilibrio y/o enfermarnos:

La Teoría Psicoanalítica sostiene que:

  • La “enfermedad” del paciente es consecuencia de una progresión que se vio obstaculizada en su desarrollo natural por desviaciones inherentes a las interacciones “patológicas y/o disfuncionales” con el resto de su familia y;
  • A sus respuestas defectuosas frente a estas crisis primitivas, ya sea a causa del fenotipo o del genotipo.

Estas circunstancias insolubles y abusivas engendraron complejas emociones, primordialmente de:

  • Furor;
  • Angustia;
  • Depresión;

Las que, a su vez, serán generadoras de las futuras:

  • Transferencias negativas -rebeldía y confrontación y/o;
  • Dependencia y sumisión ante las figuras de autoridad;
  • Obsesiones;
  • Depresiones;
  • Sentimientos de culpa;
  • Baja autoestima;
  • Angustia Social -Timidez-, y
  • Fracasos afectivos entre otros.

CARICIAS Y DESCUENTOS

Una manera didáctica de ir entendiendo este proceso es mencionar algo que es muy significativo para los analistas transaccionales, “Las Caricias”:

Caricias Positivas

  • Una caricia es cualquier acto, en cualesquiera de sus formas de expresión, que signifique el reconocimiento de la existencia del otro, que va desde el simple ritual de un saludo hasta la verdadera y auténtica intimidad con nuestros seres más queridos

Caricias Negativas o Descuentos

Las caricias negativas son una forma extrema de descontar, sobre todo a los niños, y a nuestras parejas y/o amistades:

“Un descuento es o la falta de atención o la atención negativa que ocasiona daño emocional o físico y que se exterioriza cada vez que una persona es:

  • Escarnecida ;
  • Remedada;
  • Dejada de lado;
  • Disminuida;
  • Humillada;
  • Degradada físicamente;
  • Es motivo de risa, o;
  • Es embromada;
  • Significa que está siendo tratada como si fuese insignificante;
  • Por lo tanto, está siendo rebajada.

Debemos hacer consciente, que, sin importar el tipo de relación o interacción:

  • El descuento siempre conlleva una degradación ulterior.

Esto nos lleva a colegir que:

  • Nuestra infancia es fundamental para determinar si en el devenir podremos ser felices;
  • O si en un acto compulsivo repetitivo, repetiremos la historia de nuestra familia de origen con todo lo que eso conlleva.

Ahora bien, debemos reconocer que en el curso de nuestras vidas , concurren innúmeros conflictos, y, en esos instantes, la personalidad vulnerable, a partir de sergas que coexisten en latencia al interior de nuestra personalidad, comienza a desmoronarse y, esto puede acaecer:

  • En la pubertad;
  • Por la separación de los padres;
  • Al terminar la universidad, (normalmente depresión);
  • Durante una relación amorosa;

Ante Conflictos Adaptativos:

  • Timidez
  • Baja auto-estima;
  • Estrés, otros;

Autonomía

  • La no resolución del proceso dependencia-independencia infantil con nuestros padres, en el camino hacia la madurez y la autonomía;

Desilusiones

  • A través de desengaños o frustraciones en el matrimonio;

Inmadurez

  • Durante el embarazo o adopción de un hijo, hay un porcentaje importante de mujeres que se “enferman” durante o post embarazo.

“Depresión” Post Parto

Esto es muy significativo, las apreciaciones al respecto difieren muchísimos según la escuela, desde nuestro punto de vista, lo padecen las mujeres con estructura esquizoide, para quienes el nacimiento de un hijo no es una ganancia, es una pérdida de contenidos.

Frustraciones

  • Ante desengaños en la vida profesional;
  • Ante frustraciones o fracasos en lo financiero;

La Fantasía y la Imaginación

  • Ante situaciones reales o fantaseadas, capaces de desmoronar a personalidades inestables y con ciertas predisposiciones hacia lo patológico;
  • El neurótico es una persona predispuesta a reaccionar frente a lo imaginado como si fueran hechos reales.

