Un arduo debate y un resultado que se definió “voto a voto”. Ese fue el cariz que tomó ayer en la sala del Senado la discusión sobre la admisibilidad del proyecto que extiende el posnatal mientras dure el estado de catástrofe. La iniciativa, impulsada por un grupo de diputados opositores y oficialistas, sufrió un duro revés, luego que esa corporación decidiera declararla inadmisible por 22 votos en contra -incluyendo a parlamentarios de Chile Vamos, DC, PS y PPD- y 19 a favor.

El resultado le anotó un triunfo al gobierno, que intensificó las gestiones en sus filas para evitar el avance de la iniciativa. Y, asimismo, implicó una dura derrota para la oposición, particularmente para la presidenta del Senado, Adriana Muñoz. La legisladora había dicho que prefería “cometer un sacrilegio a la Constitución y ser destituida, que pasar sobre una demanda urgente de las madres”.

Y fue justamente el respeto a la Constitución lo que defendió ayer nuevamente el Ejecutivo, a través del ministro Claudio Alvarado, quien realizó intensas gestiones con el fin de ordenar a Chile Vamos, donde ya se habían anticipado algunos descuelgues. En paralelo, Gonzalo Blumel contactó a parlamentarios de oposición, y Cristián Monckeberg a legisladores de RN.

Y las tratativas tuvieron frutos. En Chile Vamos, solo el senador Manuel José Ossandón (RN) aprobó la admisibilidad, mientras que su par Juan Castro si bien se abstuvo en una primera votación, la que tuvo que repetirse, terminó cuadrándose después con el gobierno.

La mayor parte del oficialismo ya había manifestado que esta es una moción inconstitucional, debido a que, según ellos, tocaría facultades exclusivas del Ejecutivo, al regular normas de seguridad social e irrogar gasto fiscal. Asimismo, desde el gobierno defendían la idea de que en el acuerdo de un plan de emergencia firmado entre el oficialismo y tres partidos de la oposición, había quedado plasmada una solución alternativa que cubriría el objetivo del posnatal de emergencia.

Desde la oposición, en cambio, aseguraban que ese planteamiento era insuficiente y que, en cualquier caso, el avance de esta iniciativa nunca se transó.

Así, el debate ayer en la sala estuvo marcado por duras acusaciones entre el oficialismo y la oposición, así como también de críticas entre los mismos parlamentarios de centroizquierda. Y, a medida que iba avanzando una votación que solamente se definió en el último minuto, los mensajes entre los senadores se fueron recrudeciendo.

“En materias sensibles como esta, la posición del gobierno no es la más cómoda ni popular, pero por el bien de nuestra institucionalidad es necesario respetar las facultades exclusivas del Presidente”, sostuvo Alvarado, junto con agregar que “la opinión del Ejecutivo es clara: este proyecto de ley transgrede flagrantemente las normas constitucionales”. El secretario de Estado, además, destacó que el Presidente Piñera no estaba contra las mujeres.

En esa misma línea, desde Chile Vamos emplazaron a la centroizquierda a ser “consecuentes” y respetar su juramento de cumplir con la Constitución, apuntando a que con este proyecto se pondría “en riesgo” la bases de la democracia. “Lo que estamos resolviendo es el devenir del sistema democrático”, sostuvo Andrés Allamand (RN). Más duro fue Iván Moreira (UDI), quien acusó afanes “golpistas” entre quienes -a su juicio- soslayaban las normas para imponer su visión.

En contraste, desde la centroizquierda remarcaron la necesidad de avanzar en la iniciativa y acusaron al gobierno de “darle la espalda a las mujeres”. Asimismo, aseguraron que el proyecto abarca una materia laboral, no social, y que no implicaba gasto fiscal.

“Se ha extremado (el debate). No sé si es porque es un tema de mujeres y se intenta abrir una hoguera de las Juanas de Arco, pero es absolutamente normal que votemos la admisibilidad”, sostuvo Muñoz, deslizando que habría “machismo” en argumentos del oficialismo.

Tras este resultado, el proyecto se va a una Comisión Mixta, donde se definirá si su futuro legislativo.

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