Restaurantes nuevamente con comensales en sus mesas disfrutando de sus famosas pastas y pizzas, filas en tiendas de ropa de alta costura y misas con público son algunas de las imágenes que se observaron ayer en distintas ciudades de Italia, en su primer día de desconfinamiento.

“Puedo saborear la plenitud del sabor mucho más (…). Es como si hubiera estado a dieta en los últimos meses y de repente puedo comer una rebanada de salami”, dijo a The Guardian Sandro Urbani mientras bebía una copa de vino afuera del Caffè Barrique, en la ciudad de Orvieto, en Umbría. Este fue uno de los tantos testimonios de alegría al poder comer fuera de casa tras más de dos meses de una estricta cuarentena.

El cierre del país fue decretado el 10 de marzo, convirtiéndose así en el primero de Europa en cerrar por completo. Pero ahora los italianos han comenzado a disfrutar de esta vuelta a una realidad que todavía tiene estrictas medidas para evitar la propagación del Covid-19, como la obligación de mantener un metro de distancia, el uso de mascarillas, guantes y alcohol gel, así como un rápido chequeo de temperatura en cada espacio público: 37,5 grados como máximo es lo permitido.

Clientes en las terrazas de algunos cafés en Milán. Foto: AP
Volver a caminar

“Volver a la normalidad es como volver a aprender a caminar”, escribió este lunes el primer ministro Giuseppe Conte en una carta al periódico Leggo. “Un paso a la vez, con precaución y atención, para evitar caerse y regresar. Italia comenzará a correr nuevamente”, agregó.

Las personas podían comprar comida para llevar desde el 4 de mayo, pero ahora pueden retomar esa suerte de ritual italiano de ir por un café o un aperitivo a la barra.

En esta fase 2 se permite que los restaurantes, bares y cafeterías de todo el país reabran con las obligación de seguir las medidas sanitarias de distanciamiento físico. Los restaurantes también deberán mantener un registro con los detalles de sus clientes durante un mínimo de 14 días para permitir el rastreo de contactos en caso de una infección por coronavirus. Museos, tiendas de ropa, peluquerías y barberías también abrieron sus puertas, pero en la mayoría de estos locales los clientes deben reservar con anticipación. Además, los trabajadores de peluquerías deben desinfectar todas las herramientas utilizadas al final de cada sesión, mientras que el personal de las tiendas de ropa debe desinfectar los artículos en venta.

Eso sí, esta apertura tiene un amargo sabor para algunos. Según la asociación de comerciantes Confcommercio, solo 7 de cada 10 tiendas puede abrir, ya que muchas tuvieron que cerrar por la crisis.

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