Trastornos o Estructuras de Personalidad

  • Misma situación viven los celosos y los que poseen una estructura de personalidad paranoide, para quienes lo “imaginado” es lo real;
  • Pierden la capacidad de comprobación de la realidad;
  • Los obsesivos transformando sus conflictos en una problemática sin solución, más allá de sus intentos compulsivos;
  • Los histéricos viviendo todo como un drama;
  • Los depresivos, perdiéndose en los laberintos de su propia negrura;
  • Los esquizoides bloqueando su “sentir”, mediante una disociación y aislándose.

Por Duelos No Elaborados

  • Ante la pérdida de una persona amada por muerte o separación.

Período involutivo

  • “Finalmente” no puedo dejar de señalar que puede suceder durante el período involutivo.

Sin embargo, considerando y a pesar de todo lo enumerado, no es fácil desentrañar por qué aparece un síntoma o síntomas neuróticos o de otra índole, ya que, los factores especificados anteriormente, aunque pueden desencadenar o precipitar una neurosis, éstas comienzan muchas veces, sin que tales sucesos se hallen en estrecha relación con su iniciación:

  • Luego de un interrogatorio profundo, – anamnesis-, revelamos que ninguna peripecia de mayor importancia ha sobrevenido en relación con el desencadenamiento.
  • Mas bien encontramos una culminación de acaecimientos, los cuales, después de una exhaustiva labor con el sujeto, pueden ser ordenados conjuntamente de manera que se llega a determinar qué es lo que realmente precipitó el desencadenamiento final.

Hay que recordar que la mayor parte de las neurosis y los desórdenes psicológicos de diversa índole, se desencadenan entre el final de la adolescencia y los 35 años.

La razón fundamental es que este es el instante de nuestras vidas en que acontece:

  • Una intensificación de las responsabilidades, ya que, pasamos de una infancia y adolescencia “protegida” a buscar nuestro lugar en el mundo;
  • Es la etapa de mayor esfuerzo para conquistar una situación en el mundo económico y social;
  • Así como para lograr un ajuste satisfactorio en los procesos sexuales y afectivos.

Este período puede estar cargado con muchas experiencias llenas de frustración y desengaño:

  • Estas frustraciones o desengaños tienen una similitud con las originales de la infancia ;
  • Son capaces por si mismas de reactivar conflictos hasta ahora reprimidos y/o (latentes) en el inconsciente.

Para su mejor comprensión vamos a desglosarlas en :

Las Mujeres. Matrimonio-Embarazo

Un embarazo no deseado, puede precipitar síntomas tales como:

  • Angustia;
  • Depresión;
  • Obsesiones;

Desórdenes psicológicos con sus concomitantes somáticos, tales como:

  • Síntomas gastrointestinales o de otra clase, debido a que la mujer es emocionalmente demasiado poco madura para querer un niño.

Esto puede amenazarla con:

  • Responsabilidades que le agobiarán;
  • Modificar su figura;
  • Impedir y/o perder sus diversiones; 

Desde una perspectiva psicoanalítica, en un nivel más profundo, por ende, inconsciente, significar el deseo, extensamente acariciado, aunque temido, de competir con su madre , lo que le puede provocar:

  • Angustia- obsesiones ;
  • Excesivos sentimientos de culpa;
  • Depresión como una forma de auto-castigo;
  • Muchas veces, las depresiones son cargas de agresividad que por la imposibilidad de ser descargadas contra el objeto que las provoca, se vuelven en contra de si mismo por sentimientos de culpa.

Expectativas Frustradas

  • Las mujeres casadas se enferman frecuentemente de neurosis debido a que no han sido totalmente satisfechas en sus deseos fantaseados con respecto al matrimonio;
  • En muchos casos, el esposo puede ser un “compañero ideal”, pero la mujer ha esperado más de lo que es capaz de realizar el matrimonio con cualquier hombre, así que está destinada a sentirse frustrada desde el principio.

Los Hombres Matrimonio-Embarazo-Nacimiento

  • Los hombres, al casarse, pueden también tornarse neuróticos, o sufrir otro tipo de trastornos, aunque ello ocurre menos frecuentemente.
  • La mujer no se parece lo suficiente a la madre, por lo que sobreviene la frustración;
  • Puede que el hombre haya deseado inconscientemente poder asumir, después de establecer una relación de pareja, un papel de dependencia, y cuando las circunstancias no se lo permiten, se desmorona con síntomas neuróticos…
  • El ser desalojado , temporariamente del cariño de la mujer por el nacimiento de un hijo puede ser suficiente para desconcertar seriamente a algunas personalidades que provienen de una infancia con historial de abandono y/o una pobre relación afectiva con las figuras parentales.
  • De hecho, la mayor preponderancia de infidelidades ocurre, luego del nacimiento de un hijo, por las razones aludidas.

