Que el candidato presidencial de la Nueva Mayoría, senador Alejandro Guillier, evita las discusiones de fondo, no entrega las propuestas concretas que quiere para el país, y solo afirma que es necesario profundizar las reformas impulsadas por el actual Gobierno, ya no es una novedad.

Sin embargo, lo que sí resulta sorprendente, y no menos preocupante, es su trabajo legislativo, donde podemos analizar con mayor claridad sus convicciones, y al mismo tiempo advertir que estamos frente a una eventual retroexcavadora 2.0.

La primera versión de esta maquinaria la vimos con el actuar del Gobierno para instalar sus reformas programáticas con el uso y abuso de una mayoría circunstancial en el Congreso, pasando por alto todo tipo de acuerdos mínimos que requiere cualquier reforma de la magnitud de las que ha impulsado el Ejecutivo.

La versión 2.0, la de Guillier, apunta a demoler nuestra base valórica. Sin ir más lejos, fue el propio senador junto a otros parlamentarios de la Nueva Mayoría, quien presentó un proyecto de ley en julio de 2016 que busca modificar la Ley General de Educación, y así incorporar la identidad de género entre los objetivos de la educación parvularia.

Entre los argumentos que sustentan esta iniciativa, Guillier explica que la Ley General de Educación establece que uno de los objetivos de la educación parvularia es promover principios y valores para lograr un desarrollo integral de los niños y niñas.

Sin embargo, y tal como lo plantea Guillier en su proyecto, en la ley “se echa de menos una temática que ha sido de mayor aceptación y preocupación social y que dice relación con el desarrollo de la identidad sexual de género de los niños y niñas”. Así, el candidato presidencial explica que el kínder, en los primeros años de educación, es una etapa muy importante para que la búsqueda de la identidad de las personas se desarrolle en forma sana y armónica, evitando procesos traumáticos posteriores que afectan a las personas incluso en su vida adulta.

Sabemos que el senador Guillier apoya el aborto, el matrimonio homosexual, y ahora, con este proyecto de ley, nos enteramos que es partidario de que a los niños desde el kínder se les comience a hablar de la diversidad sexual. Todo esto coincide con la circular de la Superintendencia de Educación para resguardar el derecho a educación de niños y jóvenes trans. Muchos colegios están preocupados por el impacto de esta medida de inclusión. Nos parece preocupante que la izquierda no solo quiera pasar una retroexcavadora ideológica, sino que ahora quiera pasar una retroexcavadora valórica.

Carta al diario El Mercurio de Iván Moreira Barros, Senador UDI

/gap