Complejo presente el que estamos viviendo… Preocupado por los efectos que pueda tener en nuestra realidad la confrontación entre Occidente y Oriente, y convulsionado -entre otras cosas- por la pandemia del Covid-19… nuestro país enfrenta días complejos que, a decir verdad, lo tienen “a media máquina” si es que no “a medio morir saltando”.

Si la contingencia está complicada, ni pensar en lo que viene, no sólo en materia económica sino en toda índole: política, social, institucional… y otros etcétera. El país no volverá ser el mismo, en eso coincidimos todos; pero el punto clave radica en comprender que, lo que ocurra en este “presente episódico” -que distrae, impresiona y acobarda-, necesariamente generará cambios cuyos efectos, positivos o negativos, no serán menores y dependerán de la capacidad que tengamos de visionar el futuro.

Tanto así que, mientras una buena parte de la opinión pública -“hechizada y embaucada” por los medios de comunicación y por las redes sociales-, se ha transformado en experta epidemiológica, sobrándole datos, recomendaciones y… “supiste”; a diario ocurren en el país situaciones de extrema gravedad que pasan desapercibidas, o a las que se les da muy poca cobertura, a pesar de tener insospechadas proyecciones futuras.

Para muestra y ejemplo, la Araucanía está desbordada: en un día queman 8 camiones, asaltan un Retén de Carabineros, atacan con escopetas una caravana de transportistas, una turba de ebrios denosta a una patrulla de la policía, encapuchados atacan con armas de grueso calibre propiedades del sector, un grupo de alterados mapuches “hacen frente” a tropas del Ejército en Angol… Si esto no es terrorismo… ¿Qué es?

Es cierto que situaciones como ésta se vienen repitiendo desde hace tiempo, pero ahora es más grave aún porque ocurren bajo un Estado de Excepción, donde hay, designado por el Presidente de la Republica, un General como Jefe de la Defensa quien tiene el mando y monopolio de las Fuerzas de la zona… Si esto no es un debilitamiento y un desafío a la autoridad… ¿Qué es?

Ahí llegamos al meollo del problema… el punto está en que las instituciones de la republica fueron paulatinamente socavadas por una política mediocre, gris y timorata, situación que fue aprovechada por “la revolución de octubre” que, con la violencia de “la primera línea” y su torbellino de anarquía y destrucción, le dieron el “tiro de gracia” a la institucionalidad… Si esto no es destruir los cimientos y los pilares básicos del orden institucional… ¿Qué es?

Por último, buscando en nuestra tertulia semanal la manera de conseguir que las actuales autoridades ponderen el efecto futuro de sus decisiones, un cinéfilo parroquiano señaló: “la solución estaría en que estos señores que dicen ´sabérselas todas´ volvieran al pasado para que pudieran advertir lo que puede venir”… y luego aclaró… “como le ocurrió a Marty (Michael J. Fox) en “Volver al Futuro” (Steven Spielberg, 1985) cuando, por acción del famoso “Doc”, el protagonista despierta en el pasado y logra entender los efectos futuros de las decisiones del presente”.

por  Cristián Labbé Galilea