El exministro de Salud, Jaime Mañalich, reiteró que las cuarentenas totales no son la mejor medida para combatir la pandemia del coronavirus, ya que va en contra de los derechos de las personas.

Sin embargo, sostuvo que se debe mantener el estado de excepción constitucional y el toque de queda, principalmente para evitar reuniones sociales en horas de la noche.

¿Qué dijo Mañalich?

“Yo creo que la Fase 1, que es el confinamiento absoluto, es algo que ya no sirve. Es una medida de coerción y de pérdida de derechos de las personas de una magnitud que no puede seguir durando y tiene muchos efectos adversos”, afirmó el exministro en La Tercera.

“Que una persona no pueda salir a caminar en una plaza, con mascarilla, que un niño no pueda jugar, que la gente no pueda andar en bicicleta, eso es contraproducente. Es más, no tiene ningún beneficio sanitario. El confinamiento es algo de lo cual hay que alejarse rápidamente”, agregó.

Toque de queda

Pese a lo anterior, Mañalich indicó que: “Respecto de las medidas coercitivas, corresponde, como ya se hizo, prorrogar la alerta sanitaria de principios de febrero del año pasado. También corresponde renovar el estado de excepción constitucional”.

“Por la experiencia europea, que han hecho mucho más énfasis en el uso del toque de queda, más incluso que los confinamientos, soy partidario de mantener el toque de queda, evaluar en la tercera ola que viene ahora en otoño-invierno, en el entendido de que efectivamente el toque de queda sirve si hay control policial que evite reunirse masivamente”, sostuvo.

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“El toque de queda no hay que mirarlo como los recuerdos que tenemos de tiempos de dictadura, donde estaban los militares en la calle, con el peligro de la vida que significa. Tiene que haber cierta flexibilidad, pero la idea es que en esas horas no haya reuniones sociales”, recalcó.

Proceso de vacunación

Sobre el proceso de vacunación que se ha llevado a cabo en el país, manifestó que: “Es un motivo de alegría, refleja la calidad del sistema de salud chileno. Estar poniendo 200 mil dosis de vacunas en un día no ocurre por milagro. Significa miles de personas trabajando, más de mil lugares para vacunar, la cadena de frío, la logística, Cenabast, o sea, detrás de esto hay una verdadera epopeya. En ese sentido, habla muy bien de nuestro país, al punto que otros países lo reconocen”.

En esa misma línea, destacó la importancia de inocular a los migrantes: “Aquí no hay espacios para opiniones, la ley a través de un decreto supremo dice que los migrantes, aunque no tengan una condición legalizada, tienen derecho a salud como lo tiene un beneficiario de Fonasa A”.

“El ministro Enrique Paris ha sido extraordinariamente claro, y el ministro del Interior, Rodrigo Delgado, también. Ellos dijeron ‘esta es la ley, esto es lo que está mandatado’. En el derecho público se debe hacer lo que está mandatado y no lo que a uno se le ocurre”, afirmó.

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“El virus ya está buena persona”

Por otra parte, Mañalich señaló que “el virus ya está buena persona”. 

“Los virus para sobrevivir tienen que hacerse más contagiosos y menos letales y eso es lo que va a pasar con este virus. En el Reino Unido, con la nueva variante, aún no se sabe cómo varió la letalidad, porque a ellos les topó con una situación de saturación hospitalaria. La información oficial, hasta ahora de la OMS, es que esta cepa parece ser más contagiosa, pero menos letal”, explicó.

Medicamento ruso en Recoleta

El exministro también se refirió a la llegada a la comuna de Recoleta del medicamento ruso contra el coronavirus Avifavir.

“Hay gente que dice que ‘entre no hacer nada, mejor hacer algo’ y eso es un profundo error, porque ese ‘hacer algo’ puede significar un grave riesgo para la salud. Por ejemplo, el plasma hoy día no lo recomienda nadie, pues hay una sospecha fundada de que el uso de personas que se recuperan de coronavirus inyectado a personas que están enfermas graves ha contribuido a que aparezcan variaciones o mutaciones del virus”, indicó.

“Lo que hizo el ISP autorizando este medicamento es un error, porque introduce un medicamento que se sabe que no tiene las pruebas para demostrar utilidad y que tiene claros efectos adversos. Que fue inventado para tratar la influenza en Japón, y que en Japón dijeron no sirve para el coronavirus”, sentenció.

“Resulta que por un acuerdo entre algunos países latinoamericanos se trae el medicamento. ¿En quién lo van a usar? ¿Qué consentimiento informado? ¿Qué protocolo de investigación hay? Este medicamento es para usar en personas que están gravemente enfermas, hospitalizadas, no en un consultorio”, criticó Mañalich.

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