El presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) abordó esta mañana la coyuntura económica derivada del coronavirus y también el debate en torno a la ayuda a las grandes empresas, a propósito de la compleja situación de firmas como Latam y últimamente Enjoy y las clínicas privadas.

“¿Es razonable poner el debate, en el fondo, en categorías? ¿Grandes, chicos, poderosos, buenos o malos? Cuando todos finalmente son eslabones de una misma cadena”, dijo el dirigente, quien recordó que la Ley de Protección al Empleo fue diseñada y aprobada por el parlamento “sin discriminación de tamaño”.

Sobre el caso particular del operador de casinos, Larraín Matte dijo en el programa Mesa Central de Canal 13 que su situación es “relevante” para el ecosistema toda vez que emplea a seis mil personas y porque tiene dos mil proveedores, de los cuales 1.300 son pymes.

En relación a la situación de las clínicas y hospitales clínicos, dijo que un 40% de sus atenciones son de pacientes del sistema Fonasa y calculó que genera unos 210 mil empleos directos.

Larrain Matte sostuvo que lo relevante es proteger el empleo y a las pymes que son parte de la cadena de valor de una gran empresa.

Y a modo de ejemplo, destacó a la Alemania de Angela Merkel que, sostuvo, está poniendo a disposición de todas las empresas, grandes y pequeñas, garantías estatales para recurrir a financiamiento.

“¿Por qué acá en Chile parece ser pecado mortal hablar de eso?, en circunstancias que son empresas grandes las que son centros de cadenas de valor muy relevante”, afirmó.

Ayuda inteligente

Junto con destacar la Ley de Protección al Empleo, el presidente de Sofofa dijo que debe haber instrumentos de garantías inteligentes para todas las firmas.

Sin embargo, a continuación, aclaró: “lo que no puede haber aquí es un beneficio a los a accionistas, a los acreedores existentes y tampoco a aquellas empresas que no estén en problema de liquidez transitorio, sino que están en un problema de insolvencia permanente”.

Sobre este punto, afirmó que las firmas no deben aprovecharse de estos mecanismos y que “el Estado no tiene por qué rescatar a empresas que están con problemas estructurales”.

Y en medio de las suspicacias en torno al uso de los mecanismos que puso a disposición el gobierno por parte de las grandes empresas, entregó un dato revelador en relación a cuánto puede aguantar una compañía con las cortinas cerradas

“Hay distintos estudios en Chile y el mundo que, en términos generales (…) se habla de dos o tres meses en distintos escenarios. Hay industrias que están básicamente con su actividad en cero. Todo lo que es la recreación, la hotelería, el turismo, los restaurantes, las líneas aéreas. Un impacto de vender cero no es sostenible por ninguna empresa por si misma por mucho más de dos o tres meses”, afirmó

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