Desde que la entrada en la fase 0 del estado de alarma permitió medidas de alivio para los mayores de 14 años, son muchos los españoles que han aprovechado para recuperar la actividad física al aire libre. Las aceras de las ciudades se han llenado de ‘runners’ y bicicletas, aunque algunos siguen prefiriendo la caminata simple y distendida como forma de deporte.

Seguro que después de pasar más de cincuenta días encerrado y volver a retomar la actividad física te cansas más de lo normal. Evidentemente, hay que empezar de poco en poco. Los especialistas y entrenadores recomiendan limitar a más de la mitad la cantidad de tiempo empleado o bien reducir las distancias que antes solíamos recorrer. No puedes pretender volver a tu estado físico de antes de la cuarentena de la noche a la mañana, pero lo que sí que puedes hacer es poner todos los recursos en marcha para tardar el menor tiempo posible en llegar a la forma física anterior.

En estudios, el placebo demuestra que existe la sensación de tener altos niveles de oxígeno en los pulmones aunque en realidad sean bajos

Hay un truco mental muy efectivo para poder superar la fatiga que también se puede aplicar a diferentes problemas de salud. Se trata del efecto placebo, conocido sobre todo en el mundo de la medicina, pero que a través de diversos experimentos ha tenido muy buenos resultados también en la esfera de la actividad física. Fabrizio Benedetti, científico de la Universidad de Turín, ha estado experimentando con este truco mental en ciclistas de alta montaña. ¿Cómo?

Es bien sabido que en las cumbres más altas se da el fenómeno de mal de altura entre los montañistas. La presión atmosférica disminuye con la altitud, lo que afecta a los pulmones, evitando que los alvéolos puedan transportar la misma cantidad de oxígeno a la sangre que ante una situación de mayor presión. Se produce entonces la hipoxia, es decir, la falta de oxígeno, lo que es inevitable. Por ello, se recomienda que los montañistas o deportistas de altitud carguen consigo una bombona de oxígeno para paliar esta falta de aire y su correspondiente sensación de fatiga.

Lo que descubrió Benedetti es que al suministrar estas bombonas de oxígeno a los ciclistas vacías tenían un efecto similar en su rendimiento que si en realidad estuvieran llenas. Solo funciona si el tanque se ofrece lleno anteriormente unas cuantas veces. De esa forma, el cuerpo está esperando recibir un golpe de oxígeno, un soplo de aire que en realidad no hay. Entonces, ¿cómo es posible que el cuerpo consuma un oxígeno que en realidad no tiene disponible ni existe? “Esa es la pregunta del millón”, recalca Benedetti en un reportaje de la ‘BBC’. “No hay oxígeno en la sangre ni en el cuerpo, pero produce el mismo efecto que si lo hubiera. La respuesta es que no sabemos nada aún”.

En 2006, un estudio se reunió a un grupo de ciclistas profesionales para una carrera de diez kilómetros. A cada uno de ellos se les administró una supuesta dosis de cafeína en dosis pequeñas y altas. En realidad, no había cafeína por ninguna parte. El resultado fue que aquellos a los que se les informó previamente que consumirían la dosis alta tuvieron un incremento de un 3% en su energía, frente aquellos a los que se les dijo que consumirían la dosis pequeña, los cuales se notaron mucho más cansados.

Es como si los deportistas obtuvieran una mayor economía de sus cuerpos gracias al placebo

“Un 3% de diferencia en el rendimiento no es mucho”, admite Chris Beedie, de la Escuela de Psicología de la Universidad de Kent y coautor del estudio, en el medio británico. “Pero en lo que a la alta competición se refiere, esta puede ser la diferencia entre ganar una medalla olímpica o ni siquiera entrar en el top 10. Los atletas trabajan muy duro para alcanzar ese 3% extra”.

Los científicos están muy entusiasmados con las posibilidades que pueden ofrecer los medicamentos falsos aplicados a los deportistas que están luchan día a día por obtener mejores marcas. Beedie asegura que ellos mismos afirman sentirse “mucho más motivados” o “más ilusionados”.

“Es muy difícil sacar alguna teoría concluyente, ya que todo está en la fase de experimentación”, admite Beedie. “Los datos no son definitivos, pero sí es cierto que hay un rendimiento de un 2 a un 3% más alto que no se complementa con una frecuencia cardíaca más alta, una acumulación de lactato mayor en la sangre o una ventilación pulmonar mayor, lo que percibimos es que simplemente el atleta se esfuerza más. Es como si los deportistas obtuvieran una mayor economía de sus cuerpos gracias al placebo, como un automóvil que corre más kilómetros que otro con la misma cantidad de combustible.

Experimentos como este apuntan a la importancia que tiene el subconsciente en nuestro cuerpo, incluso para el rendimiento físico. Por todo ello, seguramente no corras lo mismo que al inicio de la cuarentena, pero tal vez el paso que te haga recuperar la energía y el vigor de antes consista tan solo en encontrar una motivación lo suficientemente fuerte que te haga estar seguro de tus posibilidades. Ánimo y que no decaiga el ánimo en esta desescalada hacia la llamada ‘Nueva Normalidad’, que también es física e individual.

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