Rusia, que desde el martes es el segundo país con más casos de covid-19, registró nuevamente este miércoles más de 10.000 contagios adicionales, pero la mortalidad, con solo 2.212 víctimas, sigue siendo baja en comparación con otros países europeos.

El martes, varias regiones rusas, menos afectadas por la epidemia que la capital Moscú, permitieron la reapertura de algunos comercios.

La mayoría de los lugares públicos permanecen cerrados, incluidos los restaurantes, mientras que las reuniones están prohibidas hasta nuevo aviso.

Las industrias y los astilleros también han vuelto a trabajar, incluso en Moscú. La capital rusa, principal foco de la epidemia, sigue sometida a un confinamiento casi general, aunque no siempre se respeta estrictamente.

El uso de mascarillas y guantes de protección se ha hecho obligatorio en el transporte público y en los supermercados.

Aunque Rusia se mantiene muy por detrás de Estados Unidos en número de contaminaciones, registra, desde principios del mes de mayo, más de 10.000 nuevos casos cada día. De acuerdo a los datos de la Universidad Johns Hopkins, al momento ya suma un total de 242.271 contagios.

El portavoz del Presidente Vladimir Putin, Dmitri Peskov, anunció el martes que está enfermo, al igual que el Primer ministro Mikhail Mishustin, dos ministros y varios diputados.

Rusia asegura que su baja mortalidad se debe principalmente a sus medidas preventivas, como la detección masiva para aislar los casos sospechosos. Además, en marzo ordenó el confinamiento de los viajeros procedentes de los países afectados y de las poblaciones en riesgo y reorganizó su sistema hospitalario.

Sin embargo, los críticos consideran que la mortalidad de varios miles está subestimada, ya que sospechan que las autoridades atribuyen otras causas a muertes de pacientes de covid-19.

/psg