Los Niños y Adolescentes

  • En los niños y/o adolescentes podemos ver el desarrollo gradual de una neurosis o trastornos mayores, después del segundo matrimonio de un progenitor, cuando la muerte u otro incidente ha eliminado al primer cónyuge.
  • Esta causa puede no ser sospechada por nadie.
  • Les dejó para su mejor comprensión link de columna donde analizo el efecto de la separación en los niños, “El duelo del niño…”
  • https://www.radiosantiago.cl/archivo/68735

 

“LUCHANDO” EN EL MUNDO

  • En otros casos puede haberse producido un lento fracaso en el logro de un fin o posición preponderante deseada.
  • Este fracaso es visto inconscientemente como una frustración emanada de un ser superior, quizás no más tangible que el destino, pero dicho fracaso se parece a otro más antiguo, por lo que sobreviene una regresión hacia moldes infantiles, que conducirá al desmoronamiento neurótico.
  • La amenaza de una inseguridad emocional y/o financiera, real o fantaseada puede ser la causa precipitante de síntomas neuróticos o de crisis mayores en el individuo susceptible.
  • Los padres “cariñosos” de la infancia, representados ahora, simbólicamente por la sociedad, están a punto de dejar desamparado a su hijo, y los individuos susceptibles son muy propensos a sufrir de angustia y de formación de síntomas ante esa situación.
  • En estos casos, ha existido una angustia infantil considerable durante el periodo oral;
  • El optimismo- pesimismo, están determinados en esta etapa.
  • La incapacidad de soportar la ambigüedad, la incertidumbre, llenan de angustia y nace la necesidad neurótica de tener todo “bajo control”.

La Agresión y los Sentimientos de Culpa

En otros casos, una situación en la que se requiere agresión puede precipitar angustia y síntomas:

  • Un ingeniero, propenso a ataques de angustia, se sentía mucho peor cuando había realizado buenas ventas durante un período y /o cuando debía presentar un presupuesto a sus clientes;
  • La cobranza, o la valoración de su trabajo constituía para él un acto muy agresivo.
  • Representaba tomar algo, por lo cual sentía que debía ser castigado y/o algo inmerecido;
  • Una mujer, cuando su esposo fracasó en su profesión, se sintió inconscientemente muy disgustada y hostil hacia él por eso, desarrollando una neurosis obsesiva;
  • No podía reprochárselo abiertamente, pero sus síntomas significaban para ella, entre otras cosas, una protección contra sus tendencias hostiles hacia él.

Las Relaciones Afectivas

En la generalidad de los casos, el desengaño del objeto amado o una frustración provocada por él, constituyen causas poderosas en la reactivación de viejos conflictos, emergiendo:

  • La desesperanza;
  • La ira;
  • Las rumiaciones mentales;
  • Acompañadas de una “angustia flotante”.

Técnicamente hablando, hay que obtener una historia cuidadosa para poder sacar esto a la superficie, verbigracia:

  • Mujer, soltera de 28 años estaba fuertemente ligada a su padre, detestando a su madre;
  • Ella y su padre habían sido siempre grandes cófrades, unidos en defensa en contra una madre tiránica y poco comprensiva;
  • Debido a un cambio de condiciones en su trabajo, el padre se alejó de su hija, comenzando a ser más severo y desconsiderado con sus otros hijos, uniéndose con más frecuencia a la madre en las calculadoras resoluciones que ella tomaba;
  • Esto hizo que la hija se sintiera menos querida y como no poseía la capacidad necesaria para transferir satisfactoriamente el contenido de este ligamen emocional hacia otro objeto, sobrevino un desmoronamiento neurótico.

