En medio de la crisis generada por el coronavirus y su fuerte impacto en el mercado laboral la deuda de los hogares chilenos siguió aumentando aunque moderó su tasa de expansión.

En el primer trimestre de 2020 la deuda de los hogares subió 5,7% a 52% del PIB, pero disminuyó su ritmo de aumento frente a los últimos tres meses del año pasado cuando se incrementó en 6,6% a 50% del PIB, de acuerdo al Informe de Estabilidad Financiera dado a conocer este miércoles por el Banco Central.

Esa moderación se debidó mayormente a una importante reducción en el componente no-hipotecario bancario y coincidió con la implementación de medidas de confinamiento, las cuales han mermado la capacidad para generar ingresos y reducido el consumo de las familias, señaló el instituto emisor.

También ha contribuido al ajuste el mayor ahorro precautorio, el cual usualmente se produce ante periodos de mayor incertidumbre. Por otro lado, el mayor riesgo asociado al actual escenario eleva el costo del crédito. La relativa estabilidad en las tasas de interés de consumo indica que ha primado la menor demanda asociada a los dos primeros factores, indica el informe.

El documento agrega que al cierre del informe, se habían producido sobre 800 mil reprogramaciones por montos equivalentes a más de 20% de la cartera bancaria total.

Alrededor de 90% de estas operaciones correspondían a créditos de consumo e hipotecarios, el resto a la cartera comercial.

“Esto contribuye a disminuir la carga financiera de los hogares que reprograman sus deudas”, destacó el Banco Central.

Sector hipotecario
El informe indica que tras un consistente aumento en la tasa de expansión de la deuda hipotecaria bancaria durante el 2019, se ha registrado estabilidad en torno a un crecimiento de 8% real anual en el primer trimestre.

Esto se ha dado en un contexto de bajas tasas de expansión de los precios de vivienda, lo cual está en línea con la evolución reciente de los montos promedio de crédito, precisa.

Sin embargo, el Banco Central advierte que estos desarrollos podrían verse afectados por el rebalanceo de condiciones macro-financieras en el escenario local, donde se observa un deterioro del mercado del trabajo, mayores tasas de interés hipotecarias, una disminución en el volumen de ventas del sector inmobiliario residencial y un menor crecimiento de los precios de vivienda.

Los elementos anteriores han modificado el riesgo y costo relativo de contraer y mantener obligaciones financieras, en distintas magnitudes dependiendo de las características del deudor, explica el informe..

Así, para mitigar el riesgo de crédito, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), el Ministerio de Hacienda y el Banco Central han implementado una serie de medidas.

En particular, a comienzos de abril la CMF flexibilizó la norma de provisiones para la reprogramación de créditos en cuotas, así los bancos, cooperativas y mutuarias, no requieren computar mayores provisiones cuando no se efectúen los pagos asociados a las flexibilizaciones otorgadas a sus clientes.

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