El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a negar este viernes la participación de su gobierno en un supuesto fallido complot en Venezuela para derrocar a Nicolás Maduro, y señaló que si ordenaba una incursión al país sudamericano sería una “invasión”.

“Si yo quisiera ir a Venezuela, no lo haría en secreto”, afirmó Trump en una entrevista con Fox News. “Entraría y no harían nada al respecto. Se darían la vuelta. No enviaría un pequeño grupo. No, no, no. Sería llamado un ejército”, dijo. “Sería llamado una invasión”, afirmó.

“El gobierno no tiene nada que ver con eso”, dijo Trump, quien ya había negado la implicación de Washington el martes. Ese día, el jefe de Estado norteamericano había afirmado que no tiene “nada que ver” con las dos incursiones marítimas en Venezuela, en las que al menos fallecieron ocho personas, según Caracas.

“Acabo de recibir información. No tiene nada que ver con nuestro Gobierno, pero acabo de recibir información sobre eso y lo investigaremos. Estamos preocupados sobre eso (…) pero no tiene nada que ver con nuestro Gobierno”, expresó el mandatario en declaraciones a la prensa en la Casa Blanca.

En un tono similar se expresó en declaraciones a los periodistas el jefe del Pentágono, Mark Esper, al señalar que “el Gobierno de Estados Unidos no tuvo nada que ver en lo sucedido en los últimos días en Venezuela”.

Por su parte, el Departamento de Estado reconoció estar al tanto de las informaciones sobre la detención de dos ciudadanos estadounidenses en el marco de estos ataques, pero alegó “cuestiones de privacidad” para no aportar más detalles.

“Estamos tratando de saber más, incluyendo sobre las actividades de los dos estadounidenses que según informaciones están bajo custodia” de las autoridades venezolanas, indicó en un comunicado el Departamento de Estado.

Asimismo, también reconoció que está recopilando información sobre las actividades de Jordan Goudreau, el ex boina verde estadounidense que posee una empresa de seguridad en Florida y que se ha atribuido la dirección de los ataques.

En su comunicado, el Departamento de Estado insistió en que Estados Unidos “no está implicado” en los hechos acontecidos en Venezuela y dijo que el régimen de Nicolás Maduro ha iniciado una “campaña de desinformación (…) que hace difícil distinguir los hechos de la realidad”. También catalogó los hechos de “melodrama” y acusó a Maduro de usarlos para “justificar un mayor nivel de represión” en Venezuela.

Maduro informó el lunes de la detención de dos estadounidenses identificados como Airan Berry y Luke Denman como parte de un grupo calificado por el Ejecutivo de “mercenario”.

En una declaración televisada, Maduro mostró los pasaportes de ambos, tarjetas de identificación como veteranos militares, así como carnets de SilverCorp, la empresa de seguridad de Goudreau. También mostró “material de guerra de Estados Unidos y Colombia”, cascos militares y equipos de comunicación.

Además de los dos estadounidenses, fueron detenidas once personas este lunes en una segunda embarcación que se acercaba a una zona costera del céntrico estado Aragua, si bien Maduro advirtió de que la persecución continúa y puede haber más arrestos.

El domingo, ocho personas murieron y dos más fueron arrestadas en un primer intento de incursión marítima en el estado La Guaira, vecino de Caracas.

Desde la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, en enero de 2017, la relación bilateral con Venezuela se ha tensado y el Gobierno de EEUU ofrece una recompensa de 15 millones de dólares por Maduro.

EEUU fue el primer país del mundo en reconocer en enero de 2019 al líder opositor Juan Guaidó como jefe de Estado interino de Venezuela y, desde entonces, ha liderado una campaña internacional para aislar a Maduro mediante la imposición de sanciones.

Guaidó intentó derrocar a Maduro en un levantamiento militar el 30 de abril del año pasado que fracasó y del que Washington estuvo al tanto, aunque asegura que no participó.

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