Necesidades Aplazadas-Insatisfechas

  • Aunque nos parezca algo poco probable en el mundo de hoy, todavía existen muchas mujeres demasiado avergonzadas por sus deseos de tener un hogar e hijos, y aplazan excesivamente su matrimonio;
  • Desplazan sus energías hacia un oficio o profesión;
  • “Inhiben” todo interés o conducta hacia el sexo opuesto que pudiera conducirlas a este fin, temiendo aparecer demasiado ansiosas por tener una relación que es de naturaleza sexual;
  • Al mismo tiempo ven casarse a sus amigas, así como a los miembros de su propia familia;
  • Sienten vagamente que algo que debieran poseer se les escurre sin que lo puedan evitar;
  • A medida que la edad aumenta disminuyen las oportunidades; su ocupación se les hace cada vez más monótona y sienten que la vida en el futuro puede resultar muy vacía.
  • Una frustración tal, puede conducir gradualmente al derrumbe. Se presiente en ellas “amores contrariados”, ambivalentes, y ellos existen en realidad.

Factores Reactivos como Desencadenantes

Finalmente debemos meditar si es o no posible que otra enfermedad, fuera de los síntomas de la neurosis misma, sea capaz de precipitar un derrumbe neurótico y/o psicótico:

  • Es posible que ello ocurra, aunque probablemente no es frecuente;
  • Esto nos acerca más a las neurosis reactivas, aunque pueden estar comprometidas situaciones simbólicas y regresivas;
  • Frecuentemente podemos ver coincidir el comienzo de una larga enfermedad neurótica con la extirpación del apéndice, o “cualquier otra operación;
  • Esta operación ha equivalido en el inconsciente a una “castración”, es decir, al castigo por algún deseo o pensamiento del cual se siente culpable, y que, por lo mismo, ha dejado al sujeto “mutilado o desprovisto de algo”;
  • Estas personas nunca se sienten completamente bien después de su primera operación y la utilizan como excusa para todos sus fracasos e inadaptaciones.

Estas son sólo algunas de las muchas razones por las que el adulto cae en una neurosis, crisis mayores, e incluso en psicosis. Según lo que hemos visto, con ayuda profesional, o a veces sin ella, debemos escrudiñar debajo de la superficie para encontrarlas y comenzar a construir el camino de salida.

No hay que cometer el error de confundir el proceso precipitante, si éste es súbito, con la causa, por ejemplo:

  • Una mujer comenzó con una serie de síntomas tres días después de que su esposo perdió el empleo;
  • Luego, se produjeron vómitos graves e incontrolables, esto desapareció con unos días de descanso en cama y psicoterapia.
  • En este caso, los sucesos del momento tuvieron sin duda algo que ver con el comienzo del vómito, pero no fueron estrictamente su origen;
  • La causa se remonta a las primeras fantasías de embarazo;
  • La posible naturaleza oral del mismo;
  • A la expulsión de los contenidos abdominales a través de la boca, es decir;
  • Era una forma final de representar el embarazo no deseado, temor y repugnancia, y muchos otros hechos que estimulan ansiedad;
  • El vómito servía como una respuesta corporal que tendía a aliviar esa ansiedad, con la “solución” irracional e inconsciente que estaba deshaciéndose del bebé no deseado

Por eso es que siempre, al estudiar los trastornos psicológicos, sobre todo, las neurosis, hay que tener presente los sucesos capaces de ser traumáticos en la vida del niño y considerar su repetición en la experiencia de la vida corriente.

Sólo en esta forma podemos comprender y buscar la ayuda necesaria para tratar adecuadamente la enfermedad psicológica, en las manos profesionales de psicólogos, terapeutas familiares, psiquiatras, según el cuadro en si y lo cuantitativo de él.

 

COROLARIO

“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”

Cuando Waldo Mora, nuestro director, con quién junto a Gerardo Ayala, hemos hecho grandes programas de análisis de nuestra sociedad, me insta, hace unos años a escribir estas columnas, nace un nuevo compromiso.

Tratar de aportar lo mejor de mi, pretendiendo traspasar a cada uno de ustedes, condensado en estos temas, lo que, tras más de cuarenta años de experiencia laboral, de lucha personal, de presencia en radio y televisión en programas dirigidos a la familia.

