La fuerte contracción que tendrá la economía este año de hasta el 4,5% según el FMI, no hace otra cosa que prever un deterioro de todas las variables sociales en Chile. Si ya se anticipa que la tasa de desempleo alcanzará los dos dígitos, la siguiente variable en cuestión será la pobreza. Y eso es lo que este martes advirtió la Cepal en su informe “El desafío social en tiempos del COVID-19”.

Según el reporte, los efectos de la pandemia sobre el PIB y el empleo son diferentes según los países, por lo que la magnitud de los incrementos de la pobreza y la pobreza extrema proyectados también varía. El documento elabora tres posibles escenario de pobreza.

Para el caso de Chile, en el escenario bajo la pobreza pasaría de 9,8% en 2019 a 11,9% en 2020. En el escenario medio, subiría a 12,7% y en un escenario alto a 13,7%. Cabe precisar que la última medición oficial para Chile fue la Casen 2018, la que arrojó que la pobreza se situaba en 8,6% afectando a 1,5 millones de personas. De concretarse el escenario más optimista, los niveles de pobreza retrocederían cinco años. Ahora, si se produce la peor proyección, el nivel sería el mayor desde 2013.

De todas maneras, con estos números, la pobreza observada a nivel nacional es la menos severa en América Latina, después de Uruguay, que en el peor de los casos vería un aumento desde 2,9% hasta 5,7% este año.

¿Qué pasará en la región?

La situación de pobreza para cada uno de los países de América Latina será más dramático. De acuerdo con los tres escenarios modelados por la Cepal, en el peor de los casos el porcentaje de personas en situación de pobreza a nivel regional pasaría del 30,3% registrado en 2019 al 35,5% en 2020. El nivel medio llegaría a 34,7% y en el bajo a 33,7%.

egún la Cepal, aunque la pandemia causa estragos a nivel mundial, cuando se trata de pobreza la situación es particularmente compleja a nivel latinoamericano. El Covid-19 llega “en un contexto de bajo crecimiento y, sobre todo, de alta desigualdad y vulnerabilidad, en el que se observan tendencias crecientes en la pobreza y pobreza extrema, un debilitamiento de la cohesión social y manifestaciones de descontento popular”, se lee en el informe.

Si Uruguay es el país con menores niveles de pobreza, al otro extremo aparecen Nicaragua, Honduras y Guatemala, que superarían la tasa de 50%, mientras que en la media aparece Argentina, que vería un salto desde 26,7% hasta 35,3%.

“La pérdida de ingresos afecta sobre todo a los amplios estratos de población que se encuentran en situación de pobreza y vulnerabilidad, así como a las personas que trabajan en actividades más expuestas a despidos y reducciones salariales y, en general, en condiciones de precariedad laboral”, destaca el organismo.

De hecho, las cosas no lucen mejor a nivel regional cuando se trata de las proyecciones de pobreza extrema, la cual aumenta de 11% a 14,2% en el presente ejercicio en el peor de los casos o el “escenario alto” modelado por la Cepal. En Chile ese incremento es de 1,4% a 2,6% en un escenario alto.

A la luz de las preocupantes estimaciones, la Cepal llama a que “las medidas de protección social de corto, mediano y largo plazo para enfrentar los efectos de la pandemia deben considerar el bienestar de toda la población, especialmente el de los grupos que experimentan múltiples formas de exclusión y sufren más agudamente los impactos de la crisis”. Considerando lo anterior, sostienen que “la protección social y el bienestar deben ser vistos con una perspectiva de universalismo sensible a las diferencias, es decir, teniendo en cuenta las necesidades, carencias y discriminaciones de grupos específicos”.

Particularmente, el organismo liderado por Alicia Barcena propone “que los gobiernos garanticen transferencias monetarias temporales para satisfacer necesidades básicas y sostener el consumo de los hogares, lo que será crucial para lograr una reactivación sólida y relativamente rápida”.

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