Por lo tanto, en cada una intento aportar, a lo menos, una visión diferente a la que están acostumbrados e invitarles a conseguir la mayor riqueza que podemos tener para ser felices, a saber…:

  • La introspección y dar vida al aforismo griego “Conócete a ti mismo”, que estaba inscrito en el pronaos del templo de Apolo en Delfos.
  • Sócrates, practicaba el “conócete a ti mismo”, y lo instruía a los demás.
  • En el sentido griego, quien se conoce a sí mismaes alguien capaz de gobernarse a sí misma, de orientar el pensamiento en el puesto de mando de su vida

Pues bien, neurosis, neurótico es todo lo contrario al hombre libre, es alguien dominado por imperativos categóricos rígidos:

  • Más aún, el neurótico no se ama, se odia, por eso sus interacciones humanas son tan caóticas y destructivas y auto-destructivas;
  • Es quién reacciona y sobre reacciona en forma desproporcionada al estímulo.

Lo neurótico es siempre culpar al “otro”, en la figura de:

  • Padres;
  • Pareja;
  • Jefes, etc., de nuestras desdichas y desgracias;

Hay dos frases favoritas para muchos al momento de disentir con el otro;

Usted –(tu) crees siempre tener la razón:

  • El análisis de esta frase, lo que subyace, es que estoy diciendo, “si tu siempre crees tener la razón, es porque no la tienes, luego, si somos dos los que discutimos, y tu que crees tener siempre la razón no la tienes, entonces…. La razón la tengo yo.
  • La otra es “Si hay un culpable, ese no soy yo”.

Somos absolutamente “Ignorantes”, conscientes o inconscientemente de la existencia de la posibilidad real de ser felices, plenos, a pesar de todas las injusticias sociales y humanas que debemos soportar cualesquiera de distinta manera.

  • Puesto que, a pesar de todo, en este mundo tan incoherente, pre-determinado al que llegamos, tenemos la opción de elegir nuestro mundo interior.

Les dejaré una gran reflexión de Ortega y Gasset como cierre de esta exposición de los hechos que nos pueden llevar a enfermar y condenarnos a nosotros, a nuestros descendientes y todo aquel que tenga la “desgracia” de interaccionar con ese “yo” enfermo, distorsionado.

En su libro “Estética de la Razón Pura” nos habla Ortega y Gasset:

  • “No somos disparados a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria está absolutamente determinada”…
  • “Vivir es sentirse fatalmente forzado a ejercitar la libertad, a decidir lo que vamos a ser en este mundo.
  • Ni un solo instante se deja descansar a nuestra actividad de decisión.
  • Inclusive cuando desesperados nos abandonamos a lo que quiera venir, hemos decidido no decidir.
  • Es, pues, falso decir que en la vida «deciden las circunstancias».
  • Al contrario: las circunstancias son el dilema, siempre nuevo, ante el cual tenemos que decidirnos.
  • Pero el que decide es nuestro carácter” (La rebelión de las masas, OC, IV, 401).

Arbitrariamente, he descompuesto lo dicho por Ortega y Gasset para resaltar cada idea, y puedan masticar cada concepto, basándome en una frase genial del mismo autor:

  • “Toda palabra dice algo más de lo que debiera y también menos de lo que debiera expresar”.

Ser y hacer, ese es el desafío, y hoy que estamos en cuarentena, enfrentándonos con nuestros fantasmas interiores, dónde está aflorando lo mejor y lo peor de nuestro mundo interior por la convivencia obligada, es el momento de entender que está a nuestro alcance el comenzar a poner un freno a nuestras distorsiones y disfunciones.

  • Entre las muchas cosas que en cada instante podemos hacer, podemos ser, hay siempre una que se nos presenta como la que tenemosque hacer, tenemos que ser; en suma, con el carácter de necesaria.
  • Nuestra libertad para ser esto o lo otro no nos liberta de la necesidad. Al contrario, nos complica más con ella (…). La necesidad humana es el terrible imperativo de autenticidad
  • Quien libérrimamente no lo cumple, falsifica su vida, la desvive, se suicida. (Prólogo para alemanes, OC, IX, 137).

 

No lo olviden nunca: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Ortega y Gasset

por Víctor Sforzini Sepúlveda

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